ITALIA-PANAMÁ

Acuerdos para hacer negocios

Para cuando se firmó el memorándum, las negociaciones para comprar a Finmeccanica y a Svenmark estaban bastante avanzadas.

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El memorándum de entendimiento firmado por Panamá e Italia, en 2010, no era de obligatorio cumplimiento. De hecho, se prevé que si una de las partes desiste del acuerdo, solo debe anunciarlo a su contraparte con seis meses de antelación. El memorándum de entendimiento firmado por Panamá e Italia, en 2010, no era de obligatorio cumplimiento. De hecho, se prevé que si una de las partes desiste del acuerdo, solo debe anunciarlo a su contraparte con seis meses de antelación.

El memorándum de entendimiento firmado por Panamá e Italia, en 2010, no era de obligatorio cumplimiento. De hecho, se prevé que si una de las partes desiste del acuerdo, solo debe anunciarlo a su contraparte con seis meses de antelación.

Martinelli (der.) y Berlusconi en Panamá, en 2010. Antes de firmar el memorándum de entendimiento ya se había creado Agafia Corp., por la que se desviarían coimas. Martinelli (der.) y Berlusconi en Panamá, en 2010. Antes de firmar el memorándum de entendimiento ya se había creado Agafia Corp., por la que se desviarían coimas.

Martinelli (der.) y Berlusconi en Panamá, en 2010. Antes de firmar el memorándum de entendimiento ya se había creado Agafia Corp., por la que se desviarían coimas. Foto por: Archivo

El llamado “Memorándum de entendimiento de cooperación técnica en materia de seguridad” que firmaron, en 2010, los Gobiernos de Panamá e Italia, no era de obligatorio cumplimiento si una de las partes decidía cesar sus efectos.

Este acuerdo, suscrito con motivo de la visita a Panamá del entonces primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, el 30 de junio de 2010, sirvió de marco para que el gobierno de Ricardo Martinelli (2009-2014) pactara contratos para la adquisición de equipos y servicios con las empresas del conglomerado Finmeccanica, por unos 250 millones de dólares.

Para cuando se firmó el memorándum, las negociaciones para comprar a Finmeccanica y a Svenmark -que construiría cárceles modulares- estaban bastante avanzadas, considerando que, aunque no se mencionan los nombres de las empresas, las señas que da el documento son elocuentes.

Por ejemplo, el documento señala “que la industria italiana y las estructuras técnica-operativas italianas encargadas de la seguridad poseen reconocidas facultades a nivel internacional en este ámbito, gracias a sistemas, plataformas y soluciones tecnológicas de excelencia […] que las hace capaces para satisfacer las exigencias de seguridad nacional de la República de Panamá”.

Y como si fuera poco, describe que “la contraparte panameña reconoce la excelencia de los abastecimientos en materia de seguridad efectuados por empresas italianas a clientes gubernativos internacionales y ha tenido la oportunidad de apreciar las capacidades de gestión de complejos sistemas de seguridad por parte de las estructuras operativas italianas, en particular, de la Guardia Costera”.

El acuerdo, en consecuencia, tiene la intención “de fortalecer la seguridad en la República de Panamá, el Canal de Panamá y por consiguiente de la región centroamericana”. El documento es insistente en el tema de la seguridad de Centroamérica y, en especial, del Canal de Panamá–por su importancia para el comercio mundial–, aunque nunca antes o después funcionario alguno había aludido a la seguridad del área del Canal.

También alude a la prevención del contrabando, actividades terroristas, inmigración ilegal y suministrar apoyo a misiones de búsqueda y rescate, emergencias marítimas, protección de infraestructuras nacionales relevantes y seguridad marítima y aérea.

Las actividades específicas que estipula el memorándum son tres: la primera es un sistema de vigilancia, el cual tiene que ver con la compra de aeronaves y los radares. El nuevo sistema“estaría abierto a la integración con nuevos y/o existentes aeronaves de patrullaje, sistemas de control de tráfico aéreo, embarcaciones y servicios satelitales basados en una infraestructura de comunicación segura, y la instalación de sensores de radar, integrados a un sistema operante…”.

La segunda actividad era la “colaboración institucional” para transferir conocimientos operativos, provenientes especialmente de la Guardia Costera Italiana, a través de formación y adiestramiento del personal, entrenamientos en marcha, asistencia técnica y organización de seminarios y conferencias sobre temas de interés común”.

