KNOCKOUT MARIANO MENA

Martinelli, como todos los dictadores, no acepta que nadie lo cuestione

Mariano Mena está cansado, indignado, molesto... de las imposiciones, de los escándalos, de la impunidad. Es crítico con el gobierno, con la oposición y hasta con los sindicatos. Para él es claro: no vamos bien.

¿Es de corazoncito verde (socialcristiano) o rojo (socialista o comunista)?

Jamás comunista. Mi orientación toda la vida ha sido humanismo cristiano.

Frenadeso y Ricardo Martinelli dicen que usted lidera un frente guacho. ¿Qué frente manejan ellos?

¿Será el frente de los negocios? Yo no podría actuar como ellos actúan.

Frenadeso dice que usted traiciona a los obreros para plegarse a los intereses de los sectores dominantes a cambio de prebendas...

En mi consciencia eso no está. No demos por el pito más de lo que el pito vale.

¿Por qué Frenadeso le dispara? ¿Cuál es la raíz del problema?

Siempre he sido el hueso duro de roer. No me he plegado a lo que ellos deciden. Cuando coincidimos, todo bien. Para ellos, quien no está en su línea, los traiciona.

¿Cree posible la unidad sindical en Panamá o es una utopía?

Hoy es una utopía. Hay un problema de intereses personales y políticos.

¿Por qué el Frente por la Democracia, que usted coordina en todo el país, está poco presente últimamente? ¿El gobierno ha mejorado o qué?

No, para nada. El frente no es la pomada ni un mentolatum chino, que sirven para todo. Actuamos cuando tenemos que actuar.

¿Por qué Martinelli no lo quiere?

Porque lo confronto. Y por supuesto que no le gusta. Martinelli, por ser el dictador que es, y como todos los dictadores, no acepta que nadie lo cuestione.

¿Y usted cuánto quiere a Martinelli?

Nada.

¿Usted fue demócrata cristiano?

De pelao sembré banderas con ellos por la soberanía del país. Nunca me inscribí.

Pero dicen que usted estuvo inscrito en el PRD...

Un amigo usó mi firma y me metió. Casi lo mato. Renuncié de una vez.

Si tuviera que inscribirse hoy en un partido, ¿en cuál sería?

En ninguno. No hay doctrina, principios ni política, sino politiquería. Todos están igual.

Tiene aspiraciones políticas, ¿sí o no?

No. Todavía me quiero.

¿Por qué dejó de ser secretario de la Central General de Trabajadores?

Porque creo en la renovación. Si no, ¿para qué formamos a otros dirigentes?

Toda la vida se le ha visto como dirigente. ¿De qué trabaja? ¿O es que la dirigencia paga bien?

Toda la vida trabajé en una empresa que se llamaba Celloprint. Simultáneamente fui dirigente sindical desde la base. Ahora me dedico tiempo completo a la Universidad de Trabajadores de América Latina.

¿Eso paga bien, como para comprarse la camioneta que usted maneja?

Sí.

¿Qué le reconoce usted al gobierno?

Las obras y los cambios en el transporte.

¿Qué lo desilusiona?

La promesa del cambio para que nada cambie; estamos peor. Echan más mentiras que los anteriores, todas las promesas de cambio las han incumplido, están robando a manos llenas.

¿Qué hubiera sido de este país sin la intervención de la Iglesia en las mediaciones y escándalos?

Un verdadero desastre. Cuando hemos estado al borde de la guerra, ha estado ahí. Ejemplo: Colón.

¿Qué le cree usted a Martinelli?

Nada. Si dice no, es sí.

A usted ya lo llamaron a juicio por el uso irregular de fondos del Estado que eran para capacitaciones. Diga la verdad: ¿se la gastaron en cerveza o se quedaron con la plata?

La verdad, la verdad, las cervezas se compraron, y la factura se fue en el informe de justificación de gastos que se mandó al ministerio.

O sea que sí se pagó el licor con dinero público...

No. Se pagó con fondos propios, pero sin querer la factura se fue con las otras.

¿Quién fue el que metió las patas?

El administrador.

Describa a Ricardo Martinelli en dos palabras.

Prepotente, mentiroso.

A Alma Cortés.

Conflictiva, doble cara.

¿Qué pasaría si se quedan encerrados Martinelli, Cortés y usted en el mismo elevador?

Seguro nos matamos.

El mejor y el peor antecesor postdictadura de Alma Cortés en el Ministerio de Trabajo.

El mejor, Reynaldo Rivera. Peor, ninguno. Alma tiene el récord histórico de no haber otorgado ninguna personería jurídica a un sindicato legítimo.

Gabinete, Asamblea o Corte. ¿Cuál huele más a podrido?

Los tres están cortados con la misma tijera.

Los sindicatos no son mucho mejor vistos...

No somos la excepción. Ni la Iglesia se salva. Nadie está bien visto, pero nos ven mejor que a los políticos.

¿Por quién votaría hoy si fueran las elecciones?

Por ahora, por ninguno. Votaría en blanco.

Juan Jované dijo que quería a una mujer como vicepresidenta. ¿A quién le aconsejaría poner?

Esa sí me la pusiste dura. A Ana Matilde Gómez.

¿Le aceptaría algún cargo a Ricardo Martinelli?

Ni de a vaina.

¿Y a Jované, si alcanzara la Presidencia?

Quizá. Lo pensaría.

¿Cómo sería usted como ministro de Trabajo?

Respetuoso de la ley y concertador.

¿Qué le imitaría a Cortés? Algo bueno tiene que haber hecho... ¿o no?

¿A Alma? Nada que imitarle a esa señora.

¿Este gobierno ha tenido más altas o más bajas?

Bajas... Confrontación, pleitos. Yo creo que Martinelli todavía no se ha levantado de la cama y ya sabe a quién le va a pegar.

Del 1 al 5, el estado de los derechos humanos en el país.

Máximo 2.5.

Intelectualmente el político más mediocre.

Chello Gálvez.

¿Usted es intelectual?

No sé. Más que Chello sí.

Un gasto innecesario.

Publicidad estatal.

La declaración más indignante de Martinelli.

Cuando dice que respeta la libertad de expresión.

Si solo pudiera votar en las primarias de CD, ¿a qué candidato elegiría y por cuál no votaría ni loco?

Elegiría a Gloria Moreno. Ni en sueños, a Alma.

Le menciono escándalos de este gobierno. Diga su opinión en una palabra. Valter Lavítola y los supuestos sobornos al gobierno.

Vulgar.

Compra de radares.

Monstruosidad.

Juan Hombrón.

Descaro.

Terreno de Paitilla.

Robo.

Reformas electorales.

Engaño.

Reelección.

Imposición.

Ley de Zona Libre.

Latrocinio.

¿En qué casos el gobierno de Martinelli ha sido injustamente juzgado?

En ninguno.

La democracia es...

Un sueño. La hubo el día que votamos. Desde ahí ha sido imposición.

PERFIL

Mariano Mena, tornero, es dirigente sindical desde hace 32 años. Fue secretario de la Central General de Trabajadores por 22 años y trabajó en Celloprint, fábrica de papel y productos plásticos. Preside la Universidad de Trabajadores de América Latina y coordina el Frente por la Democracia.

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