ENTREVISTA A FRANCISCO ‘PACHO’ SANTOS

Primos luchan por la Presidencia

RIVALES. Francisco Santos busca los votos para disputarle la silla presidencial a Juan Manuel Santos, su primo hermano por partida doble. Cortesía/Francisco Santos. RIVALES. Francisco Santos busca los votos para disputarle la silla presidencial a Juan Manuel Santos, su primo hermano por partida doble. Cortesía/Francisco Santos.
RIVALES. Francisco Santos busca los votos para disputarle la silla presidencial a Juan Manuel Santos, su primo hermano por partida doble. Cortesía/Francisco Santos.

Francisco Santos está acelerado. Se sienta, se come tres frunas y dos salvavidas. Se levanta, va y ve algo a su computador y se vuelve a sentar. Da vueltas en la silla y

finalmente logra acomodarse. Todo, en cuatro minutos.

No es estrés,  él es así: no para. Y menos ahora que busca  votos para convertirse en el sucesor de su primo y rival, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos.

Es viernes, 5:00 p.m., y al vicepresidente en los dos gobiernos de Álvaro Uribe le faltan  tres citas más para

terminar el día. Una de ellas es con este diario.

Pacho Santos, como lo conocen en Colombia, piensa rápido y contesta igual. Pero sabe qué quiere decir y qué quiere –o tiene que– guardarse: es hábil y conoce el poder de las palabras. No por gusto fue periodista.

Los uribistas dicen que su primo los traicionó. ¿No se siente traicionándolo  a él,  con quien  compartió los idearios con los que manejaron El Tiempo?

No, el país está por encima de la familia. Esa traición lo que está haciendo es llevar al país de nuevo por el camino equivocado. Algún día entenderá que, cuando lo derrotemos, le haremos un favor al país  y sus hijos van a poder vivir en un país mejor.

¿Cómo se llevan ustedes? ¿Tienen relación?

No, pero nunca la hemos tenido. Él es nueve años mayor y vivimos en círculos totalmente distintos. Él vive en los  del dedo parado y yo en los de la morcilla. Él es de champaña, yo de aguardiente.

¿Cuál es el gran defecto de su primo?

La vanidad y la soberbia.

¿Y qué le reconoce?

La astucia. Nos engañó a todos. Es un hombre frío como el hielo. Un témpano.

¿Qué tiene él que no tiene usted y viceversa?

Él no tiene carisma. Y yo no soy calculador.

¿Cómo quedaría Colombia ante el mundo si se enfrentan dos primos hermanos –dobles, además– en la carrera presidencial?

El tema no es de nombres, sino de políticas y miradas  de gobierno... Estados Unidos tuvo dos presidentes Bush y estuvo a punto de tener dos presidentes Clinton y Kennedy. Y esa es la gran democracia del mundo.

Si su primo firma la paz y usted llega a la Presidencia, ¿qué haría con el proceso ya firmado?

Depende de qué firme. Lo primero es obligarlos a que se concentren en pequeñas zonas para evitar que se vuelvan bandas criminales, para que entreguen las armas y sean vigilados por el Estado. Esa es la condición sine qua non para seguir.

Usted ha conmociononado a Colombia con unas vallas en las que comparaba a los jefes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con Pablo Escobar. En Panamá estamos llenos de vallas que promocionan las obras del gobierno y, de paso, según los críticos, la figura de los funcionarios que además son candidatos. ¿Qué opina de eso?

Están muy parecidos al Gobierno colombiano, que está haciendo lo mismo y que con muchas  de esas vallas y avisos publicitarios compra cubrimiento favorable en los medios de comunicación.

En Panamá, la voz del Presidente aparece en muchas cuñas oficiales...

No le den ideas a Juan Manuel Santos, por favor.

Uribe ha dicho que usted le pidió la vicepresidencia... ¿Es así?

Ay, mira, para mí esos son temas absolutamente menores... creo que lo que hay que ver es todo lo que se hizo en la vicepresidencia y cómo se actuó de manera leal, seria y clara durante el gobierno.

