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Objetivos de Desarrollo del Milenio

Panamá: El reto es combatir la pobreza

Uno de los grandes problemas que afecta a la sociedad panameña es la falta de equidad en la distribución del crecimiento económico.

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El ‘IV Informe de Panamá’ señala que la pobreza y la desigualdad en algunos sectores se asocia a la migración del campo a la ciudad. Este desplazamiento limita el acceso a la educación, salud y otros servicios. LA PRENSA/Ricardo Iturriaga. El ‘IV Informe de Panamá’ señala que la pobreza y la desigualdad en algunos sectores se asocia a la migración del campo a la ciudad. Este desplazamiento limita el acceso a la educación, salud y otros servicios. LA PRENSA/Ricardo Iturriaga.
El ‘IV Informe de Panamá’ señala que la pobreza y la desigualdad en algunos sectores se asocia a la migración del campo a la ciudad. Este desplazamiento limita el acceso a la educación, salud y otros servicios. LA PRENSA/Ricardo Iturriaga.

Panamá redujo a la la mitad el porcentaje de personas que viven con ingresos inferiores a un dólar diario, en el período comprendido entre 1991 y 2014.

Acortada esta brecha, el país alcanza ahora una de las metas dispuestas en la lista de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) cuyo año límite es 2015.

El IV Informe de Panamá sobre los ODM indica cómo el país satisfizo ese propósito. Se explica en el crecimiento económico sostenido, las mejoras en salario mínimo y las políticas laborales con impacto en la población.

El logro puede sustentarse en un informe de la Dirección de Análisis Económico y Social del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). El estudio detalla que en 1991 el 29.2% de la población tenía ingresos diarios inferiores a un dólar; y se redujo a 9.7% en 2012 (ver gráfica).

Quiere decir que el país superó con creces el desafío establecido por las Naciones Unidas en septiembre de 2010: disminuir a 14.6% el número de personas con ingresos menores a un dólar diario. A esta meta se la considera entre las más importantes porque necesariamente involucra a los otros objetivos propuestos.

EL CAMPANAZO

Análisis referentes a la población panameña señalan que la pobreza en el área urbana pasó de 12.5% a 2.7%, y en el sector rural se contrajo de 49.4% a 23.6% (ver gráfica).

Estas reducciones se obtuvieron de 2005 a 2010, plantea un documento elaborado por el Gabinete Social del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y el Sistema de las Naciones Unidas en Panamá.

Pero también advierte que las políticas y los programas de protección social no implican la reducción de la pobreza de forma sostenida. En otras palabras las ayudas del Estado no necesariamente se constituyen en factores de desarrollo.

El país no solo ha logrado disminuir el número personas que viven a diario con menos de un dólar, sino que también pudo recortar la franja constituida entre pobreza general y pobreza extrema. La primera era de 26.4% en 1991, y bajó a 11.4% en 2012. La segunda, en el mismo período, pasó de 16.1% a 4.8%.

La vicepresidenta de la República, Isabel de Saint Malo de Alvarado, amplía los logros humanos del país, pues asegura que también se redujo la paridad entre niños y niñas con acceso a la educación. Y destaca que el 90% de la población panameña ya tiene acceso a servicio de agua y saneamiento.

Sin embargo, la vicepresidenta hace un alto y reconoce las desigualdades vigentes entre las áreas rurales, urbanas e indígenas. Por ello, anticipa que coordinará y monitoreará la efectividad de los programas sociales en marcha. La prioridad será la gente y no las infraestructuras, afirma.

Logros y desafíos

Según el IV Informe de Panamá de los ODM, los resultados obtenidos se vinculan con planes y programas de inversión social y con transferencias monetarias distribuidas por la Red de Oportunidades, 100 a los 70, beca universal, entre otros subsidios.

Sobre este último factor, expertos se preguntan qué pasará en caso de una contracción económica y desaparezcan los subsidios. “¿Volveremos a los índices de pobreza de 1991?”, interroga un economista que exige mantener su nombre en reserva.

El documento considera como un gran problema que afecta al país la falta de equidad en la distribución de los beneficios en el llamado crecimiento económico.

En este sentido, la exministra de Desarrollo Social, María Roquebert, considera que las transferencias monetarias a familias en pobreza o pobreza extrema solo funcionan dentro de un marco de protección social. E insta a las autoridades a emprender su rol rector de las políticas públicas, y “no ser un botín para repartir dinero”.

Otra información contenida en el informe atañe a las causas de la pobreza y la desigualdad.

