autoridades sanitarias no investigan ni toman las medidas adecuadas para evitar más casos

Brucelosis en Coclé contagia a humano

Una persona se enteró hace un mes de la contaminación de la enfermedad del ganado, y las autoridades del agro dicen desconocerlo.

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Manuel Lombardo se contagió de brucelosis, una enfermedad que se transmite por la ingesta de lácteos o productos cárnicos mal cocidos de un animal infectado. En los últimos cuatro años no se reportan casos en humanos en Panamá, según Manuel Lombardo se contagió de brucelosis, una enfermedad que se transmite por la ingesta de lácteos o productos cárnicos mal cocidos de un animal infectado. En los últimos cuatro años no se reportan casos en humanos en Panamá, según
Manuel Lombardo se contagió de brucelosis, una enfermedad que se transmite por la ingesta de lácteos o productos cárnicos mal cocidos de un animal infectado. En los últimos cuatro años no se reportan casos en humanos en Panamá, según

Manuel Lombardo, un hombre del campo, de piel curtida, con 48 años de edad, residente en La Pintada, provincia de Coclé, acostumbraba a practicarse exámenes médicos y chequeos anuales rutinarios sin que nada perturbara su salud.

Pero el pasado mes de mayo, repentinamente, empezó a sentir dolor en las articulaciones, cansancio y una debilidad inusual que le dieron las primeras alertas.

Aunque con regularidad come en la calle, a su mente le vino la imagen de una pequeña porción de queso artesanal que había ingerido días atrás, pero, por lo famoso y apetitoso que es, lo descartó.

“¿Tiene usted ganado?”, le preguntó el doctor al que visitó para atenderse. Su respuesta fue afirmativa. Su familia en Piedras Gordas de La Pintada tiene 22 reses a pocos metros de su residencia.

El médico le pidió practicarse exámenes de colesterol, ácido úrico y otros usuales. Y también de brucelosis.

La brucelosis es una enfermedad contagiosa del ganado, causada por bacterias de la familia brucella, que afecta a bovinos y se transmite al humano por consumo de leche no pasteurizada de animales infectados, indica la Organización Mundial de Salud Animal (OIE, por sus siglas en inglés).

En humanos provoca “una grave enfermedad debilitante”, agrega. Se trata de una zoonosis –mal que se transmite de animales a personas– “extremadamente infecciosa” ( ver infografía).

De acuerdo con ganaderos, médicos y veterinarios, en los últimos años en Panamá no se han detectados casos en humanos, ni en animales.

Pero, desde mayo pasado, en el hospital Dr. Rafael Estévez de Aguadulce reposa el examen positivo de brucelosis de Manuel Lombardo.

Este ciudadano, con total desconocimiento de su padecimiento, acudió al Centro de Atención de Promoción y Prevención en Salud (CAPPS) de la Caja de Seguro Social de La Pintada, para informar del resultado.

Sin embargo, le pidieron hacerse otro examen para confirmar el primero, que estaba en 1:80 dls (término que describe la dilución para encontrar el grado de infección).

Un mes después, el indicador bajó a 1:40 dls, según exámenes posteriores del 24 de junio y 1 de julio (ver facsímil), pero la bacteria se mantiene en su cuerpo.

Detectar esta enfermedad es difícil. Panamá está a un paso de declararse como país libre de brucelosis. Su incidencia es de menos de 0.2% por cada mil reses, y en humanos es casi nula, señala la Asociación Panameña de Médicos Veterinarios.

Preocupado, Lombardo se atendió al menos dos veces en el CAPPS desde comienzos de junio, con los galenos Clarissa Barría y Elio De León.

También acudió dos veces, a finales del mes pasado, al centro de salud de La Pintada, donde se atendió con el doctor Eduardo Pinzón.

Tras un mes de la reaparición de la enfermedad, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida) no se dio por enterado.

