CORRUPCIÓN INTERNACIONAL AGRAVADA

Nueva condena para Lavítola

El viejo aliado del ex presidente Ricardo Martinelli deberá cumplir una condena abreviada de 11 meses por corrupción internacional en Panamá.
Durante más de cinco horas, Valter Lavítola aburrió con su verborrea a los presentes en la audiencia de ayer, celebrada en el Tribunal de Napóles. ESPECIAL PARA LA PRENSA/Isabel Cerdán. Durante más de cinco horas, Valter Lavítola aburrió con su verborrea a los presentes en la audiencia de ayer, celebrada en el Tribunal de Napóles. ESPECIAL PARA LA PRENSA/Isabel Cerdán.
Durante más de cinco horas, Valter Lavítola aburrió con su verborrea a los presentes en la audiencia de ayer, celebrada en el Tribunal de Napóles. ESPECIAL PARA LA PRENSA/Isabel Cerdán.

La defensa de Valter Lavítola ha pactado con la Fiscalía de Nápoles 11 meses de prisión por corrupción internacional en Panamá. Así se puso de manifiesto ayer en la Sexta Sección del Colegio de Jueces del Tribunal de Nápoles, presidido por la magistrada Giovanna Cepalluni, en el juicio que imputa a Lavítola por extorsión a Impregilo.

El Código Penal italiano prevé que el acuerdo se sella sin necesidad de que el imputado reconozca responsabilidad en el delito, aunque en la práctica, esto equivale a una condena.

Según fuentes judiciales, la defensa de Lavítola habría cerrado este pacto sin que su cliente llegara a admitir que corrompió al expresidente de Panamá Ricardo Martinelli y a otros de sus funcionarios.

Notable presencia

En esta audiencia nadie pudo explicar qué hacía sentado en la última fila de la sala judicial Santiago Fascetto, ex director asociado del Grupo Epasa (Editora Panamá América) –que controla los diarios Panamá América, Crítica y Día a Día– y cuyo dueño es el exmandatario Ricardo Martinelli. Fascetto viajó a Nápoles y en la audiencia estuvo en compañía de una abogada italiana.

En el juicio, ambos hablaron con los abogados de Lavítola, tras haber escuchado atentamente cada palabra que pronunció el acusado en la audiencia que se desarrolla en Nápoles por los cargos de extorsión a Impregilo.

Un colegio judicial distinto al que ve actualmente el caso será el que valide el pacto para reducir la pena de 11 meses de prisión a Lavítola. El acuerdo cierra así la nueva imputación de corrupción internacional en Panamá que atribuyó el fiscal adjunto del Tribunal de Nápoles, Vicenzo Piscitelli, a Lavítola en la audiencia del pasado 18 de septiembre.

Los cargos de corrupción internacional en Panamá nacieron en el proceso por extorsión a Impregilo de las declaraciones de altos directivos de la empresa, que admitieron por separado que el expresidente Martinelli exigió reconocimientos económicos para garantizar a la empresa italiana adjudicaciones de obras públicas y, en concreto, la licitación del Metro.

La Fiscalía de Nápoles sostiene que la promesa de Impregilo de financiar los 22 millones de dólares que costaba la construcción del hospital pediátrico de Veraguas –a cambio de la adjudicación de las obras del Metro– era en realidad “un modo enmascarado e indirecto” para ofrecer coimas a Martinelli, a través del empresario Rogelio Oruña. El Metro fue finalmente adjudicado al consorcio Odebrecht–Fomento de Construcciones y Contratas.

Esta es la tercera condena de Lavítola, que ya tiene otras dos sentencias definitivas por malversación de fondos y por intento de extorsión al ex primer ministro Silvio Berlusconi. En el Tribunal de Roma, Lavítola está acusado de desviar más de 25 millones de dólares en coimas en adjudicaciones del gobierno de Martinelli a Finmeccanica.

VERBORREA

Lavítola ha respondido durante cinco horas al fiscal Vicenzo Piscitelli con respuestas, en ocasiones, faltas de lógica e imprecisas.

El fiscal ha inquirido a Lavítola sobre la carta dirigida a Berlusconi en la que da cuenta de las fechorías que ha cometido en su nombre y le exige enormes cantidades de dinero por guardar silencio. Esa carta jamás se llegó a enviar porque la Guardia de Finanzas la secuestró del ordenador de Carmelo Pintabona, su protector en Argentina cuando estaba prófugo.

Lavítola no solo negó haber escrito la prueba flagrante de su condena por intento de extorsión a Berlusconi, sino que dijo que la primera vez que tuvo noticia de esa carta fue cuando “agentes secretos” lo secuestraron en su casa de Brasil y lo extorsionaron para que colaborara con ellos y así obtener información comprometedora de Berlusconi y Martinelli.

Su declaración fue calificada por la Fiscalía de “película cómica inverosímil”.

Los abogados de Lavítola han intentado en vano acallar a su cliente, que aburría al Tribunal con enredadas disertaciones que nada tenían que ver con las preguntas formuladas por el procurador. Hasta la juez le ha aconsejado en varias ocasiones ser más concreto en lo que decía.

El fiscal comenzó preguntándole por el origen de su complicidad con Martinelli. Tras 20 minutos de divagación, ha confirmado que fue el ex primer ministro Berlusconi quien lo acreditó como su mano derecha, aunque ha reconocido que no tenía un papel institucional en el Gobierno italiano y que solo hacía de “consejero político”. Además, puso de manifiesto que Martinelli tenía pasaporte italiano.

Preguntado sobre lo que relató al periodista Joan Solés el 19 de junio de 2013 mientras cumplía arresto domiciliario, Lavítola ha negado sin escrúpulos que se hubiera reunido durante seis horas con él y ha reducido su encuentro a un simple saludo de cinco minutos, pese a que alrededor del domicilio donde Lavítola cumplía en Roma arresto domiciliario había cámaras de vigilancia.

Según ha confirmado Solés a La Prensa, estudia emprender acciones legales en los próximos días en su contra por falso testimonio y difamación.

La Fiscalía puso a Lavítola entre la espada y la pared al preguntarle por qué obligó a Impregilo a pagarle vacaciones a Martinelli en Cerdeña, en el verano de 2011.

En un primer momento, el acusado explicó que en realidad solo pagó 18 mil euros (unos 22 mil 800 dólares) por Adolfo Chichi de Obarrio –anterior secretario privado del exmandatario– porque Martinelli “hizo la falsa figura del señor y no me dejó pagar”. Después dijo que Finmeccanica se haría cargo de los gastos, pero al final acabó pagando Impregilo, pero que ese dinero nunca llegó a su cuenta de Brasil.

En su declaración también habló del supuesto pago de coimas que hizo Ángelo Capriotti, jefe de Svemark, a través de la sociedad Devor Diagnostic, S.A. –vinculada al empresario Rogelio Oruña– que los fiscales identifican como “testaferro y socio oculto de Martinelli”.

Lavítola atribuyó los pagos a Oruña a su incapacidad de abrir una cuenta bancaria en Panamá. También aseguró que pidió en varias ocasiones a Capriotti –sin éxito– que le hiciera un contrato formal por sus supuestos servicios.

Lavítola se lamentó de lo que él consideró un ultraje: que fuera expulsado de Panamá sin razón. “Martinelli me abandonó. De Panamá no te echa un amigo, sino el que es tu enemigo”, dijo. El interrogatorio en la sede judicial se retomará el próximo 6 de noviembre.

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