NUEVA INVESTIGACIÓN

El Presidente visitó a Lavítola

Un periodista español reveló a fiscales de Napóles que el testigo ´creíble´ que afirmó que Martinelli visitó a Lavítola era el propio Lavítola.
Valter Lavítola habló durante más de cinco horas con el periodista Joan Solés, quien dijo que el italiano lo amenazó de muerte e intentó sobornarlo. Tomado de internet. Valter Lavítola habló durante más de cinco horas con el periodista Joan Solés, quien dijo que el italiano lo amenazó de muerte e intentó sobornarlo. Tomado de internet.
Valter Lavítola habló durante más de cinco horas con el periodista Joan Solés, quien dijo que el italiano lo amenazó de muerte e intentó sobornarlo. Tomado de internet.

El mismo día que Ricardo Martinelli llegó a Roma –el pasado 26 de octubre– para donar al Vaticano una imagen de la virgen santa María la Antigua, el periodista español Joan Solés fue citado ante la Fiscalía de Nápoles como persona informada sobre hechos relacionados con la presunta corrupción internacional y, en concreto, sobre una supuesta visita, hace cuatro meses, del Presidente de Panamá al condenado Valter Lavítola.

Como consecuencia de la flagrante violación del arresto domiciliario de Lavítola –el viejo y hoy indeseable amigo de Martinelli– la autoridad de vigilancia penitenciaria ordenó su reingreso en la cárcel romana Regina Coeli, el pasado 11 de octubre.

Pocos días después de la comparecencia de Solés ante los fiscales italianos Henry John Woodcock y Vicenzo Piscitelli, el Tribunal de Nápoles ordenó el allanamiento del domicilio de Lavítola en búsqueda de evidencias del paso de ilustres visitantes por su casa y, además, ordenó su interrogatorio en la cárcel, en la que cumple actualmente un total de cinco años de pena por estafa al Estado, fraude fiscal, falsedad mercantil y extorsión al ex primer ministro Silvio Berlusconi.

Además, Lavítola está a la espera de juicios por soborno a parlamentarios italianos y por corrupción internacional en las adjudicaciones del Gobierno de Panamá a las empresas AgustaWestland, Selex, Telespacio y Svemark.

LAVÍTOLA NIEGA TODO

Tras las revelaciones del periodista, Lavítola fue interrogado en la cárcel durante dos horas por el fiscal Luca Palamara. Lavítola negó haber violado su arresto domiciliario y, en particular, haber recibido a Martinelli o a otra persona con cargo oficial.

Lavítola, en presencia de su abogado Gaetano Balice, dijo al fiscal que solo se limitó a bajar al patio de su casa, y que por eso no saltó la alarma del brazalete electrónico que llevaba acoplado al tobillo.

La justicia italiana investiga también la supuesta visita de Martinelli. La cámara de seguridad que la policía penitenciaria había colocado en una zona adyacente al patio para poder grabar el ingreso de su casa fue destruida por una tercera persona en agosto pasado. Para Lavítola se trataría simplemente de un fallo técnico.

Sin embargo, el que fuera nexo clave entre Panamá e Italia tiene acostumbrados a los magistrados a cambiar el guión de sus declaraciones según su conveniencia.

A su vez, Martinelli desestimó el mes pasado las afirmaciones del periodista Solés, referente a que un testigo “creíble” reveló que él estuvo en la casa de Lavítola, cuando viajó a Roma –en junio pasado– para recibir un pergamino de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO).

Martinelli habló de ello en Twitter. Dijo que pidió a Italia –no especificó a quién o a qué organismo– que proporcionara los detalles “al minuto” de lo que hizo en ese viaje. “ La Prensa miente”, concluyó el mandatario.

Este medio contactó el domingo al periodista Solés para pedirle un comentario sobre los últimos acontecimientos, pero declinó, porque dijo no tener qué añadir a las declaraciones que dio a La Prensa el pasado 18 de octubre, pero aclaró que se reafirma en ellas.

INCORPORAN NOTICIAS AL EXPEDIENTE

La entrevista que brindó Solés a La Prensa en octubre pasado fue sumada al expediente por los fiscales italianos y, en consecuencia, han abierto una nueva línea de investigación en el complejo proceso sobre el supuesto desvío de 60 millones de dólares en coimas para el “entorno del Presidente de Panamá”, tras conceder de forma directa multimillonarios contratos a empresas italianas en las que Lavítola era intermediario.