Funcionarios de esa institución afirmaron que en el país “no hay casos”. “Panamá está libre de brucelosis”, repitieron voceros del Mida. Luego, se apuraban a aclarar que no estaban autorizados para hablar del tema.

Pero hay una persona sufriendo la enfermedad. Lombardo no está seguro de dónde se contagió. No sabe si fue en Aguadulce, donde trabaja, o en La Pintada, donde reside.

Esta enfermedad no se contagia entre humanos, sino al ingerir leche no pasteurizada, comer carne mal cocida de una res infectada o al manipular, sin guantes, un animal infectado al momento del parto o por sus fluidos –como la placenta– pues la bacteria provoca abortos en la vaca.

SIN REPORTAR

Fue en su cuarta cita médica –el pasado 29 de junio en el centro de salud– y casi un mes después de estar tomando medicinas, que los facultativos le preguntaron a Lombardo si había reportado al Mida su enfermedad.

Lombardo preguntó en el centro de salud si tenía que atenderse otra vez, ya que el indicador de la bacteria en su sangre se redujo. Pero no tuvo suerte: “Me dijeron que no, que ya estaba contaminado”.

El coclesano pensó que se trataba de algo sin importancia, ya que, según dijo, nadie le explicó su gravedad. Hasta que se informó en internet.

“No es que quiera dejar mal a los doctores, pero ninguno me dijo nada de lo que decía en internet. Fue un breve resumen, como que esa enfermedad era común y que cualquiera la puede tener”, relató.

“No vi una preocupación médica para que se me atendiera rápido, me mandaran a un especialista o algo así. Nadie me mandó al Mida”, destacó.

“Me acerqué al centro de salud de La Pintada y me atendió el doctor Eduardo Pinzón, a quien le conté que tenía brucelosis, y me preguntó si lo había reportado al Mida. Le dije que no. Le pregunté que si había que reportarlo y ahí quedó todo”, concluyó, decepcionado.

EL MIDA LO desatiende

Lombardo fue voluntariamente al Mida de La Pintada dos veces para reportar el contagio de su enfermedad, pero fue desatendido.

“Me acerqué al Mida para preguntar qué podía hacer y a dónde me podían guiar”, relató Lombardo. Sin embargo, cuando hizo la pregunta “[el técnico] me dijo que [él] no tenía nada que ver, sino el doctor”.

A pesar de haber comunicado su contagio de brucelosis, Lombardo no fue interrogado sobre ello ni le pidieron sus datos para ubicarlo después, como se debe hacer en casos como este, de acuerdo con el protocolo que describen los veterinarios.

“Yo les pregunté: si ustedes son los técnicos y tienen que ver con animales, ¿cómo es que no van a saber si me están diciendo en el centro de salud que este caso lo tenía que ver el Mida?”, dijo en su primera visita a la institución.

Regresó una hora después al Mida de La Pintada y tampoco pudo conseguir al doctor. Una funcionaria recordó que el año pasado se examinó el hato de su familia y estaba libre de brucelosis.

´No es grave´

Por su parte, Clarissa Barría, que sería la médica de cabecera de Lombardo, confirmó a La Prensa que el coclesano sí tiene la enfermedad, pero está en tratamiento y en control.

Explicó que no se puede precisar el origen de la afección. Tampoco han examinado al resto de la familia de Lombardo y la notificación de la enfermedad fue únicamente al Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud.

Barría opina que la fuente de la enfermedad podría ser algún animal infectado en su hogar o un producto lácteo artesanal que consumió en La Pintada o en Aguadulce.

“Es una dilución en el examen que sale un poco alta [la presencia de la bacteria], pero exactamente cuándo la adquirió no se determina en un examen de brucelosis”, dijo. Se detectó a inicios de junio, expresó, al tiempo que agregó que la enfermedad “no” es grave. Se controla con antibióticos.

El doctor De León atendía a otros pacientes cuando acudió este medio a buscarlo al CAPPS.

