PROTESTAS ANTIMINERAS

Brutales enfrentamientos en San Félix

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“Jerónimo murió porque enfrentó muy cerca a los antimotines”, contó Alberto Montezuma, fiscal de la Coordinadora por la Defensa de los Recursos Naturales y Derechos del Pueblo Ngäbe Buglé.

Celestino Mariano, cacique de la comarca Ngäbe Buglé, estaba en la mañana de ayer muy cerca de Jerónimo Rodríguez Tugrí, un joven indígena de 27 años.

Eran exactamente las 7:25 a.m. del domingo en San Félix, cuando Rodríguez Tugrí de repente resultó muerto en el lugar de la confrontación con los agentes antidisturbios. Poco antes de su deceso había sido auxiliado por Mariano, quien narró que su compañero solo vivió 30 segundos luego del impacto. “Trataba de respirar, pero el aire salía por el hueco de la herida que tenía en su pecho”, dijo.

Rodríguez Tugrí bajó de Jaramillo, en Boquete, desde el domingo para protestar en San Félix, en contra de la explotación de la mina de cerro Colorado, la tierra que le vio nacer un 14 de diciembre de 1984.

Mariano asegura que su compañero fue impactado por un proyectil lanzado por los agentes policiales.

Fidelina Gallego Santiago, la compañera del hoy difunto, afectada por la muerte de su esposo, sufre ahora porque no ha podido recuperar el cadáver. Pide al Gobierno que le devuelva el cuerpo, que fue sacado en helicóptero desde el hospital general de San Félix.

El fiscal de la Coordinadora por la Defensa de los Recursos Naturales y Derechos del Pueblo Ngäbe Buglé, AlbertoMontezuma, narró que el proyectil que le quitó la vida a Jerónimo Rodríguez provenía de las tropas que llegaron antes de las 7:00 a.m. al cruce de San Félix, y asegura tener prueba de ello: “tenemos parte del proyectil que mató a nuestro compañero, desmentimos al ministro (de Seguridad Pública, José Raúl) Mulino; nosotros nos defendimos con palos y piedras”.

Desaparecidos

Agustín Andrade ayer buscaba desesperadamente a su nieto y a su hijo. Cuenta que los dos estaban sentados en el portal de su casa en La Mata de San Félix, cuando los agentes se los llevaron a los dos. El nieto responde al nombre de Abimeleth Guillén, de 15 años, y su hijo se llama Hugo Joel Andrade, de 24 años. No sabe a dónde los llevaron.

CON SEÑALES DE HUMO

Los indígenas apelaron a una de sus tradiciones más antiguas para comunicar la llegada de los antimotines: las señales. La estrategia estuvo bien planeada: acordaron que los vigilantes que ellos tenían en sitios estratégicos, informarían sobre el avance de los antimotines cuando dejaran estallar cuatro fuegos artificiales de forma continúa. Ese sonido se escuchó a las 6:15 a.m. en todo el pueblo de San Félix, cuando dormía la mayoría de los habitantes.

CADENAS DE PROTESTAS

Sin embargo, pese a la estrategia indígena, las fuerzas policivas no escatimaron recursos para despejar a los manifestantes contra la minería. El saldo: más de 40 detenidos y decenas de heridos tras los enfrentamientos entre los indígenas ngäbe buglé y miembros del Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs) con la Policía Nacional, en el sector del puente sobre el río Risacua, que fue cerrado desde las 3:30 de la tarde, y se logró abrir a las 6:30 de la tarde.

Los protestantes que se encontraban de manera pacífica en el parque Miguel de Cervantes Saavedra en David, gritanto consignas en contra del Gobierno, una vez bajaron los indígenas de las áreas de Boquete y Volcán (que sumaban más de 400 personas) decidieron como medida de presión cerrar a la altura del puente sobre el río Risacua, en la entrada de David.

Pusieron ramas, quemaron llantas y se armaron con piedras del río como protección para cuando se diera el enfrentamiento con la Policía Nacional. En el área se encontraban, además, agentes de la policía de tránsito, que miraban lo que estaba ocurriendo.

Mientras se daba el cierre, se observó a mucha gente que bajaba con sus bolsas de los buses procedentes de Gualaca, Panamá, Las Lomas o de comunidades adyacentes en esta vía. Moradores de las barriadas cercanas se quedaron en la calle para observar la escena.

Al momento del cierre de la vía, los primeros en llegar fueron los integrantes de la policía. Había alrededor de 50 efectivos que intentaban controlar la situación y abrir la carretera. Los manifestantes arrojaron piedras que golpearon los cascos sobre las cabezas de los uniformados, además del resto del cuerpo. Estos respondieron con gases lacrimógenos y les dispararon perdigones.

En el enfrentamiento, los policías lograron que los manifestantes se replegaran varios metros hasta llegar a la garita del Risacua, la cual fue vandalizada por los manifestantes. Mientras se registraba el enfrentamiento, los moradores de las barriadas vecinas cerraron un paño de la vía ya clausurada.

Los heridos, tanto policías como indígenas, fueron trasladados al hospital Rafael Hernández. No fue hasta las 6:30 de la tarde que se logró abrir la carretera, luego de un enfrentamiento entre ambas partes.

