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RECORDATORIO

Periodismo genético

INDALECIO RODRÍGUEZ SÁNCHEZ

Hoy hace 10 años nos abandonó, a los 70 años, Indalecio Rodríguez Sánchez, el 16 de junio, Día del Padre de 2002. Seis días antes había celebrado con nosotros el cumpleaños número ocho de mi primogénito Alejandro Rodríguez Valdés; aquel domingo estábamos en playa Coronado, en familia, como lo hacemos siempre en esa fecha tan especial. Para entonces me desempeñaba como adjunto del Defensor del Pueblo y mi padre era director del semanario Capital.

En su última columna “Insumos”, publicada precisamente el día de su deceso, escribió: “Si regresamos a Panamá, hemos de extrañar la gradual disminución de este periodismo genético que se lleva en la sangre y que prolonga en cada nueva generación el apostolado de los antepasados, como garantía de independencia y servicio”.

Su funeral fue celebrado por la jerarquía de la grey católica en pleno y a la misa, oficiada en el Santuario Nacional, asistieron varios expresidentes de la República. Ricardo Arias Calderón, uno de sus primeros y grandes amigos en Panamá, le pidió a la familia decir unas palabras en su memoria. Afectado por la terrible enfermedad de parkinson, pronunció un vibrante y emotivo discurso que reflejó de manera impecable el temperamento transparente, fiel y desprendido de mi papá.

Quiso la Divina Providencia que dentro de mis labores en defensa de los derechos humanos en la Defensoría del Pueblo, mi jefe de entonces Juan Antonio Tejada Espino me asignara la función de delegado especial para la Libertad de Expresión y el Acceso a la Información. Me tocó promover, junto con el defensor, la materialización de la Ley de Transparencia y el inicio de la lucha por la adopción de los estándares internacionales recomendados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en materia de Libertad de Expresión. Mi padre había comenzado una labor ad honórem de asesoría en ese campo, como miembro del “Consejo Ciudadano Asesor” instalado por el defensor del Pueblo para hacer partícipes a ciudadanos notables de los cambios que habríamos de impulsar durante el período 2001-2006. Dos defensores del Pueblo que conocieron a mi papá tuvieron a bien honrar su memoria, designando con su nombre el Centro de Documentación y Periodismo Virtual de la Defensoría del Pueblo y luego la Escuela de Derechos Humanos. Es eterno el agradecimiento de nuestra familia a Juan Antonio Tejada Espino y a Ricardo Julio Vargas Davis por estos gestos.

Mi padre nació el 7 de abril de 1932 en Tunja, Boyacá, en Colombia; llegó a Panamá en junio de 1963, contactado por Gil Blas Tejeira y recomendado por Eduardo Ritter Aislán para que formara parte del cuerpo docente de la recién creada Escuela de Periodismo de la Universidad de Panamá. Era abogado de profesión, se graduó en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá y tenía la pasión del periodismo inserta en lo más profundo de su ser. Dirigió a los siete años de edad el “periódico” de su salón de clases. Se trataba de una hoja informativa que publicaba una vez al mes y que circulaba entre sus compañeros. Según bromeó en un homenaje que le hizo la Asociación de Corresponsales de Prensa Extranjera en Panamá, con ocasión de sus 50 años de ejercicio profesional, ese fue el único diario realmente independiente que llegó a conocer.

Estoy seguro de que desde el sitio que Dios reserva a las personas que han hecho mérito, mi padre observa y guía mis pasos, también en el periodismo y en la defensa por la libertad de expresión. Pero lo que más lo debe enorgullecer, y sin duda honrar su memoria, es que su nieto Alejandro desde muy joven decidió ser periodista. También es su pasión.

Con satisfacción puedo decir que este periodismo genético en nuestra familia no lo hemos extrañado, sino que lo hemos hecho propio. Es el legado de mi padre y tratamos de honrarlo cada día. ¡Gracias, papá!

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Rescatistas panameños se encuentran en México, con el objetivo de reforzar las labores de rescate y asistencia humanitaria.
Cortesía/Sinaproc

TRAS SISMO DE 7.1 GRADOS Panamá lidera uno de los equipos de rescate en México

Panamá lidera este jueves 21 de septiembre de 2017 uno de los grupos que –con el uso de equipo liviano– se encuentra apoyando las labores de búsqueda y rescate bajo los escombros de los edificios que colapsaron en la ciudad de México, tras el potente sismo de 7.1 grados ocurrido esta semana.

Así lo dio a conocer el director general del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), José Donderis, quien detalló el apoyo que está brindando el grupo de socorristas panameños, conformado por 35 especialistas.

El equipo de rescatistas panameños participó este miércoles 20 de septiembre en tareas de rescate en estructura colapsadas en el área de Linda Vista, en la ciudad de México. Allí se localizaron tres cuerpos y este jueves acaban de ser reasignados a dos sectores más, contó Donderis.

 


"Esperamos localizar a personas con vida en las próximas 48 horas, ya las tareas de rescate en superficie terminaron", agregó el funcionario.

Donderis dijo también que se prepara a un segundo equipo USAR (Urban Search And Rescue) Panamá, que fue asignado al área entre las calles de Quéretaro y Medellín. Este equipo va a trabajar en conjunto con los bomberos del estado de Tijuana, detalló el jefe del Sinaproc.

Más de 50 sobrevivientes han sido rescatados de varios sitios de desastre en ciudad de México, desde que el sismo de magnitud 7.1 sacudió la tarde del martes el centro del país, dejando hasta ahora al menos 245 muertos y mil 900 heridos.



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