La Prensa buscó al doctor Pinzón en el centro de salud de La Pintada y en Penonomé sin éxito, pero Miriam Salazar, enfermera jefa del distrito, negó la existencia del caso.

EL MIDA niega todo

Mientras Lombardo lucha contra su mal, el veterinario Alcides Miranda, del Mida de La Pintada, cuenta con sonrisa de orgullo que Coclé está libre de brucelosis y no conoce ningún caso en animales. Y en humanos, ni se diga.

Su oficina está a pocos metros del CAPPS y a una calle del centro de salud donde Lombardo reportó su enfermedad ( ver fotografía).

“Hace 20 años que no se detecta un caso de brucelosis en Coclé”, afirmó. Pero si lo hubiera, el veterinario tiene claro el protocolo de darse un positivo en humanos que, en este caso, no se cumplió.

Explicó que lo primero es tratar de averiguar la fuente de la infección; interrogar al afectado para saber la procedencia del animal enfermo; se vigila la finca de donde proviene y se aísla la finca hasta que la situación se aclare.

Miranda no dio más detalles. Dijo no estar autorizado para hacerlo y refirió a La Prensa a José Dimas Brandao, encargado de la oficina del Mida en La Pintada.

“En el área de La Pintada no tenemos ningún problema, y estamos tratando de declarar a Coclé libre de brucelosis”, respondió el ingeniero Brandao.

Rommel Rosas, coordinador de Salud Animal del Mida en Coclé, coincidió: “No hay ningún caso. Hace más de 30 o 40 años que no tenemos brucelosis en la provincia. En humanos, recientemente, no conozco [ningún caso]”.

“No estamos autorizados para dar entrevistas por orden del ministro”, concluyó.

Rosas acordó una entrevista con La Prensa en Penonomé para abordar el tema con mayor profundidad. Sin embargo, no respondió el celular después de siete llamadas a la hora pactada.

Manuel González, director nacional de Salud Animal, repitió lo mismo. “No hay ningún brote de brucelosis en el país, estamos por declararnos libres”, indicó vía telefónica. Luego pidió que cualquier solicitud de información sobre el tema se canalizara a través de Relaciones Públicas del Mida.

El pasado viernes, La Prensa envió una consulta escrita, tal como sugirió González, a través de Relaciones Públicas, dirigida al titular del Mida, Óscar Osorio, y se contactó vía telefónica a la relacionista, pero al cierre de esta edición no hubo respuesta.

Lo mismo ocurrió en el Ministerio de Salud, donde el equipo de prensa no respondió las llamadas hechas por este medio ni un correo enviado para conocer su posición oficial sobre este tema.

Funcionario huye

Meses atrás, una fuente médica aseguró a La Prensa que en una finca lechera de Antón se detectó ganado enfermo de brucelosis y por esta razón se sacrificaron seis bovinos a fin de evitar el contagio entre los animales.

Este medio se presentó a una de las fincas para hacer las consultas. En ella se encontró a un funcionario identificado con una camiseta que tenía bordada la insignia del Mida y esperaba ser atendido en recepción.

El hombre, de mediana estatura y con gorra, llevaba en sus manos varios tubos con muestras de sangre.

Este diario, que esperaba en la misma oficina, le consultó su nombre y motivo de su visita a la finca.

Se trataba de Mario Palau, veterinario de la agencia del Mida en Antón. Pero al momento de la pregunta, el funcionario no se atrevió a dar su nombre completo.

Solo preguntarle su apellido lo asustó. Se dio la vuelta y salió a paso ligero de la recepción hacia el vehículo del Estado que lo transportaba. (ver fotografía).

Señor, solo le quiero hacer una breve consulta.

“¿Usted tiene un perrito? Porque me dice que tiene una consulta”, evadía. Al mismo tiempo, apuraba el paso.

¿Su visita se debía a un caso de brucelosis en la finca?, se le preguntó. Palau no se detuvo; aceleró el paso. Ni lo afirmó ni lo negó; no dijo una palabra. Entró al carro y se marchó rápidamente.