El tercer eje de cooperación en materia de seguridad era implementar un sistema de celdas modulares –que en este caso tenía que ver con la oferta de Svemark– para el sistema penitenciario de Panamá, a fin de resolver los problemas de hacinamiento en las cárceles panameñas, “las cuales garantizan los estándares de seguridad y el respeto de los derechos de las personas detenidas […]. El proyecto incluirá el diseño, construcción y equipamiento de tres ciudades penitenciarias y carcelarias modulares para las áreas de Colón, David y La Chorrera…”.

Como es evidente, el memorándum, entre líneas, describía con cierta exactitud los contratos que eventualmente firmaría Panamá con las empresas del conglomerado de Finmeccanica, y el hoy frustrado proyecto de las cárceles modulares de Svemark.

¿OBLIGATORIEDAD?

¿Pero el memorándum de entendimiento era un mandato de estricto cumplimiento?

La respuesta es no. El documento contempla el tema de la revisión y cesación del contenido: “El presente Memorándum de Entendimiento puede ser modificado o cesado en cualquier momento por consenso escrito de ambas partes. Para tales efectos, la parte interesada deberá presentar una solicitud de revisión o cesación mediante preaviso escrito a la otra parte con seis meses de anticipado”.

De hecho, el mismo documento de entendimiento preveía que en caso de disputas“en relación a interpretación o realización de este memorándum [estas] serán resueltas mediante acuerdo entre las partes y no será referida para resolución a tribunales nacionales o internacionales ni a terceras partes”.

RECOMENDACIONES

El memorándum es claro en algo: el Gobierno de Italia recomendaría las empresas para la ejecución de lo pactado entre ambos países.

Y por lo que se vio después, esas compañías fueron Finmeccanica –en la que el Estado italiano tiene una importante participación accionaria– y Svemark, de la que era accionario mayoritario un italiano con antecedentes penales –Ángelo Capriotti–, quien, al igual que ejecutivos de Finmeccanica y su comisionista Valter Lavítola, enfrentan o enfrentarán procesos por corrupción internacional, justamente a causa de estos contratos.

A pesar de haber sido el Gobierno italiano el que recomendó estas dos empresas –en especial Finmeccanica, a la que se le compraron 250 millones en servicios y productos– recientemente sus voceros pusieron distancia del escándalo.

El subsecretario de Asuntos Exteriores del Gobierno italiano, Mario Giro, dijo que su “Gobierno trata de mantener las buenas relaciones con Panamá, pero sobre esto hay poco que decir, porque es a la empresa [Finmeccanica] a la que se implica y es ella la que lo está negociando”.

“Yo hablo constantemente del tema con el embajador [Fernando Berguido] y también con Finmeccanica, pero más no podemos hacer. Además, hay un juicio en Roma [por corrupción internacional] en curso y hasta que no haya sentencia no podemos intervenir...”, agregó.

PRECIPITACIÓN

El gobierno de Martinelli no perdió el tiempo para contratar a las empresas recomendadas por Italia. Ni siquiera se tomó el tiempo para solicitar y mucho menos examinar una contrapropuesta.

Solo pasaron 34 días entre la firma del memorándum de entendimiento con Italia y la resolución de Gabinete que autorizó al entonces ministro de Seguridad Pública, José Raúl Mulino, a contratar, de forma directa, la compra de radares y helicópteros a Finmeccanica.

Pero ahora hay nuevos elementos sobre esta contratación. Según declaró la semana pasada el hoy exministro de la Presidencia Demetrio Jimmy Papadimitriu, las compras a Finmeccanica eran un proyecto de Berlusconi, “quien nos iba a donar patrulleras a cambio de 200 millones [...] de euros [...]. Quiero indicar que nosotros íbamos a comprar unos helicópteros, pero el Presidente [Martinelli] entró en negociación con Italia, que, a cambio de patrulleras, le íbamos a comprar productos. Así se compran los [helicópteros] AgustaWestland [...] luego un tal Valter Lavítola dijo que su ministro de Finanzas en Italia estaba presionando a Berlusconi por haber donado a Panamá seis patrulleras a cambio de nada, y dijo que, para no perjudicar a Berlusconi, había que equiparar el monto de la donación con la compra que se iba a hacer”.

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