¿Se la pidió o no?

No.

¿Y entonces?

¿Para que mete esa pregunta tan aburrida? Qué jartera. No, nada, no hay que comentar nada. Con Uribe solo tengo agradecimiento porque recibí un máster, Phd y postdoctorado en gobierno eficaz y eficiente.

Sin Uribe, ¿cuántos votos conseguiría usted?

No puedo hacer esos

cálculos porque el uribismo  es una realidad. Es una fuerza  que  existe y que vamos a conducirla dentro de un partido y llevarla a ser el partido más fuerte e importante en los próximos 100 años.

Usted estuvo en Panamá en las elecciones de 1989. ¿Qué recuerda?

La desequilibrada cobertura, la difícil lucha de la oposición. Parecido a lo que sucede en Colombia, aunque el desequilibrio se trata de ocultar en las formas.

Usted fue y es muy cercano a Uribe. En Panamá, el Presidente y el Vicepresidente son  enemigos políticos desde que el primero botó al segundo como canciller. ¿Qué opina de eso?

Me parece un error que sean opositores políticos. Deberían ser complemento, tienen que trabajar de la mano. Es una lección de que hay que pensar más en la capacidad de gestión y en la lealtad, que en las alianzas.

Usted fue jefe de redacción de El Tiempo. ¿Qué tan peligroso es para la libre prensa que un Presidente sea dueño de  medios?

Es muy peligroso. Me parece que es un riesgo muy grande, porque muchas veces cuando hay concentración de poder lo único que puede equilibrar son los medios de comunicación.

Y si el Presidente es dueño de medios, ¿qué pasa?

Se marchita la democracia.

¿Cuándo el gobierno cruza la línea con los medios de comunicación?

Cuando un Presidente llama para dar órdenes. O cuando castiga o premia con pauta.

¿Por qué salió de RCN?

Por lo menos fue una casualidad que sacara todo el tema del proceso de paz y saliera... Yo sí sé que había mucha presión del gobierno para sacarme, porque yo tenía una línea editorial muy independiente.

¿Es cierto que lo sacaron por haber violado la ética al tratar de sabotear el proceso de paz de Santos?

Sacar una noticia que un gobierno quiere ocultar no es violar la ética, sino hacer el oficio bien. Los medios no son los porristas de la paz, sino los fiscalizadores de que las cosas se hagan bien, cosa que hoy no sucede.

¿Cuál es su relación con Ricardo Martinelli?

Lo conocí varias veces... relación cercana no tengo.

En su opinión, ¿es más importante construir obras o institucionalidad?

Las dos. La institucionalidad permite construir obras y cosas a más largo plazo, pero las obras son fundamentales para el desarrollo de un país. Si por construir institucionalidad se dejan de hacer obras es un desastre, que es lo que está pasando [en Colombia].

Entonces su primo  ha trabajado en pro de  la institucionalidad...

Él habla de que es el gobierno de la prosperidad democrática, nosotros decimos que es el de la prosperidad burocrática. Dios mío, la cantidad de cargos  que creó.

¿Qué opina de que Panamá le haya dado asilo a María del Pilar Hurtado y luego  negara  la solicitud de su extradición?

Es un derecho universal. Y ella jamás habría tenido un juicio justo en Colombia.

¿Le parecería conveniente que ella trabajara para el Gobierno panameño en temas de espionaje?

Creo que ella quedó hastiada porque le costó muchísimo trabajar en eso. Así fuera injustamente. Ah, pero si  le quieren dar un puesto, tiene una gran trayectoria.

¿Cualquiera puede pinchar o solo el gobierno?

Aquí cualquiera puede chuzar. Es impresionante. Cada vez es más fácil  adquirir los equipos. No es tan difícil como la gente piensa.

¿Por qué no es una realidad la interconexión eléctrica entre Colombia en Panamá, si Colombia satisface el 70% de energía eléctrica en Ecuador y Panamá tiene déficit energético?