La Prensa se trasladó a sus oficinas y lo abordó nuevamente sobre su visita a la finca de donde había salido con las muestras de sangre.

“Le solicito que hable con el coordinador [de Salud Animal] del Mida de Coclé, Rommel Rosas”. “Por favor, se lo solicito, se lo solicito”, rogó. “Usted sabe cuál es... cómo estamos [...]. No me ponga en una situación tan difícil, por favor”, expresó el funcionario.

UN ROTUNDO ´NO´

Fabio Montano es propietario de la finca lechera de donde salió Palau. Su hato es de mil 300 reses y su respuesta al tema de la brucelosis fue tajante.

Negó categóricamente que su ganado haya sido infectado una sola vez en sus 14 años de existir.

“El hecho de que veas un funcionario del Mida [en mi finca] no significa que tengamos problemas”, dijo, afirmando que dicho ministerio lo visita “frecuentemente” por los programas de ganadería y agricultura que desarrollan.

Montano mostró certificaciones del Mida que dan fe de que su finca está libre de brucelosis. La más reciente vence en marzo de 2014 y fue otorgada en mayo 2013, suscrita por Rosas y Palau, aunque no tenía la identificación del ferrete. Según Montano, en ganado lechero no se utiliza.

Pero la pregunta sobre la brucelosis disgustó al ganadero colombiano, al punto que llamó al titular del Mida.

“Quería manifestarle a usted –le dijo al ministro– para que sea sabedor de esto, que no tengo ningún problema...”. El empresario no lo puso en altavoz, como prometió, pero mostró en su celular que había llamado al número que tenía identificado como “Óscar Osorio”.

´SACRIFICIO PROGRAMADO´

En el matadero de Penonomé, el único en Coclé, en mayo pasado, estuvieron 15 funcionarios del Mida de Panamá y 10 más de la provincia de Coclé para un sacrificio programado de reses sospechosas de sufrir brucelosis, procedentes de una finca de Antón, acotó José Marvin Vargas, administrador de Coclesana de Carnes.

“La salud animal va muy bien” en la provincia, describió, asegurando que el sacrifico fue programado por las autoridades y totalmente controlado por el Mida.

Se sacrificaron los animales para evitar, precisamente, el contagio.

Antes de esa, recuerda que la última vez de un sacrificio por enfermedad –como la brucelosis– fue en 1989, de bovinos procedentes de Darién.

En esta ocasión, el sacrificio lo planificó el Mida para el día 22 de mayo, a través de comunicaciones entre funcionarios de ese ministerio, como Manuel González, director de Salud Animal del Mida, la ingeniera Anaís Vargas, de Protección de Alimentos del Ministerio de Salud, y Bredio Velasco, de laboratorio del Mida.

Pese a que presuntamente se trataba de un acto oficial, todos usaron sus correos personales, sin involucrar al Mida. Y, según la comunicación, el sacrificio no era porque las reses padecieran brucelosis, sino porque las vacas eran “reactores a la prueba de tuberculina”, decía la comunicación.

Esta es una prueba para determinar si el ganado tiene tuberculosis. Fuentes expertas de la zona vinculadas al tema dijeron que el Mida manejó todo con total discreción y se desconocen los resultados de otras pruebas hechas a las reses.

La última vez que el Ministerio de Salud reportó la enfermedad en dos personas fue en 2004, en el corregimiento de Las Tablas, en Bocas del Toro.

Según la OIE, este año Panamá no ha reportado ninguna enfermedad zoonótica (que se transmite del animal a humanos).

El último registro de un caso de brucelosis en humanos en Panamá que mantiene la OIE es en 2009, con un afectado, dos en 2008, y cuatro en 2005. No se registró la muerte de afectados en esos años.

Se consultó al representante subregional de la OIE para Centroamérica, Filiberto Frago, mediante dos correos electrónicos, pero no respondió.

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