Para llegar al fondo, los magistrados encargados del caso, Henry John Woodcock y Vicenzo Piscitelli, han sumado informaciones de La Prensa y de Radio Panamá como elementos adicionales a la investigación.

La entrevista a Solés que publicó La Prensa en octubre pasado levantó gran polvareda en Panamá, al desvelar que un testigo afirmó que Martinelli estuvo en la casa donde Lavitola permanecía en arresto domiciliario.

La información de Solés también provocó reacciones en este lado del Atlántico.

Los ecos de lo que puedo haber hecho Martinelli el pasado 16 de junio en Roma, entre las 6:30 y las 8:30 de la noche, tras el acto de la FAO y antes de ir a cenar al lujoso restaurante romano Moltó, abren un nueva vía de investigación.

De ahí que la policía procediera al registro del domicilio de Lavitola en Roma y a su interrogatorio en prisión.

Sus abogados han revelado partes del sumario secreto de las declaraciones del periodista ante los fiscales.

Lavítola, mensajero y testigo

Según el documento que recoge las declaraciones del periodista español –y al que ha tenido acceso este periódico– Solés reconoce a los fiscales que fue el propio Lavítola el mensajero que le amenazó de muerte –primero– por sus informaciones en Radio Panamá.

Lavítola intentó –después– que aceptara una elevadísima cantidad de dinero a cambio de elaborar noticias que beneficiaran al presidente Martinelli y a su gobierno, y que no perjudicaran poderosos intereses que el periodista no podía ni imaginar, le dijo Lavítola.

El documento de los abogados desvela además que el testigo de la visita de Martinelli al domicilio del arrestado en Roma, es el propio Lavítola.

Solés contó a los fiscales que Lavítola le aportó detalles muy precisos y creíbles del encuentro, razón por la que el Tribunal de Roma ordenó allanar el domicilio del delincuente en busca de determinadas pruebas que no se han revelado a la prensa.

Los hechos de los que habló Solés a los fiscales se remontan al pasado mes de junio. Según explicó Lavítola a Solés, el presidente Martinelli estuvo en la casa del arrestado el domingo 16 de junio, alrededor de las 7:00 o 7:30 de la noche (hora de Roma), y le exigió que hiciera algo para detener los reportajes que el periodista transmitía por Radio Panamá.

Tres días después, el miércoles 19 de junio, un intermediario pidió a Solés que se personara a un edificio en Roma. En el garaje de este edificio apareció, en persona, Valter Lavítola, con quien mantuvo cinco horas de conversación en las escaleras internas, en algunos momentos, con gran tensión, ante las amenazas de muerte y el intento de corromperlo por parte del italiano.

La filtración del documento por parte de los abogados de Lavítola es parcial, dado que solo da detalles de las amenazas de muerte, del intento de soborno y de la supuesta visita de Martinelli al domicilio del condenado.

Lo divulgado no incluye el resto de los demás temas que pudieron hablar durante las cinco horas de conversación, y que en su conjunto obligaron al periodista a abandonar la investigación sobre la presunta corrupción internacional y a presentar renuncia a su cobertura para informar a los oyentes de Radio Panamá.

De todo el resto, la Fiscalía de Nápoles mantiene el secreto de sumario.

cámaras de vigilancia penitenciaria

Alrededor del domicilio donde Lavítola cumplía en Roma varias condenas había cámaras de video funcionando, una práctica habitual por parte de los servicios de vigilancia penitenciaria cuando la justicia italiana concede el privilegio de casa por cárcel a los presos.

Por consiguiente, el encuentro de Solés con Lavítola estuvo controlado por la policía, que lo registró. El periodista era consciente de ello y parece poco probable que ahora facilite a la Fiscalía una realidad distinta a la demostrable.

Más aun cuando el propio Lavítola ha reconocido ante los jueces que en agosto pasado, en un arrebato por el control al que estaba sometido, destruyó micrófonos escondidos en el edificio y una cámara de video exterior, lo que motivó la suspensión del beneficio penitenciario y su regreso a la prisión.

Del mismo modo, la vigilancia penitenciaria habría captado la presencia de Martinelli si, como aseguró Lavítola al periodista, el Presidente panameño lo visitó en su casa el 16 de junio pasado.

Salvo, claro, que los ilustres visitantes de Valter Lavítola entraran en vehículo de cristales tintados al aparcamiento subterráneo del edificio donde este vivía, y accedieran a su interior por pasadizos y zonas a obscuras, que los agentes que controlaban los movimientos del reo no podrían ver.

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