Pregúntele a Martinelli y a Martín Torrijos, porque yo fui testigo del empuje de Uribe para que eso se lograra. Nosotros pudiéramos estar dándole energía a todo Centroamérica a la mitad del precio que hoy  la compra.

¿Hay intereses políticos por parte de Panamá?

Yo no sé, pero Panamá parece que le tuviera como una obsesión a Colombia. A Panamá le asusta Colombia, cuando podríamos y deberíamos tener una relación mucho más cercana. Aún no entiendo por qué la carretera del tapón de Darién no se ha construido. Eso y la interconexión deberían estar hechos. Si a Centroamérica le va bien, a Panamá también.

23 años después de haber sido secuestrado, ¿qué siente por Pablo Escobar?

Nada, pero me cambió la vida... en muchas cosas para bien. Fui vicepresidente y soy candidato presidencial gracias a ese secuestro. Todo arrancó con eso. Pero es una herida que nunca cierra.

¿Vive paranoico?

Un poquito, sí. Los ruidos muy duros me exaltan, ya las pesadillas las dejé... No es en el día a día, sino en el alma.

Las novelas que han sacado sobre la historia de los “malos” han generado un debate sobre si educan o si despiertan la empatía del espectador hacia los victimarios. ¿Qué piensa usted?

Que nunca se deberían hacer este tipo de novelas hasta que todos los actores de la realidad estuvieran muertos, porque es una doble victimización. No vi la de  Escobar; la iba a prender y me dice mi hijo: ¿tú vas a ver ese homenaje al que casi nos deja sin papá? Y apagué. Tampoco vi la  de los paras, y si hacen una del Mono Jojoy cojo la televisión a patadas.

Usted ha criticado el desempeño de Santos en política exterior. Con Panamá, ¿qué tal ve las relaciones?

Nada novedoso... Ese es un aliado muy importante y hay que luchar para lograr la carretera  y la interconexión.

Usted se ha quejado de que no hay independencia entre el Senado y la Presidencia. ¿La habría si usted llega a ser presidente y Uribe senador?

El tema no es la independencia... es que se compran conciencias con burocracia y recursos para obras. A los asesores de Lula [Da Silva] por menos que eso los metieron a la cárcel.

¿Cuál es su opinión de Panamá?

Me hubiera encantado que nunca se hubiera separado [de Colombia]. Lo negativo es que por ahí pasa una cantidad de contrabando que entra a Colombia brutal, con un tema de lavado de activos impresionante. Lo bueno es que es un polo de desarrollo. Han aprovechado su cortísima historia democrática e hicieron las cosas bien.

Dice Martinelli que ya no hay FARC en territorio panameño. ¿Coincide?

Me cuesta trabajo pensar que es cierto. De pronto se ocultan más, pero allá están.

Por último, la acusación que tiene  en la fiscalía por haberse reunido con el narcotraficante Salvatore Mancuso para promover un grupo paramilitar... ¿Qué tiene de cierta?

Nada. Ya llevamos siete años en esto y no han tomado una decisión. Increíble.

Defina en una palabra a Álvaro Uribe.

Líder.

Juan Manuel Santos.

Desleal.

William Vélez.

Verraco.

Los hijos de Uribe.

Víctimas.

Ricardo Martinelli.

Hiperactivo.

PERFIL

Nació en Colombia, en 1961. Estudió periodismo y estudios latinoamericanos en Kansas y en Texas. Fue docente y jefe de redacción de ‘El Tiempo’, propiedad total de su familia hasta 2007. En 1990, con otros

10 periodistas, estuvo secuestrado por ocho meses por el cartel de Medellín como medida de presión al gobierno para la suspensión de la extradición. Tras ser liberado fue becario por un año en Harvard y en 1992 volvió a Colombia, donde fundó la organización País Libre para ayudar a las familias de los secuestrados.

En 2000, luego de recibir amenazas de muerte de las FARC, se mudó a  España. Allá trabajó dos años en

‘El País’. En 2002 volvió a Colombia para correr como compañero de fórmula de Álvaro Uribe Vélez. Fue su vicepresidente de 2002 a 2010.

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