Los incidentes en este sector del país provocaron la ira del dirigente del Sindicato de Trabajadores Indígenas (Sitrapeo), Enrique Quintero, quien asegura que “el presidente, Ricardo Martinelli, es peor que el exgeneral Manuel Antonio Noriega”.

“Los militares nunca se metieron con los indígenas y nunca fueron tan ´brutalmente´ tratados como lo ha hecho este gobierno”, aseguró.

“Ese señor Martinelli cree que nos mantiene amedrentados, y está equivocado porque estamos esperando a los compañeros de Volcán y Boquete para unirse a un cierre en Horconcitos, en apoyo a los compañeros que se encuentran en pelea constante contra los policías”, dijo.

Este grupo de indígenas, que suma más de 50, se encontraban ayer acompañados por dirigentes y miembros del Suntracs en una protesta pacífica frente a la iglesia de la Sagrada Familia, ubicada específicamente en el parque de Cervantes de David.

protestas en Veraguas

En tanto, agentes de la Policía Nacional repelieron ayer a los indígenas de la etnia ngäbe buglé que mantenían la carretera Interamericana cerrada a la altura de Ojo de Agua y el puente sobre el río Viguí en la provincia de Veraguas.

La acción, ejecutada con bombas lacrimógenas y armas de perdigones, permitió que los transportistas de carga, obligados a permanecer a orillas de la carretera desde el pasado 31 de enero, siguieran su camino hacia Chiriquí y Centroamérica, pero tras cruzar el puente sobre el río Viguí recibieron una andanada de piedras que quebró el parabrisas de más de un vehículo.

José Campos es uno de los conductores de camiones de carga que se llevó como recuerdo del trayecto el parabrisas y una ventana quebrados. “Me alcanzaron”, dijo frustrado el transportista, quien pensó que los agentes de la policía tenían controlada el área.

La orden de permitir la circulación sobre la vía se dio minutos después de que el director de la Policía Nacional, Gustavo Pérez, se acercara al área para saludar a los agentes bajo su mando y conocer las novedades.

“¿La Prensa?, no me vaya a editar nada”, fue la respuesta rápida y directa de Pérez, quien aseguró que como policía tenía que velar y proteger a los ciudadanos, y contó que él estaba “por toda el área” viendo que los ciudadanos estuvieran bien.

En Bocas del Toro, en tanto, unos 400 manifestantes mantenían cerrado el puente sobre el río Changuinola, y el poderoso sindicato bananero, integrado por 4 mil 500 trabajadores, la mayoría indígena, anunciaba nuevas acciones de cierre de vías para hoy lunes.

Mientras tanto, las protestas también se extendieron a otras provincias, como Colón, Darién y Panamá (específicamente en la Asamblea Nacional, donde hubo una concentración), y en Chepo, donde también viven muchos indígenas ngäbes.

Elibardo Membache, cacique de las Tierras Colectivas de Darién, dijo que se mantenía cerrada la Panamericana a la altura de los puentes en las comunidades de Piriatí e Ipetí en Chepo.

Informó que un grupo de más de 100 indígenas guna, emberá, wounaán y ngäbe se dirigían a Panamá para protestar, en solidaridad con los indígenas afectados, frente a la Presidencia.

(Con información de Sandra Rivera, Pedro Rodríguez, Víctor Rodríguez, Marcelino Rosario, Marta Alvarado, Isabel Castro, Flor Bocharel y Urania Molina) .

Puente aéreo sirvió a 2 mil personas

El puente aéreo que instaló la Autoridad de Aeronáutica Civil y Copa Airlines en el aeropuerto internacional de Tocumen, finalizó ayer. Al igual que el instalado en el aeropuerto Marcos Gelabert con Air Panamá y Aeroperlas.

El viernes, Air Panamá y Aeroperlas hicieron tres vuelos, ida y vuelta, con personas varadas por el cierre de la Interamericana. Y Copa realizó 10 viajes, ida y vuelta, entre sábado y domingo.

En total, las tres aerolíneas hicieron 32 vuelos para el traslado de personas. Según la Secretaría de Comunicación del Estado, unas 2 mil personas fueron trasladadas mediante el puente aéreo. Aeroperlas y Air Panamá también llevaron a cabo vuelos el sábado 4, pero como cargueros de legumbres.

Mientras que a las 2:20 p.m. de ayer, en Tocumen, se efectuó el último vuelo Tocumen-David. Entre los pasajeros estaba Eder Sánchez. Este chiricano vino a realizar una diligencia de tres días y estuvo cinco días más de lo previsto, vagando por diferentes puntos del país. Sánchez narró que cuando trató de regresar a David, el martes 31 de enero, solo llegó hasta La Mesa, en Veraguas, donde tanto él como el resto de los viajeros tuvieron que asearse en casas de los moradores del área.

Cuenta que no fue hasta el viernes que fueron trasladados hacia Pandeportes de Santiago.

“Ninguna autoridad nos ayudó con la alimentación; entre nosotros había diabéticos, hipertensos y niños”, relató. En la noche del sábado llegó a Tocumen, junto con el resto de sus compañeros de viaje, y lograron inscribirse en la lista de viajeros. Pasaron la noche a la intemperie, añadió.

Didier Hernán Gil Gil

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