VENEZUELA. LAS ARISTAS INSOSPECHADAS DE LA CRISIS

Piratas marinos, al acecho

Bandas de pescadores sin trabajo roban a los que todavía se aventuran en el mar. Se llevan sus pescados y motores.

Temas:

Niños juegan a los piratas en una playa de Cumaná, estado Sucre. El deterioro de la industria pesquera ha llevado a algunos pescadores desesperados a asaltar a sus colegas. Niños juegan a los piratas en una playa de Cumaná, estado Sucre. El deterioro de la industria pesquera ha llevado a algunos pescadores desesperados a asaltar a sus colegas.
Niños juegan a los piratas en una playa de Cumaná, estado Sucre. El deterioro de la industria pesquera ha llevado a algunos pescadores desesperados a asaltar a sus colegas. Rodrigo Abd

Los piratas habían matado al hermano del Flaco Marval y a dos primos, y se corría la voz de que tenían en la mira al resto de la familia.

Fue así que el delgado muchacho de 17 años y otros hombres de la familia salieron corriendo a tomar las armas que habían preparado soldando tuberías de la cocina, se fumaron una droga con un olor punzante para cobrar valor y salieron a patrullar las arenosas calles del pueblo.

El Flaco estaba envalentonado. “Solo tenemos que acabar con esta banda y podemos volver a la vida normal, a pescar”, comentó. Los piratas han aterrorizado el estado costero de Sucre, que alguna vez tuvo una pujante industria pesquera y la cuarta flota atunera más grande del mundo.

Ese negocio se ha venido abajo, igual que casi todas las industrias en Venezuela. Bandas de pescadores sin trabajo roban a los que todavía se aventuran en el mar abierto. Se llevan sus pescados y sus motores, los atan, los tiran por la borda y a veces les disparan. Este año ha habido asaltos casi a diario y han muerto decenas de pescadores.

“Como pescar ya no es rentable, usan las lanchas para las industrias que quedan: contrabando de gasolina, tráfico de drogas y piratería”, expresó José Antonio García, líder de la central de trabajadores más grande del estado.

La otrora poderosa industria petrolera de Venezuela se ha desmoronado durante el gobierno del presidente Nicolás Maduro. En las zonas rurales occidentales, el ganado muere por falta de alimentos.

Los estados orientales, ricos en minerales, ya no producen metales. En la región agrícola, los campesinos hacen cola para comprar los productos que cultivaban antes de quedarse sin fertilizantes.

En el cinturón petrolero, las plataformas y las refinerías están paralizadas y este mes se han notado grandes aumentos en las colas para comprar gasolina, en el país con las mayores reservas petrolíferas del mundo.

“Nunca ha habido un país que sufre semejante contracción económica sin pasar por una guerra”, expresó el economista venezolano Alejandro Grisanti, exanalista de Barclays Capital.

Aquí, en la costa, se pesca una tercera parte de las 120 mil toneladas de atún que Venezuela produjo en 2004. En junio, Sucre fue el epicentro de una ola de saqueos de supermercados que recorrió el país. Las familias de Punta de Araya sobrevivieron al verano comiendo “caldo de perro”, una sopa a base de agua de mar y los peces descartados.

“Esas sardinas pequeñas salvaron nuestras vidas”, declaró Efrén Pares, trabajador de una biblioteca.

Desesperados, los venezolanos se roban lo que queda de tiempos mejores: se llevan las redes de las lanchas de pesca, los generadores de electricidad y los motores fuera de borda. El cálido mar Caribe se está convirtiendo en un sitio donde la gente vela exclusivamente por sus propios intereses y todo vale.

Siete miembros de la familia Marval se disponían a volver a su casa una noche de septiembre, cuando escucharon disparos.

“No se puede escapar cuando estás detenido en el medio del mar... Empecé a rezar”, relata Edecio Marval, de 42 años.

Los bandidos se robaron los peces capturados, y luego mataron a tiros al hijo mayor de Edecio, quien se había pasado la noche contando chistes a otros familiares. Cuando se aprestaban a matar a un sobrino adolescente de Edecio, uno de los piratas le gritó a los demás que no lo hiciesen: “No, es mi amigo”, les dijo. Habían pescado juntos el año previo.

El grupo se marchó y los sobrevivientes empezaron a encender luces en medio de la noche. Lloraron mientras los cadáveres de sus seres queridos se enfriaban a su lado.

De vuelta en Punta de Araya, le dijeron a la Policía que habían reconocido al líder de la banda: El Beta, un asesino de 19 años al mando de 40 individuos, que vivía a menos de un kilómetro (media milla).

El Beta empezó a llamar al Flaco Marval, amenazándolo con acabar con toda su familia. Los Marval se prepararon para dar batalla.

Petra Marval dijo que temen por lo que les pueda pasar a los primos, pero que no ven otra salida. “El Flaco puede morir en la calle”, expresó. “Pero también puede morir en el mar”.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

20 Sep 2017

Primer premio

7 6 3 4

BAAB

Serie: 14 Folio: 4

2o premio

8739

3er premio

8290

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código