EDUCACIÓN. BECA CHEVENING.

Jóvenes con el mundo en sus manos

Trece jóvenes se benefician este año de la prestigiosa bolsa de estudios, la cual es financiada por la cancillería inglesa.

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Derecho internacional, corporativo y comercial; criminología, gestión de empresas, administración de negocios e ingeniería son algunos de los estudios que cursan los panameños en el Reino Unido. Derecho internacional, corporativo y comercial; criminología, gestión de empresas, administración de negocios e ingeniería son algunos de los estudios que cursan los panameños en el Reino Unido.
Derecho internacional, corporativo y comercial; criminología, gestión de empresas, administración de negocios e ingeniería son algunos de los estudios que cursan los panameños en el Reino Unido. Victoria Isabel Cardiel

Ninguno ha cumplido los 30 años. Para algunos, es la primera vez que salen del país, pero todos están determinados a tomar las riendas del futuro de Panamá.

Abandonaron el calor y la seguridad del hogar en septiembre de 2016, para embarcarse un año en la aventura de la beca Chevening, una prestigiosa bolsa de estudio financiada por la cancillería del Reino Unido, a fin de formar a los líderes del futuro de 120 países.

Suman 13 los panameños que este año cursan la beca. Son exigentes, críticos, comprometidos e idealistas. Confían en su capacidad para construir una sociedad mejor, y cuentan los días para regresar a Panamá y poner en práctica sus renovadas competencias profesionales. Precisamente, ese es el objetivo de la beca, que los estudiantes regresen a sus países para mejorarlos.

Andrea Tejera, de 25 años, es una de las 5 panameñas que accedió a la beca. Vive en Gales del Norte, donde estudia un máster en derecho internacional en la Bangor University. Su sueño es trabajar en el sector público de Panamá, concretamente en las áreas de acceso a la salud y educación sexual. “Quiero aportar mi granito de arena a la investigación, porque son temas básicos para mejorar la sociedad de Panamá”, explica.

Antes de viajar a Reino Unido, trabajó en varias firmas de abogados, pero fue la experiencia europea la que le abrió las puertas para tomar el camino difícil y tratar de cumplir su sueño. Y es que nunca antes había salido del país. “Tuve que salir de mi zona de confort, dejar a mi familia y amigos, pero me siento en deuda con mi país y se lo devolveré. Venir a estudiar a Reino Unido es lo mejor que ha podido pasarme para explorar otras opciones profesionales”, contó.

El mayor del grupo es Eduardo de Mena Ruffo, de 28 años, quien estudia un máster en la Granfield University. Quería ser médico para salvar vidas, pero una vez comenzados sus estudios en medicina, se dio cuenta de que sus capacidades lógicas requerían otro tipo de ciencia más deductiva. “Necesitaba tener algo más estructurado. Soy muy lógico y siempre necesito saber el porqué de las cosas”, detalla.

Es ingeniero, una disciplina que define como un rompecabezas de saberes, que va desde un concepto base hasta un esquema más complejo, y lo más importante es saber seleccionar. “No necesariamente hay que inventar la rueda, muchos conceptos ya han sido inventados, lo que hay que saber es aplicarlo a lo que tú quieres hacer”, dice. Ahora se especializa en energías renovables, un campo que le gustaría aplicar al Canal de Panamá.

El otro científico del grupo es Juan Camilo Rojas, de 24 años, quien perfecciona sus estudios en The University of Worwick. Su misión es dar respuestas instrumentadas a diversas preguntas científicas.

El principio en que se basa su estudio es la espectrometría de masas, una técnica de análisis que permite determinar la distribución de las moléculas de una sustancia en función de su masa.

Para ello, pone en práctica el método basado en la prueba-error que obliga a repensar todos los caminos posibles. “No es cierto que los científicos no seamos creativos”, defiende.

En el futuro, le gustaría desempeñarse como nexo de unión entre las empresas industriales que financian las investigaciones y los científicos.

El anhelo de Mijail Castillo, de 26 años, es reformar el sistema de justicia para acabar con la impunidad, sobre todo en los delitos de guante blanco. Para ello, estudia criminología en The London School of Economic and Political Science.

