CONSUMO. El costo de ser atendido

Gratitud convertida en una obligación

Los consumidores panameños pagan un recargo de 17% en sus cuentas de restaurante. El 7% del ITBMS y el 10% de propina, casi obligatoria.

Alberto, Jesús, Isaac y Arturo terminaron de cenar; tomaron la factura que les entregó el mesero y comenzaron a sacar cuentas de lo que habían consumido individualmente. ¡Sorpresa!

La cuenta era mucho más alta de lo que habían imaginado. Debían pagarle al restaurante el 7% del impuesto de transferencia de bienes, muebles y servicios (ITBMS) y sumarle otro 10% de propina. Por un total neto de $47.48 desembolsaron $55.55.

Ambos cobros constaban en la parte inferior de la factura, como si se tratara de dos impuestos, pero los recargos no tienen nada en común.

El ITBMS es un impuesto al consumo y su pago es obligatorio. En el caso panameño, dejó de ser el 5% para trepar dos puntos porcentuales y llegar a 7%, luego de las reformas fiscales vigentes a partir de 2010.

La propina, en cambio, es un pago sugerido por el buen servicio que se les brinde a los comensales, pero su constante frecuencia en las facturas de los restaurantes ha convertido la gratitud en un recargo casi obligatorio.

Casi obligatorio porque muy pocos se atreven a quejarse o negar el pago, tal vez por pena con los meseros que han brindado un buen servicio, o porque les avergüenza que quienes están a su lado los tilden de tacaños.

De hecho, la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco) no maneja estadísticas que reflejen la constante práctica, a pesar de que no faltan las conversaciones de gente que se queja del recargo incluido de forma obligatoria en la factura.

En los últimos 10 años el pago obligatorio de propinas se ha hecho común con la llegada de extranjeros a Panamá, acostumbrados a pagar en Estados Unidos, por ejemplo, entre 15% y 20% de recargo.

Pero como apunta la abogada Yakarta Ríos, presidenta de la organización Consumo Ético, el cobro de propina es “ilegal”, ya que los negocios que lo hacen no son autoridades gubernamentales para “poner impuestos”.

Recordó que el artículo 52 de la Constitución establece que: “Nadie está obligado a pagar contribución ni impuesto, que no estuvieren legalmente establecidos y cuya cobranza no se hiciere en la forma prescrita por las leyes”.

Ríos dijo que los comercios que cobran por la atención de su personal pueden ser sometidos a una “pena punitiva” por apropiación indebida de dinero.

Cada empresa tiene su propia política interna, dice por su parte Leopoldo Liakópulos, presidente de la Asociación de Restaurantes y Afines de Panamá, tras reconocer que las propinas deben ser sugeridas y no ser parte de una obligación de los clientes.

De acuerdo con la Acodeco, lo ideal sería que los restaurantes anuncien a los clientes que se les cobrará la propina y, entonces, que cada cual decida a su criterio o conveniencia.

El empresario Vicente Carretero, propietario de la cadena Bennigan´s, ve el pago de propinas como un complemento en los ingresos de los trabajadores.

Aunque tampoco faltan los que perciben como un abuso que se les carguen más costos a su cuenta para pagar la nómina de los trabajadores de una empresa, cuando esto debe ser obligación de los empresarios.

Los especialistas en materia de defensa de consumo recomiendan a quien se sienta afectado con esta cobranza, guardar la factura en donde queda en evidencia el recargo obligatorio, y reportar al comercio ante la Acodeco.

El efecto del alza del ITBMS fue calculado por el Gobierno con una recaudación adicional de $200 millones anuales, lo que impactaría de forma positiva las arcas estatales, pero también las finanzas personales de los consumidores.

Lo que se desconoce es el efecto de la propina obligatoria, que ha transformado el ITBMS de muchos restaurantes en el 17%.

La historia que fue cambiada

Según algunos datos emanados de la carretera informativa de internet, fueron los griegos los que inventaron la terminología de la propina. Viene del término propínein. Pro (para) y Pínein (beber).

Tenían por costumbre beber solo una parte del contenido de una copa y el resto era ofrecido a la persona a cuya salud se brindaba.

A través del tiempo, el término guardó su sentido original, pero agregó el significado de beber a cuenta de otro. Posteriormente fue vinculado con el hecho de dar un regalo o gratificación económica a cambio de algo.

En algunos países como Estados Unidos la propina es obligatoria, mientras que representa un estatus o estilo de vida.

En Japón es sinónimo de superioridad y en España sencillamente es catalogada como el agradecimiento por quedar satisfecho de una buena atención. En 2007 el entonces ministro de Economía de España, Pedro Solbes, afirmó que las propinas excesivas son un factor para el aumento de la inflación del país.

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