Estas condiciones se relacionan con los obstáculos económicos para acceder a la educación, con los bajos ingresos de una familia o de un panameño, en particular en las áreas campesinas, dice el documento.

Desigualdad social

El informe tiene indicadores globales alentadores. Y sin embargo, la disminución de la proporción de personas en situación de pobreza general, pobreza extrema y no extrema, son poco o nada equiparables las áreas rurales con las urbanas.

El botón de muestra lo ofrecen las comarcas indígenas con una pobreza oscilante entre el 70% y el 90%, indica un informe reciente del MEF.

No obstante, el documento reconoce el efecto positivo de los factores que complementan las transferencias monetarias. Entre ellas, la condicionalidad de usar los servicios de salud, el acompañamiento familiar y el mejoramiento de las instalaciones de salud.

Al respecto, Teresita Yániz de Arias, quien presidió la Secretaría Nacional para el Plan de Seguridad Alimentaria y Nutricional, se muestra poco optimista respecto a las personas que han mejorado su condición de vida.

No existen coeficientes definidos para poder comparar los resultados, considera Yániz de Arias, y cuestiona el uso de indicadores generales que proporcionan información: “para evaluar las políticas públicas pueden resultar engañosos”.

Las transferencias monetarias no son subsidios, pues los beneficiarios no son productores ni van a compensar un costo, aclara la experta.

Desarrollo Humano

Panamá se ha mantenido en los últimos 20 años en el grupo de países con un “desarrollo alto”, según las Naciones Unidas.

Pese a este logro, Martín Santiago Herrero, coordinador residente del Sistema de las Naciones Unidas en Panamá, solicita al presidente Juan Carlos Varela mantener la lucha contra la pobreza.

Recuerda que Panamá acogió la Declaración del Milenio; y tiene ahí una herramienta clara y objetiva para impulsar compromisos y recursos para atender las necesidades más urgentes de la población.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) comenzó a medir desde 1990 el desarrollo humano como un proceso que “ofrece mayores oportunidades” con énfasis en la libertad del ser humano para tener salud, educación y disfrutar de condiciones de vida dignas.

DESIGUALDAD

El índice de desarrollo humano (IDH) en Panamá pasó de 0.754 en 2001 a 0.831 en 2013. (Un logro menor de 0.5 es bajo; hasta 0.8, medio; y de 0.8 a 1, alto). Para llegar a ese indicador se tomaron en cuenta algunas variables, como ingreso per cápita, esperanza de vida y acceso a la salud y a la educación, entre otros componentes.

En el área rural se presenta una variación de 0.585 en 2001 a 0.666 en 2013. Los índices más bajos de desarrollo humano se hallan en las comarcas Guna Yala (0.523), Emberá (0.568) y Ngäbe Buglé (0.499), así como las provincias de Darién (0.639) y Bocas del Toro (0.668).

La combinación de bajos ingresos y menor inversión pública coloca a la población de las comarcas indígenas en situación de vulnerabilidad.

Ante este panorama el Ministerio de Gobierno prepara un plan de desarrollo para atender las necesidades de los pueblos indígenas.

El viceministro de Asuntos Indígenas, Irene Gallego, adelanta que el programa tendrá una vigencia de 15 años y se enfocará en desarrollo agropecuario, educación, salud y servicios básicos.

Una vez sean consensuados estos elementos, la administración de turno deberá comprometerse a dar respuesta a las necesidades planteadas como una política de Estado, manifiesta Gallego.

La clave está en la continuidad.

ENFOQUE

'Pese a avances, es iluso darnos golpes de pecho'

ANÁLISIS. Podemos reconocer que hay avances en ciertos índices de los siete Objetivos del Milenio (ODM) que son medibles en nuestro país, sin embargo, es iluso darnos golpes de pecho.

Uno de los grandes problemas de Panamá tiene que ver con el octavo objetivo: Fomentar una asociación mundial para el desarrollo, y es que confundimos crecimiento con desarrollo. Crecimiento no es desarrollo. Sin educación e igualdad no puede haber desarrollo en un país. El principal problema es la falta de educación integral del panameño. En el segundo lugar se ubica la distante equidad. Esta situación no se resuelve con subsidios, se logra con educación. Los índices que se utilizan en los ODM no incluyen parámetros de corrupción y justicia, que también es donde falla este país.

Si pronto no atendemos con educación la abismal iniquidad económica, la injusticia, la soberbia e impunidad, nos veremos sumergidos en un país inseguro e inestable. En esa dirección, definitivamente perderemos todo por lo que hemos venido luchando durante tanto tiempo.

*Presidente de Fudespa

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