Buenas intenciones

LÍDERES. Los máximos líderes de la comunidad iberoamericana se dan cita cada año para intercambiar puntos de vista e impulsar proyectos de integración. Ahora se planea diferir los encuentros y hacerlos más efectivos. LA PRENSA/Archivo LÍDERES. Los máximos líderes de la comunidad iberoamericana se dan cita cada año para intercambiar puntos de vista e impulsar proyectos de integración. Ahora se planea diferir los encuentros y hacerlos más efectivos. LA PRENSA/Archivo
LÍDERES. Los máximos líderes de la comunidad iberoamericana se dan cita cada año para intercambiar puntos de vista e impulsar proyectos de integración. Ahora se planea diferir los encuentros y hacerlos más efectivos. LA PRENSA/Archivo

Fue justo el año anterior a la conmemoración del llamado “encuentro de dos mundos” (eufemismo para la conquista y colonización europea de América), cuando nació la idea de las cumbres iberoamericanas de jefes de Estado y de Gobierno.

En 1991 la iniciativa fue lanzada por los gobiernos de España, por medio del presidente Felipe González y el rey Juan Carlos de Borbón, y de México, representado por su presidente Carlos Salinas de Gortari, apoyados por el mandatario de Brasil, Fernando Collor de Melo.

Reunidos en Guadalajara, México, los mandatarios de la América hispana y lusitana más España y Portugal acordaron establecer una conferencia iberoamericana anual “flexible en su estructura y ligera en sus mecanismos de apoyo, basada en tres criterios fundacionales: ser Estados soberanos de América y de Europa, con el español o el portugués como lenguas oficiales, tener el consenso como método de adopción de decisiones, y promover el diálogo abierto, con respeto a la diversidad de modelos económicos y políticos”, según señalan los documentos de los organizadores.

Los participantes se comprometían con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional, “la profundización de la democracia, el desarrollo, la promoción y la protección universal de los derechos humanos, el fortalecimiento del multilateralismo y de las relaciones de cooperación entre todos los pueblos”, entre otros.

Desde 1995, en el marco de las cumbres se desarrollaron programas de cooperación diversos, administrados y financiados por los países de la región. También las cumbres han servido como “termómetro” de las relaciones entre los países de la comunidad iberoamericana.

X CUMBRE

Panamá fue sede de la décima de estas reuniones de presidentes y jefes de Estado. Era la primera vez que el país hacía de anfitrión del encuentro. El tema central de ese año fue “Unidos por la niñez y la adolescencia, base de la justicia y la equidad en el nuevo milenio”. Los jefes de Estado y de Gobierno reconocieron la importancia fundamental de los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho en las sociedades iberoamericanas.

Pero al margen del tema principal, que acaso recibió atención, la grave denuncia de Fidel Castro, líder cubano, de que se había fraguado en Panamá un atentado en su contra, acaparó los titulares. La conjura resultó ser cierta y fue desmantelada por agentes panameños, resultando en la captura de una célula anticastrista liderada por Luis Posada Carriles.

Ante la inquietud de buena parte de la opinión pública sobre la eficacia de las cumbres, y a instancias de la Conferencia de 2002, el expresidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, preparó una propuesta para promover una mayor cohesión y eficacia de la cooperación, presencia internacional e institucionalización del sistema de conferencias.

El documento impulsó el establecimiento de una Secretaría Permanente Iberoamericana, efectiva en el año 2005. Su función básica fue darle seguimiento y apoyo a los proyectos surgidos de las cumbres.

Entre tanto, el incidente de Posada Carriles complicó las relaciones de Panamá con Cuba. Al final del gobierno de Mireya Moscoso, varios de los conspiradores denunciados por Cuba fueron beneficiados por un indulto presidencial, lo que llevó a La Habana a romper relaciones diplomáticas con Panamá.

En 2004 había ascendido al poder el gobierno de Martín Torrijos, el cual se apresuró a tratar de resolver el diferendo con Cuba. El escenario idóneo para este fin parecía ser la Cumbre Iberoamericana a celebrarse en San José, Costa Rica, el 19 y 20 de de octubre de aquel año.

En el evento, el entonces canciller cubano Felipe Pérez Roque anunció que su gobierno impulsaría una resolución contra el terrorismo, con alusión específica al caso de los anticastristas cubanos liberados en Panamá.

Eventualmente, Panamá y La Habana anunciaron la reanudación de sus relaciones. La cumbre culminó con un fuerte remezón, no político sino telúrico: un sismo de 6.2 grados en la escala de Richter, el más fuerte en una década en la capital josefina.

Otro incidente, alejado del tema central de la cumbre, ocurrió el 9 de noviembre de 2007 en Santiago de Chile. La cumbre de ese año trataba de la “Cohesión social y políticas sociales para alcanzar sociedades más inclusivas en Iberoamérica”.

Durante una intervención del presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, el mandatario venezolano Hugo Chávez lo interrumpió varias veces para denunciar la supuesta injerencia del Gobierno español del expresidente José María Aznar en el golpe de Estado contra Chavez en 2002. Exasperado por la actitud, el monarca español Juan Carlos increpó a Chávez con su famoso “¿Por qué no te callas?”.

La última cumbre fue el año pasado en Cádiz, España, los días 16 y 17 de noviembre de 2012. Su tema: “Una relación renovada en el bicentenario de la constitución de Cádiz”.

Del 18 al 19 de octubre de este año Panamá vuelve a ser sede del encuentro. Ya los cancilleres de la comunidad iberoamericana se reunieron en Panamá, durante los primeros días de este mes, con miras a actualizar y hacer más efectivo el foro regional.

Menos cumbres, más actividades

La Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno ya no será todos los años.

A partir de 2014 se hará cada dos años. Esto, si finalmente se sostiene la propuesta que los cancilleres de la comunidad iberoamericana respaldaron con su firma en Panamá a principios de julio.

El encuentro de cancilleres ha sido un paso previo a la cumbre prevista a celebrarse en el país, por segunda vez, en octubre de este año.

La propuesta, impulsada por un grupo de reflexión liderado por el expresidente chileno Ricardo Lagos, plantea además que en los años impares se celebre la cumbre de la Unión Europea con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) y que en los años en que no haya cumbre de jefes de Estado y Gobierno se reúnan los cancilleres y los organismos de cooperación iberoamericanos, con el fin de fijar un plan de acción en la materia.

Otro cambio que se discutirá es el de las cuotas de los aportes.

Actualmente, los países ibéricos aportan el 70% de los recursos y los americanos 30%.

Se busca llevar esta proporción a 60% y 40%. respectivamente.

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