MEDIDAS INEFECTIVAS

La ley zanahoria y la futilidad: Ignacio de Gracia Perigault

Es increíble ver la cantidad y diversidad de acciones que se toman en nuestra sociedad, con sustentaciones que no resisten el más leve análisis, pero que se presentan con una lógica convincente, aunque sean castillos en el aire. Tal es el caso de la ley zanahoria.

No conozco ladrón, sicario o violador que cometa fechorías en estado de ebriedad, incluso, pueden estar drogados, pero borrachos no; aunque siempre habrá uno que otro caso en el que el violador ingiera bebidas alcohólicas, o en el que un borracho se robe algo mal puesto o asesine.

¿Cuántas personas pueden estar en los centros nocturnos de la ciudad a las 3:00 a.m.? No sé, ni me atrevo a afirmarlo categóricamente, pero se percibe que a esa hora son pocas las que caminan en las calles o conducen autos. Ni siquiera es rentable tener buses circulando después de las 12:00 a.m. A las 3:00 a.m. –y se lo puede afirmar cualquier farandulero– la mayoría de los centros nocturnos están casi vacíos, a excepción de la Zona Viva, uno que otro bar de Calle Uruguay, los jardines de bailes típicos –si hay música en vivo– y un par de sitios en Calidonia, Río Abajo, Parque Lefevre, Juan Díaz, San Miguelito y el Casco Antiguo, o algunos otros desperdigados en las áreas restantes de la ciudad: parrilladas, cantinas o casinos, por lo general, todos de muy poca capacidad, con excepción del último.

Las autoridades podrán tener la mejor de la intenciones, pero no podemos engañarnos con una ley zanahoria, porque su efectividad en cuanto a la reducción de la delincuencia será cero, aunque quisiéramos estar equivocados. Hoy, los sicarios asesinan tanto de día como en la tarde, de noche o madrugada sin que les importe un bledo quién los ve o quiénes están alrededor de su objetivo, incluyendo a hijos de las víctimas. Lo hacen en público o buscan a la persona en el trabajo o en su casa, como ha sucedido recientemente.

Igual sucede con aquello de que por ser pobre, hay más probabilidades de delinquir; de ser cierto, ¿cómo explicamos que los ricos roben, violen y también asesinen? ¿Cómo esperar que se puedan resolver (reducir a niveles aceptables) los problemas de narcotráfico, lavado de dinero, crímenes por encargo o pasionales y violaciones?, delitos estos cuya magnitud y frecuencia tienen al país sumido en una profunda consternación.

Las autoridades no pueden siquiera resolver el problema que causan unas cuantas prostitutas en cuatro o cinco cuadras en la avenida México, la Justo Arosemena y la avenida Cuba, con la excusa de que se trata de la profesión más vieja, a lo que ahora se suman los centros de prostitución femenina y masculina, con el visto bueno de las autoridades nacionales y municipales y bajo el ropaje de salas de masajes o spa.

Si el interés es que la población reduzca su gasto en bebidas alcohólicas o que los muchachos no estén tarde en las calles de domingo a miércoles, probablemente, la ley zanahoria tenga algún impacto.

Sin embargo, si realmente se busca efectividad, debería prohibirse la venta de bebidas alcohólicas, por ejemplo, a partir de la medianoche o totalmente. Pero en el combate a la delincuencia, particularmente en los delitos que nos preocupan, no habrá incidencia. De hecho, el primer fin de semana de vigencia de la ley, “hubo cinco asesinatos en 18 horas”, tal como afirmó un diario, el 21 de noviembre.

Si se busca reducir los delitos señalados, hay que comenzar por aumentar las penas (por ejemplo 80 años de cárcel por asesinato o violación), darle amplia divulgación y que estas sean acumulativas, según el delito cometido y el número de afectados. No como ahora, que las sentencias se cumplen simultáneamente y se escoge la pena más alta. En términos económicos, aumentar las penas representaría para el malhechor un aumento en el costo de cometer el delito. En el caso de los asesinatos, las penas altas valorizarían la vida, que hoy día no vale un real.

Si con imponer penas altas no se reduce la delincuencia a niveles aceptables, habrá llegado el apocalipsis; entonces, confiésese, encomiéndese a Dios, ármese y salga a la calle dispuesto a defender su vida, honra y bienes por que el Estado, lamentablemente, no podrá hacerlo.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

KNOCKOUT Julio Escobar: 'A los alumnos con subsidios les va peor que a los que no reciben subsidios'

A los alumnos con subsidios les va peor que a los que no reciben subsidios
Roberto Cisneros

Esta semana se cerró la etapa de pruebas del Concurso por la Excelencia Educativa. Hoy Julio Escobar, su creador, que además preside la Fundación para la Promoción de la Excelencia Educativa –que ...

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código