A su juicio, el esquema sociológico que motivó el sistema judicial parte del presupuesto de que la mayor parte de los delincuentes ha crecido en situaciones de pobreza económica. “Sin embargo, dejan fuera al delincuente que viene de buena familia y se dedica a cometer ilícitos financieros”, asegura.

Una de las soluciones para contravenir las fallas del sistema pasa por garantizar la independencia de las entidades regulatorias, dice.

Aníbal Tejeira Vásquez, de 26 años, es el que más tiempo lleva en Londres, donde se ha especializado en derecho corporativo, estudios que cursa en Queen Mary University of London.

De su conocimiento legal, ha aprendido que para acabar con la corrupción hay que tomar medidas drásticas. “Panamá se ha adaptado muy bien a las tendencias de transparencia. Fue uno de los primeros países que implementó la ley conoce tu cliente, que obliga al abogado a conocer el beneficiario final y el origen del dinero. También erradicó las acciones al portador. Esto fue un golpe para muchos abogados en Panamá que vivían de eso, pero hay que buscar otro tipo de servicios para ofrecer al cliente”, destaca.

Su sueño es hacer frente a los delitos financieros desde la vida pública.

Juan Manuel Castillero, de 26 años, es un consejero económico. Estudió ingeniería civil en la Universidad Tecnológica de Panamá y se ha especializado en gestión de empresas en la University College London. Su misión es guiar al inversionista a través del laberinto burocrático y superarlo para invertir en la industria de la construcción en Panamá. Su aprendizaje le ha ayudado a saber calcular el riesgo del proyecto. “Algo que en Panamá no suele hacerse”, describe.

Pero lo que más destaca de esta experiencia en Reino Unido es la explosión cultural que supone estar en contacto con personas de distintos países, razas o religiones. “En Panamá, vivimos en una especie de burbuja y acá hay gente de todos los rincones del mundo. Es un intercambio cultural buenísimo. Tengo amigos de Italia, Catar, Irán y Estados Unidos, lo que supone una cura total en tolerancia. El que no sabe convivir con personas distintas, en Londres tuvo que aprenderlo”, explica.

Además de la prestigiosa beca Chevening, Diego Alvarado, de 26 años, recibió del Gobierno británico la bolsa de estudio Mansion House Scholarship. “Soy el primer panameño que gana esta beca, que te permite vivir la cultura de Reino Unido viajando”, dice.

Estudia un máster en derecho comercial internacional, enfocado en finanzas y derecho marítimo, y se está especializando en atraer la inversión extranjera en la University College London. “Mi proyecto de tesis es hacer un análisis de la legislación panameña, tras compararla con el derecho anglosajón, para ver qué nos falta o lo que podría mejorar de lo que ya está”, relata. Su experiencia en el país europeo le ha permitido codearse con la jet set del mundo financiero, un recurso que pondrá en valor cuando regrese al istmo. “En esta ciudad se cierra la mayor parte de los negocios financieros del mundo. Y he tenido la oportunidad de asistir a las cenas en las que van los banqueros y grandes dirigentes de institutos financieros”, explica.

Los padres de Santiago Ortega, de 25 años, quien estudia un máster en administración de negocios en la University of Cambridge, no podían creerse que su hijo iba a estudiar en la universidad y, mucho menos, que se especializaría en un prestigioso centro del Reino Unido. “Soy el primero de toda la familia que está estudiando a nivel de maestría”, explica. Él es el perfecto ejemplo de que la constancia y el esfuerzo son sinónimos de éxito. “Estudié en un colegio público, donde no había una buena instrucción de inglés. Pero desde que tenía 10 años lo aprendí de manera autodidacta. Tenía un libro con vocabulario traducido de español a inglés que sabía de memoria, aunque no podía pronunciar bien las palabras”, recuerda.

Una de las cosas pendientes que pretende poner en práctica cuando regrese a Panamá es que las explicaciones y las pruebas de la beca Chevening se extiendan por las provincias del interior, más allá de la ciudad de Panamá. “Las entrevistas se concentran en la capital. Creo que ayudaría a incentivar a otros jóvenes hacer una gira por el país con más becarios para ilustrar ante ellos que si yo pude, ellos también podrán”, resalta.

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