ELEVACIÓN DE LAS AGUAS MARINAS

Cambio climático causará el traslado de 28 mil gunas

Los habitantes de la isla Gardi Sugdub están a la espera de ser reubicados en tierras continentales. Se sienten amenazados por crecida de las aguas.
La isla Gardi Sugdub está a un kilómetro y medio del puerto Gardi y siempre ha sido uno de los principales puntos de entrada a la comarca. Unas 300 familias de la isla se inscribieron en 2010 para ser trasladadas a tierra firme. LA PRENSA/David Mesa. La isla Gardi Sugdub está a un kilómetro y medio del puerto Gardi y siempre ha sido uno de los principales puntos de entrada a la comarca. Unas 300 familias de la isla se inscribieron en 2010 para ser trasladadas a tierra firme. LA PRENSA/David Mesa.
La isla Gardi Sugdub está a un kilómetro y medio del puerto Gardi y siempre ha sido uno de los principales puntos de entrada a la comarca. Unas 300 familias de la isla se inscribieron en 2010 para ser trasladadas a tierra firme. LA PRENSA/David Mesa.

Cerca de 28 mil indígenas tienen que abandonar las islas de la comarca Guna Yala.

Asediados por los efectos del cambio climático y el subsecuente aumento en el nivel del mar, esos miles de gunas partirán en las próximas décadas a la tierra firme de la comarca.

El anuncio de este éxodo se encuentra en un informe de la organización no gubernamental (ONG) Displacement Solutions, con sede en Suiza, dedicada a investigar el estado de las comunidades en el mundo desplazadas por el cambio climático. La investigación centra su objetivo en esa región indígena del Caribe panameño.

Según el documento presentado la semana pasada, los hechos de Guna Yala constituyen el primer caso documentado de un grupo indígena en América Latina obligado a reubicarse por el aumento del nivel del mar.

Antecedentes similares registran Bangladesh, Estados Unidos y a lo largo de pequeñas regiones insulares de Vietnam y el océano Pacífico.

La investigación sobre la isla de Gardi Sugdub evidencia cómo en esta comunidad se han dado ya los pasos iniciales de un largo y complejo proceso de reubicación. Son los primeros panameños condenados por el cambio climático.

Y sin embargo no son los únicos. Habitantes de otras islas, como la de Mandi Ubgigandub, sufren también los embates del trastorno ambiental.

Dentro de Gardi Sugdub sus pobladores crearon la organización Comisión de la Barriada, encargada de coordinar el traslado de 300 familias a tierra firme.

Su suerte resulta de una serie de desastres naturales y fenómenos meteorológicos con efectos sobre las islas gunas, y desencadenaron la subida del nivel de las aguas en la última década.

La situación se agrava con el aumento de la población, tendencia que deriva en la reducción de espacio vital en las islas.

No obstante, la misión de Displacement Solutions constató el esfuerzo actual de muchas comunidades de Guna Yala dispuestas incluso a reubicarse, tal cual ocurre en otras partes del mundo con experiencias en desplazamientos por la situación climática.

La reubicación puede volverse un factor de división en una comunidad por la simple razón de que es una decisión muy difícil de tomar, consideran expertos.

Sobre todo en poblaciones firmemente arraigadas al sitio donde han vivido durante siglos; incluso cuando tienen un lugar seguro a donde ir.

Algunos habitantes visitados por los técnicos de la ONG, como los habitantes de Mandi Ubgigandub, en cambio decidieron darse un compás de espera para ver cuánto tiempo más pueden permanecer en sus hogares. Quieren observar cómo evoluciona la reubicación de otras comunidades obligadas al desplazamiento, como la de Gardi Sugdub.

REUBICACIÓN FRUSTRADA

En 2010 los pobladores de la isla Gardi Sugdub decidieron trasladarse a tierra firme. Se habían organizado para el éxodo.

En abril de 2014 una misión de expertos internacionales visitó la isla para recabar datos necesarios para su investigación. Entonces la expedición halló a 300 familias inscritas en el programa y dispuestas a partir a tierras continentales, con la frustración de cuatro años de espera sin moverse de la isla.

Al parecer todo estaba listo. La comunidad tenía los terrenos apropiados en tierra firme para su desplazamiento. Su destino eran 17 hectáreas donadas donde iban a construir las primeras viviendas.

