REPORTERO GRÁFICO DE ´LA PRENSA’

Incidente por fotos en Nunciatura Apostólica

Un comunicador de este medio fue detenido tras la intención –no concretada– del nuncio de formularle cargos por fotografiar la Nunciatura.

Nunciatura Apostólica se pronuncia

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Alexander Arosemena fue conducido ayer a una fiscalía, donde se iniciaría una investigación tras haber fotografiado la nueva sede de la Nunciatura Apostólica. Alexander Arosemena fue conducido ayer a una fiscalía, donde se iniciaría una investigación tras haber fotografiado la nueva sede de la Nunciatura Apostólica.
Alexander Arosemena fue conducido ayer a una fiscalía, donde se iniciaría una investigación tras haber fotografiado la nueva sede de la Nunciatura Apostólica. Gabriel Rodríguez

E l reportero gráfico de La Prensa Alexander Arosemena pasó ayer cinco horas detenido, luego de que funcionarios de la Nunciatura Apostólica denunciaron su trabajo a la Policía Nacional.

Arosemena tomaba fotografías de la nueva sede diplomática con un dron que pilotaba a distancia, desde una plaza pública contigua al edificio, para obtener imágenes aéreas del edificio –de reciente construcción– ya que desde tierra no se puede tener una vista panorámica por su muro perimetral.

El fotógrafo cumplía con una asignación de este diario que investiga la utilización de fondos públicos en la construcción de la sede diplomática.

La Prensa ha solicitado en varias ocasiones información y entrevistas al nuncio Andrés Carrascosa para conocer sobre el uso de dichos fondos, a raíz de un trueque de propiedades en el que el anterior gobierno acordó otorgarle al Vaticano un globo de terreno con un valor de $3 millones, más otros $8 millones para sufragar la construcción.

Hasta la fecha el nuncio no ha respondido a dichas solicitudes.

Poco antes de terminar Arosemena la asignación, un agente de policía que presta servicios en la legación diplomática se le acercó con el fin de que el periodista se identificara.

Tras entregar su cédula e identificarse como trabajador de este medio, el agente le permitió marcharse en su automóvil. Cuando iba a abandonar el área, el agente le pidió que se detuviera ya que el secretario de la Nunciatura quería hablar con él.

Arosemena accedió a hablar con él y lo esperó. A los pocos minutos el diplomático se apersonó a la plaza desde donde el fotógrafo había pilotado el dron.

Vestido de sacerdote y visiblemente enojado, y acompañado de más agentes de policía, le reclamó a Arosemena su presencia en el lugar, que le habían invadido su privacidad, reprochándole que “por qué no volaba el dron en la sede de la Embajada de Estados Unidos”, ubicada, casualmente, a corta distancia de la Nunciatura, también en la vía principal del antiguo fuerte Clayton.

El sacerdote exigió ver las fotografías tomadas al edificio, a lo que Arosemena accedió, mostrándole, a través de su celular, el material gráfico. Uno a uno miró detenidamente el material. Lo hizo una segunda vez.

Tal y como lo afirmó el periodista, y el sacerdote pudo constatar, se trataba de imágenes aéreas tomadas desde fuera del muro de la propiedad. Ni el periodista ni el aparato estuvieron dentro del muro perimetral.

El sacerdote quiso volver a ver las fotos por tercera vez, para lo cual se disponía a llevarse el dron, a lo que Arosemena se opuso. El reportero le indicó que no le entregaría el aparato –que contenía la tarjeta de memoria con las fotografías– sino a la autoridad presente, en este caso, a la Policía. El dron utilizado por Arosemena se encuentra debidamente registrado con las autoridades correspondientes.

Mientras tanto, una acusación contra el periodista prosperaba en una fiscalía, tras una llamada hecha a la Policía del área canalera, específicamente de la sub- estación de Diablo, en la que comunicaron a la fiscalía, Sección de Atención Primaria de El Dorado, de la retención de Arosemena, acusado ahora de grabar comunicaciones privadas en la Nunciatura, algo que el aparato no puede hacer.

Una oficial de la Policía Diplomática le dijo a Arosemena que el nuncio Carrascosa le había comunicado que prosiguieran con las diligencias judiciales que se habían iniciado, razón por lo cual no lo podían dejar en libertad. Una abogada de La Prensa preguntó si eso significaba que el nuncio había decidido interponer una denuncia contra Arosemena. La respuesta de la oficial fue que sí.

En cumplimiento del reglamento, Arosemena fue esposado y trasladado en un autopatrulla a la subestación de Diablo; luego a Veracruz, a un centro de salud, para practicarle exámenes médicos, pero no se los realizaron. El objeto del examen era generar un parte médico destinado a la fiscalía.

Arosemena luego fue conducido nuevamente a Diablo, donde se apersonó el director de la Policía Nacional, Omar Pinzón, quien lo trasladó a la Fiscalía Subregional de Betania, Sección de Atención Primaria, a cargo del fiscal Diomedes Acevedo.

En un comunicado, el Ministerio Público informó que Arosemena fue liberado al confirmarse que no existía una conducta penal enmarcada en el abanico de delitos tipificados en el Código Penal, por lo que no se abrió causa penal y el fotógrafo fue liberado.

A su vez, la Nunciatura emitió un comunicado afirmando que el periodista fue “sorprendido utilizando un dron para captar vistas de la sede diplomática” y que por razones de seguridad fue “retenido para investigar quién era y qué permisos tenía para realizar esta actividad”, la cual considera una violación al derecho a la privacidad y al principio de extraterritorialidad.

La Nunciatura, según el comunicado, no presentó ninguna acusación ni denuncia por este hecho, advirtiendo que el ejercicio del periodismo demanda límites éticos así como el respeto a las leyes.

Arosemena recibió múltiples apoyos de los gremios periodísticos, como el Fórum de Periodistas por las libertades de expresión e información y el Consejo Nacional de Periodismo, así como un comunicado conjunto de la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá, el Centro de Estudiantes de Derecho y docentes.

Nunciatura Apostólica se pronuncia

La Nunciatura Apostólica de Panamá, en un comunicado divulgado ayer, lamentó el incidente con el periodista de La Prensa Alexander Arosemena. Dijo que, al igual que otras sedes diplomáticas, mantiene normas de seguridad y responsabilizó a la Policía –a cargo de la garita de la sede diplomática– de retener al
periodista para investigar quién era y qué permisos tenía para tomar fotografías del edificio.

Según la Nunciatura, “este acto está enmarcado en un delito de violación de extraterritorialidad... y viola el derecho a la privacidad”, que el edificio está en línea con el aeropuerto de Albrook, que también tiene sus normas de seguridad y alegó que el fotógrafo no tiene permiso para pilotar el dron. A pesar de ello, la Nunciatura “no ha presentado ninguna acusación ni denuncia por este hecho”. Dice que la Santa Sede ha abogado por el respeto a los profesionales de la comunicación, pero advierte que el periodismo “demanda unos límites éticos como también el respeto a las leyes y normas de un país”.

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