SECUELAS DEL TEMPORAL

Miedo y tristeza en área oeste del país

Los damnificados de Arraiján, La Chorrera y Capira aún sienten temor. Ayer, mientras limpiaban sus hogares, señalaban que por primera vez habían sufrido una tragedia de tal magnitud y no quieren volver a vivirla. Además, están preocupados porque en vísperas de fin de año lo han perdido todo y aún no saben cómo se repondrán.
DAÑOS. Muchos automóviles en La Chorrera quedaron inservibles luego de la anegación. LA PRENSA/Ricardo Iturriaga DAÑOS. Muchos automóviles en La Chorrera quedaron inservibles luego de la anegación. LA PRENSA/Ricardo Iturriaga
DAÑOS. Muchos automóviles en La Chorrera quedaron inservibles luego de la anegación. LA PRENSA/Ricardo Iturriaga

Miedo y tristeza. Eso era lo que se percibía ayer en las comunidades de los distritos de La Chorrera, Arraiján y Capira que se inundaron el fin de semana.

La imagen era la misma: bultos de basura frente a las viviendas, mientras vecinos y amigos intentaban sanear las áreas saturadas en gran parte de fango y hierba.

El agua no les dio tiempo a los afectados para sacar nada. “Esta ropa me la prestó una vecina“, dijo Geovany Bethancourt, residente en la comunidad de Limón Final en La Chorrera.

A Bethancourt la anegación le sorprendió mientras dormía. Su colchón flotaba, pero no lo sabía, y en un intento por voltearse en la cama se cayó al agua sucia.

El hombre reaccionó gritando al recordar que con él estaban dos niñas menores de tres años. Para su dicha, las infantes estaban bien, aunque admitió que su pesado sueño no le había permitido escuchar a sus familiares cuando le gritaban que saliera de la vivienda.

A Emilia Araúz, comerciante del sector de Mastranto Final de Barrio Colón, no le fue mejor. Salió corriendo con sus dos hijos y esposo cuando una vecina le gritó que se estaban inundando. En la fuga dejó todo.

“Solo pensé en sacar a mis hijas”, dijo Emilia, cuya única aspiración es que la reubiquen en un lugar seguro. La mercancía de la abarrotería que posee Emilia se perdió, al igual que sus dos vehículos.

El director regional de Salud, Eric López, dijo que desde ayer empezaron a inspeccionar los acueductos y los tanques sépticos que se desbordaron. Además, López mencionó que se estaría entregando cloro y artículos de limpieza a las familias.

Molestias

En Mastranto ayer había unas 50 familias molestas, porque veían pasar la ayuda pero a ellos no les llegaba de ninguna manera.

En esta comunidad el río Caimito también arrasó con 11 viviendas, entre ellas la de Francisco Valdés, quien dijo que perdió todo. El joven de 23 años vivía en una casa de cinc a pocos metros del afluente, con su esposa y un niño de 11 meses.

En Arraiján también hubo consecuencias nefastas. Por ejemplo, en la comunidad de Hato Montaña, Khaterine Reyes contó que huyeron hacia áreas más altas para poner a salvo sus vidas.

Lo mismo aconteció en Villa Diana. En esa comunidad de Arraiján la vivienda de José González se inundó hasta la altura de la ventana. “Todo se dañó”, se lamentó.

Estos moradores coinciden en que fue algo “inusual”, ya que nunca antes habían visto que el nivel del agua de afluentes como el río Caimito alcanzara tal altura.

“Pedimos se investigue lo sucedido”, gritaban algunos a la vez que insistían en que la ayuda no estaba llegando.

En ese sentido, Yazmín Delgado, del COE-Sinaproc, explicó que evidentemente las lluvias afectarán la entrega de las donaciones a los afectados, porque se trabaja con mercancía seca, entre ella los alimentos, los cuales podrían humedecerse y dañarse.

No obstante, Delgado resaltó que habrá que ingeniárselas para que esa colaboración llegue a las personas necesitadas.

Por su parte, el ministro de Vivienda y Ordenamiento Territorial, José Domingo Arias, aseguró que las inundaciones en los sectores de La Chorrera y Capira son una oportunidad para determinar si se han violado las reglas en cuanto a los permisos de construcción.

De acuerdo con el titular de Vivienda y Ordenamiento Territorial, si bien es cierto que el mal tiempo ha tenido un impacto importante en la población, se deben buscar indicios sobre posibles violaciones de permisos para la construcción.

CAPIRA, INCOMUNICADA

El traslado de alimentos y ropa a las familias damnificadas en el poblado de Cirí de Los Sotos en el distrito de Capira, por vía terrestre, continúa siendo difícil por la destrucción de vados y derrumbes a lo largo de la vía.

Unos cuatro vados ubicados en el sector de Río Indio quedaron destruidos por la creciente del río, mientras que la carretera que conduce a Nuevo Paraíso se ha hundido en tres puntos.

Los residentes de otros poblados como Dos Aguas, El Progreso, Los Uveros, La Encantada, Nuevo Limón, Los Chorros y Lajaliza también han quedado afectados. En estas comunidades no hay suministro de agua, debido a que se dañaron cuatro acueductos.

Macario Cárdenas, agricultor de Dos Aguas, aseveró que no tienen comida porque el arroz que tenían se mojó y no pueden acceder al sitio de cultivo.

21 familias han sido perjudicadas por las lluvias y deslizamientos de tierra, según fuentes municipales. Solo en el sector de Los Uveros hay cuatro familias albergadas en la iglesia del lugar, al derrumbarse sus casas.

Macario Soto Rodríguez, asistente de Salud en Cirí de Los Sotos, informó que hay 30 casos de niños con cuadros gripales. Igualmente, se han reportados adultos con enfermedades en la piel.

El funcionario se lamenta porque no hay medicamentos en el poblado, debido a que el puesto de salud se inundó por completo. Solicitó al Ministerio de Salud (Minsa) hacer una gira médica al sitio.

Voceros municipales anunciaron que en la Alcaldía de Capira se ha creado un centro de acopio de víveres y enseres personales para dotar a las familias que lo perdieron todo.

Además, el Ministerio de Educación suspendió las clases en ese distrito.

(Con información de Eric Montenegro y Didier Gil Gil).

Crean centros de acopio para ayudar a los afectados

El Municipio de Panamá y la Cruz Roja de Panamá establecieron ayer centros de acopio para recibir las donaciones que serán entregadas a los perjudicados por las lluvias. La gerente de Desarrollo Social de la Alcaldía de Panamá, Lizbeth Cunningham, explicó que reciben alimentos secos, agua embotellada, leche en envases tetrapack, sábanas, pañales desechables y ropa, desde las 8:00 a.m. hasta las 5:00 p.m., mientras dure la emergencia. El centro de acopio está ubicado en el edificio Hatillo, sede del Municipio de Panamá. Mientras tanto, Renaldo Bedoya, de la Cruz Roja Panameña, destacó que en el edificio 453 de Albrook, sede de la entidad, recibirán donaciones las 24 horas del día. Hasta ayer, la respuesta de la población había sido positiva. Se observó que a medida que llegaban las donaciones, personal voluntario de la agrupación las ordenaba. El Despacho de la Primera Dama habilitó hasta el jueves el centro de acopio en el parque Omar, en horario de 8:00 a.m. a 10:00 p.m. La Cruz Roja Panameña creó la cuenta número 02080622-2 en el Banco Nacional, y Cáritas Panamá dispuso la No. 03-01-01-002073-8 en el Banco General.

Didier Hernán Gil Gil

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