De inmediato se hicieron arreglos para limpiar el sitio pese a que la tierra continental de Guna Yala está cubierta por uno de los bosques más densos del planeta y mejor conservados de Panamá. Es casi virgen.

La Comisión de la Barriada solicitó apoyo a diferentes entidades públicas, y logró un acuerdo con el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) para adelantar un proyecto de construcción para las primeras 65 casas. El Miviot dispuso una asignación financiera de $2.4 millones.

La ilusión y la promesa fueron vanas porque en abril de 2014 todavía no había empezado la construcción de las casas, y una enorme incertidumbre se apoderó de las familias que no saben qué va a pasar con el proyecto habitacional.

Según los voceros de la Comisión de la Barriada, funcionarios del Miviot les informaron que ya no estaban disponibles los recursos financieros asignados en un inicio para el proyecto, porque se utilizaron en planes de emergencia en provincias afectadas por lluvias severas y deslizamientos en 2012.

En la zona donde debían ubicarse los habitantes de Gardi Sugdub solo continúa el desarrollo de un nuevo centro de salud y de un complejo escolar.

La investigación sugiere que el proceso de reubicación iniciado por la comunidad de Gardi Sugdub sirve de modelo para el desplazamiento climático en Guna Yala y en otros lugares del país, pero solo si se organiza y cumple su cometido.

A los investigadores los inquieta que la reubicación de unas 40 comunidades isleñas de Guna Yala representa un reto de salud, pero también un desafío ambiental.

Dice el documento que una de las razones históricas de la decisión de los gunas para asentarse en las islas fue su deseo de escapar de la malaria y la fiebre amarilla continentales. La comunidad de Gardi Sugdub está inquieta porque en las tierras en el continente sigue invicto el mosquito encargado de transmitir las enfermedades.

Entonces se requerirán acciones para hacer frente a los aspectos de salud pública, como las medidas de gestión de vectores.

Y se deberá planificar y abordar los desafíos ambientales que se plantean a más largo plazo por el potencial asentamiento de miles de personas en el bosque mejor conservado de Panamá.

ANÁLISIS DEL PROBLEMA

Los sucesos de Guna Yala generan zozobra, y las autoridades están obligadas a tomar medidas para ayudar en los traslados, reconoce y exige el viceministro de Asuntos Indígenas del Ministerio de Gobierno, Irene Gallego.

“Convocaremos a una reunión con los responsables de diversas instituciones [para] tratar el tema, porque es un asunto nuevo que debe abordarse desde varios aspectos”, dice.

Uno de estos primeros encuentros debe ser con el Miviot para evaluar el proyecto de las viviendas sin construir en Llano Cartí.

En el Miviot se planteó en 2011 la construcción de 65 viviendas e incluso se elaboraron planos. Pero no se construyeron por otras prioridades, expresa el viceministro de Ordenamiento Territorial del Miviot, Juan Manuel Vásquez. “Era necesaria pero no se concretó finalmente. Se va a retomar este tema”, añade.

En Gardi Sugdub muchas personas recuerdan vivamente una tormenta de noviembre de 2008 como una de las peores y más terroríficas. Esa noche de espanto ocasionó la insistencia de los pobladores en el traslado.

No fue suficiente, porque el gobernador de la comarca, Carlos López, considera difícil poder cambiar la mentalidad del pueblo guna para que se integre por completo al proceso de reubicación.

“Más adelante se tiene que conversar con los congresos para llegar a un acuerdo. Aunque somos conscientes de que se debe hacer un traslado paulatino”, puntualiza.

No se pueden desatender las consecuencias del cambio climático y ya están afrontando problemas con eso, subraya Dalys Morris, dirigente de la Comisión de la Barriada.

“Cuando soplan los fuertes vientos del norte y coinciden con lluvias tenemos miedo de lo que pasa. Queremos trasladarnos a tierra firme”, explica Morris.

Todo el país está siendo afectado por el cambio climático, y el caso de Guna Yala puede ser un modelo a seguir para hacer frente a emergencias futuras, anticipa Tania Arosomena, del Centro de Incidencia Ambiental.

El futuro es ahora, dicen.

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