Camino al limpio mar

Fue en 1959 cuando la firma consultora Greeley & Hansen, una empresa basada en Chicago, Estados Unidos, y fundada el mismo año de la apertura del Canal de Panamá –1914–, preparó el primer plan para sanear la bahía de Panamá.

Apenas un par de décadas atrás, esa apacible rada que sirve de límite natural al sur de la ciudad de Panamá era, en el área de Bella Vista, un lugar con playas frecuentadas por los bañistas.

La propuesta contemplaba la construcción de tres plantas de tratamiento de las aguas residuales de la ciudad. La idea era evitar que estas aguas siguieran vertiéndose de manera directa al océano. Sin embargo, este plan nunca se concretó.

En 1977, un estudio internacional mostró que la bahía tenía un nivel de contaminación alarmante y planteó las posibles soluciones de saneamiento en el área. Ese año, la firma Hazen & Sawyer presentó un nuevo proyecto de saneamiento, basado en el plan de 1959, aunque solamente considerando algunas de las obras anteriormente previstas.

Sin embargo, no fue hasta la década de 1990 cuando el tema del saneamiento tomó cuerpo.

Algunas organizaciones no gubernamentales, como la Fundación Pino Nuevo y otros grupos conservacionistas, lograron motivar al Ministerio de Salud y al propio Gobierno para retomar este ambicioso y urgente proyecto de recuperación ambiental.

Se le hizo entonces una propuesta al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a fin de concretar la propuesta.

El costo del proyecto se calculó en esa época, de manera preliminar, en unos $500 millones.

En 1995, una comisión coordinada por el Ministerio de Planificación y Política Económica e integrada, además, por representantes del Ministerio de Salud, la Dirección Metropolitana de Aseo, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales y el Ministerio de Obras Públicas se encargaron del proyecto.

No fue sino hasta 2001, luego de varios estudios, que el BID aprobó $3.5 millones para invertir en los planos y diseños del proyecto.

El 30 de septiembre de 2002, 20 empresas de Alemania, Argentina, Brasil, Bolivia, Canadá y Francia, entre otros países, presentaron sus propuestas a la Comisión Evaluadora para el diseño de los planos de las redes de alcantarillado, primera fase del ambicioso plan.

En 2003 el PNUD y Hazen & Sawyer firmaron un contrato para la elaboración de los estudios, diseños y planos finales de las redes de alcantarillados sanitarios de la capital. La empresa presentó sus diseños terminados en marzo de 2004.

No obstante, sería solo hasta septiembre de 2006 que el Consejo de Gabinete autorizaría al Ministerio de Salud firmar un contrato por $7 millones 113 mil con la empresa Consultores Profesionales de Ingeniería, S.A., para empezar la construcción del sistema de alcantarillado sanitario en el distrito de San Miguelito. La nueva red de conductos recogerá 114 mil galones diarios de aguas servidas que hoy se depositan sin tratamiento alguno en siete ríos de la ciudad capital.

Un año después, sin embargo, la lentitud de las obras empezaba a complicar la vida de los residentes de ese distrito metropolitano.

Para septiembre de 2009, las obras de la primera fase del proyecto de saneamiento de la ciudad y la bahía de Panamá presentaban un avance de 65% y las redes de San Miguelito habían sido completadas en 100%.

Para abril de 2010, se habían invertido ya $470 millones en las obras.

El 16 octubre de 2010 empezó su excavación la tuneladora “Gloria”, una máquina traída en piezas desde Alemania, encargada de horadar la tierra para la construcción del túnel interceptor de poco más de ocho kilómetros, elemento clave del proyecto.

Para mediados de 2011, ya la planta de tratamiento de Llano Bonito, Juan Díaz, estaba bastante avanzada.

El 1 de junio de 2012, la tuneladora “Gloria”, rompió la pared de su fosa de destino y completó el recorrido del túnel interceptor.

Las últimas verificaciones del funcionamiento de los equipos instalados en la planta de tratamiento de aguas residuales, ya completada en un 95%, según el Gobierno, se realizaron el pasado 20 de noviembre.

El Gobierno espera que durante el primer semestre de 2013 la planta reciba las primeras aguas residuales para ser tratadas. Según información oficial, se requerirán entre cuatro y seis meses para que los procesos biológicos se estabilicen y así se multipliquen las bacterias que digieren la parte contaminante de las aguas residuales y luego asimilen los lodos generados en el proceso de descontaminación.

Un proyecto por etapas

El proyecto de saneamiento de la ciudad y bahía de Panamá está dividido en dos etapas. La primera corresponde al proyecto de saneamiento de la ciudad, desde el Casco Antiguo hasta el corregimiento de Tocumen, y tiene a su vez dos fases. La primera ha consistido en la construcción de redes y colectoras.

La segunda fase de esa primera etapa se ha centrado en la construcción de un sistema interceptor de aguas residuales, la planta de tratamiento y un servicio de consultoría para la gerencia del proyecto.

La segunda etapa comprende, entre tanto, la ampliación de la planta de tratamiento de aguas servidas hasta su capacidad final y se construirán colectoras e interceptoras que permitan lograr direccionar las aguas residuales hasta esa planta.

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