análisis

Política exterior, bajo la lupa

Expertos advierten de que este gobierno ha adoptado una posición de complacencia a otros países y no tiene una política exterior a futuro.

Con más sombras que luces se podría dibujar el complejo escenario sobre el manejo que le ha dado la administración del presidente, Ricardo Martinelli, a su política exterior en sus más de tres años de gobierno.

Tres cancilleres: Juan Carlos Varela, Roberto Henríquez y Rómulo Roux, media docena de comentarios controvertidos por parte del propio presidente Martinelli en el extranjero y la ausencia de un norte en el manejo de las relaciones de Panamá con los otros países, han alentado las críticas. Así lo sienten expertos consultados en la materia.

A todo esto se le suma el creciente nepotismo en las embajadas y consulados, fenómeno que en campaña Martinelli prometió erradicar.

CASO hURTADO

Uno de los primeros tropiezos del gobierno del cambio en esta materia fue el asilo territorial que le fue otorgado a la exjefa de inteligencia colombiana María del Pilar Hurtado, en diciembre de 2010.

No valieron las críticas de sectores civiles de Panamá y Colombia, la intervención de los partidos políticos y las recomendaciones de versados en la materia. Mucho menos se tuvo en cuenta el pedido, por parte de las víctimas de las escuchas telefónicas, para que se revocara el asilo.

El canciller de ese entonces, Juan Carlos Varela, se mantuvo en su posición: “es una decisión soberana de Panamá”.

Hasta el expresidente Martín Torrijos, que en ese entonces se había mantenido alejado de la vida pública, intervino en el caso: “desde que tomó posesión Ricardo Martinelli ha errado en el manejo de la política exterior. No tiene rumbo ni sentido”, aseguró el perredista en medio del torbellino de críticas que ocasionó el asunto.

El apoyo a Honduras

Pero antes del asilo de Hurtado, la posición que asumió Martinelli y su gobierno en torno al conflicto de Honduras luego de que Manuel Zelaya fuera despojado del poder, causó sorpresa en la región.

No había acabado de calentar la silla presidencial cuando Martinelli, secundado por el entonces canciller Varela, no dudó en apoyar a Roberto Micheletti, expresidente de facto del país centroamericano y uno de los artífices de la estrategia para sacar a Zelaya del país.

Política exterior, sin rumbo

“Panamá no ha tenido una política exterior”, asegura Ricardo Alberto Arias, exembajador de Panamá en Naciones Unidas en el gobierno de Torrijos, quien advierte de que la forma circunstancial como el gobierno maneja su política exterior, está aislando a Panamá de los demás países. Agrega que las políticas deben estar orientadas “por principios, por intereses nacionales, por criterios de valorización”.

La actuación de Martinelli a nivel internacional ha sido básicamente de complacencia a distintos países en diferentes momentos, pero no según una orientación y una política a largo plazo”, destacó.

El expresidente de la República Aristides Royo también está en la misma línea. “Lo que se creía que era una política de Estado, ya no lo es. Panamá está apareciendo con mucha debilidad actualmente en el escenario internacional y eso es preocupante”, señaló.

Para Roberto Alfaro, expresidente de la Asociación de Ejecutivos de Empresa (Apede) y exembajador de Panamá en Washington en el gobierno de Mireya Moscoso, la visión del tema es distinta.

Destaca, por ejemplo, el buen manejo que ha tenido el país en sus relaciones con Estados Unidos.

“Se han concluido todos los temas importantes que se tenían con ese país y las relaciones desde todo punto de vista son excelentes. Yo participo en el Consejo Empresarial Estados Unidos-Panamá, y acabamos de tener un evento en Washington con autoridades de allá y de acá de Panamá, y ese tema está bien manejado por lo pronto”, señaló.

No obstante, Alfaro tiene claro que Panamá, por su Canal, debe manejarse como un país neutral en todos los casos.

Líos milenarios

La neutralidad es lo primero que ha salido a relucir luego de los deslices del mandatario al opinar en conflictos milenarios que, de acuerdo con expertos, podrían poner en riesgo el Canal de Panamá y al país en general.

Es el caso de su posición a favor de Israel al declarar que ese país es el “guardián” de la ciudad santa (Jerusalén), comentario que indignó a los palestinos. Su posición a favor de Japón en el conflicto con China por las islas Diaoyu (China) o Senkaku (Japón).

Y todavía está el eco del reciente voto en contra de los palestinos en Naciones Unidas.

En la lista también se incluye la extraña proposición que hizo Martinelli a la canciller alemana Ángela Merkel, de poner a circular el euro en Panamá a la par del dólar.

“Son decisiones que obedecen a una política internacional, a una política exterior, a una norma de valorización de criterios éticos o de motivaciones políticas, y no nada más a una forma de complacer en esos casos a los países que ha estado visitando.

Lo lamentable de esto es que Panamá ha sido un país vinculado al mundo exterior y nosotros ahora mismo nos estamos aislando del mundo. En vez de corresponderle a ese mundo que nos apoyó en la recuperación del Canal, nosotros nos estamos aislando”, dijo Arias.

Royo cita, por ejemplo, que Panamá se ha rehusado a apoyar a Argentina, un país latinoamericano que le ha dado la mano al istmo, en el conflicto por las islas Malvinas.

“No podemos olvidar que Panamá ha tenido grandes vínculos con Argentina y en ese sentido Panamá tenía que decir algo sobre el tema, no reclamando ya la argentinidad de las Malvinas, sino pidiendo el diálogo, porque son resoluciones reiteradas de las Naciones Unidas”, aseguró.

El papel del país en el Parlamento Centroamericano (Parlacen) es otro de los puntos grises de la política exterior panameña. Se confeccionó una ley para sacar a Panamá de ese foro centroamericano, pero recientemente un fallo de la Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucional la ley que sacó a Panamá del ente. Ahora el país tiene una deuda con el Parlacen que sobrepasa los $3 millones y una controversia por decidir si los diputados del oficialista Cambio Democrático pueden ingresar al criticado organismo.

Pasos positivos

En lo que sí se ha dado un gran paso, es en fomentar la presencia de los organismos internacionales en el país. Por ejemplo, Panamá está haciendo un aporte de $40 millones a Naciones Unidas (ONU) para la construcción de un bloque de edificios en la Ciudad del Saber que albergará a 16 agencias de la ONU. Esto, según el Gobierno, traerá beneficios económicos para el país.

Panamá también será escenario de una docena de cumbres de aquí a 2014, y entre las más importantes se destaca la Cumbre Iberoamericana que se desarrollará en 2013.

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