TRAMOYA ELECTORERA

Los vicepresidentes: Hipólito Arroyave

“Este arroz ya se coció”, dice el refrán. Hace exactamente cinco años publiqué un artículo de opinión llamado “Teoría de la pirámide partidista”, en el que comparaba a los partidos políticos con una pirámide. Su cúspide está formada por el candidato a Presidente, debajo se ubican sus apostadores donantes y luego, en la base, la masa de los inscritos, quienes generalmente son los más pobres.

En esta analogía concluía que la alternabilidad en el poder de los partidos tradicionales (llámese PRD o Panameñista) se debía a que durante cinco años de gobierno se olvidaban de esa base que los llevó al poder. Al final de su periodo este cimiento se resquebrajaba y la pirámide, entonces, colapsaba. Parece que el gobierno de Ricardo Martinelli ha hecho (a su manera) lo necesario para mantener fuerte esta base de su pirámide. Los medios no han sido los más honestos, sin embargo, hay que reconocer la astucia del fundador del partido Cambio Democrático.

Primero, para mantener sólida la base de su partido hizo alarde de una política populista, emulando a gobiernos de otros países, como el de Lula en Brasil o el gobierno chavista. Cien para los setenta, becas universales, y otros programas están dirigidos a los más pobres, algo para mantenerlos contentos y cautivos.

Siguió con la compra de los tránsfugas, que ni lerdos ni perezosos se cambiaron de tolda, llevándose consigo a otra población que permanece unida a ellos sin ningún interés más que el de ellos mismos. Son personas que renunciaron a sus partidos vendidos por algún beneficio económico, tanto para ellos como para sus más allegados. Esto sumó más clientela al recién estrenado partido gobernante.

Recientemente, el mandatario escoge como candidato a una persona sin ninguna trayectoria importante en la política nacional, sin embargo, con una buena característica: “No tiene tampoco cola que le pisen”. Perfecto para evitar cualquier ataque de las ya conocidas campañas sucias que siempre se dan en toda contienda preelectoral. Así el candidato del cambio se mantiene cómodamente con ventaja en todas las encuestas de opinión, pues representa la imagen del propio Presidente de la República.

Para rematar y afianzarse más en esas encuestas, ahora escoge a su esposa como mancuerna a la vicepresidencia de la República, lo cual consolida aún más esta proyección suya delante de la población. Si Mimito era su imagen, su esposa de vicepresidente confirma su “presencia” y continuidad al mando por detrás de los actores. Muy astuto e inteligente, sin duda.

Por otro lado, el PRD escoge a un débil vicepresidente que no aportó prácticamente nada a la figura de Juan Carlos Navarro, y Juan Carlos Varela escoge a otra mujer como su vice, pero que tampoco aumentará sus niveles de popularidad. La verdad es que el PRD y el Panameñista solo juegan a ver quién queda en el segundo lugar. Engañan a sus miembros, diciéndoles que las encuestas están amañadas o son falsas, con el único objetivo de ganar votos para tener uno que otro alcalde o uno que otro diputado y, además, lograr al menos el segundo lugar y llevarse el porcentaje de patrocinio que el Tribunal Electoral entrega a cada partido después de las elecciones.

El supuesto odio de los panameñistas contra los PRD y viceversa los llevará al despeñadero, pero eso no parece importarles. Otra ventaja más para el partido gobernante que ganará ante la desunión de los más grandes partidos de oposición.

Hay personas que apuestan a que llegado el momento de las elecciones, el pueblo se polarizará con el que va de segundo en las encuestas. En mi concepto no creo que esto suceda. Los panameñistas y los PRD votarán por ellos mismos. Finalmente, luego de repetir en las próximas elecciones, es interesante imaginar lo que podría ocurrir después con esta dupleta Arias–Linares.

Los antecedentes nos dan un indicio. Durante este gobierno se hizo renunciar a Bosco Vallarino de la Alcaldía; se borró y mandó, prácticamente al olvido, a quien fuera por un tiempo “el consentido”, Guillermo Ferrufino; se destituyó a la procuradora Ana Matilde Gómez, en un acto inconstitucional; se destituyó como ministro de Relaciones Exteriores al mismo Varela, y así muchos otros fueron cambiados, botados u obligados a renunciar.

Y este podría ser el final de José Domingo Arias. Al cabo de un tiempo como Presidente, lo más probable es que renuncie por alguna extraña enfermedad que le impida seguir cumpliendo con sus funciones y asuma, entonces, el poder su vicepresidente. Y todo, como quien dice, quedará en familia. No creo que el fundador de Cambio Democrático quiera que su esposa sea vicepresidente, más bien creo que la llevará a la Presidencia.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

20 Sep 2017

Primer premio

7 6 3 4

BAAB

Serie: 14 Folio: 4

2o premio

8739

3er premio

8290

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código