SALUD PÚBLICA

VIH, con fuerza en comarcas Guna y Ngäbe

Datos del Minsa precisan que, desde que se detectó el virus, más de 14 mil personas han sido diagnosticadas con VIH/sida en el país.

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El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) han empezado a concentrarse en las comarcas Guna Yala y Ngäbe Buglé en los últimos años.

Entidades como el Ministerio de Salud (Minsa) y organismos internacionales como el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (Onusida) así lo advierten.

Por ejemplo, en la comarca Guna Yala, entre 2001 y 2013 se reportaron 161 casos de personas infectadas por el VIH, mientras que en la Ngäbe Buglé la cifra llegó a los 100.

No obstante, cuando se habla de tasa, Guna Yala ocupa la segunda posición en el país con 434.8 casos por cada 100 mil habitantes, solo superada por la provincia de Colón, que reporta una tasa de 478.7 por cada 100 mil habitantes.

Mientras que las estadísticas del sida en las comarcas arrojan que en la Ngäbe es donde se dan más casos, a pesar que el primero fue detectado en 2001.

Reportes del Minsa de 2014 dan cuenta que se han registrado 180 casos de sida entre los ngäbes y 123 en los gunas.

Aurelio Núñez, director del Programa de VIH del Minsa, expresó que hay varios factores que inciden en la relación de esta población con los contagios, entre ellos, el tema migratorio, ya que muchos ngäbes viajan a Chiriquí y Costa Rica a cosechar café.

En el caso de Guna Yala, detalló que parte importante de su población viaja a la provincia de Panamá en busca de empleo.

“Es esperado que en los próximos años la prevalencia en estas poblaciones aumente y lo que queremos es diagnosticarlos para ofrecerles tratamiento de forma oportuna para que no sigan diseminando la infección en sus recorridos”, precisó Núñez, quien señaló que en el país se estima que 16 mil personas tienen VIH y no lo saben.

Otra realidad, destacó el funcionario, es que hay trabajadoras sexuales ngäbes mayores y menores de edad en las provincias de Panamá y Chiriquí.

No obstante, subrayó que tienen problemas porque a las menores de edad no les pueden practicar las pruebas de VIH, ya que el Código de la Familia no lo permite.

“Las normas dicen que toda persona menor de edad debe estar acompañada por un adulto para practicarse la prueba”, explicó.

Estudios del Minsa sobre la relación de los grupos étnicos con esta enfermedad plantean que gunas y ngäbes, en general, carecen de información sobre VIH/sida. Incluso, la mayoría nunca ha usado condón o no sabe de qué se trata.

Estos informes señalan que la actividad sexual en las mujeres se inicia entre los 11 y 15 años, y en los varones un poco más tarde.

Además, existe gran estigmatización respecto a este tema, ya que al existir altos niveles de desconocimiento de la enfermedad, no saben cómo relacionarse con personas con VIH.

“Sabemos que hay un problema con estos grupos. Estamos respondiendo con aumento de cobertura y diagnosticando a la mayor población posible”, destacó Núñez.

INQUIETUD por CASOS

Orlando Quintero, director de la Fundación Pro Bienestar y Dignidad de las personas afectadas por el VIH/sida, calificó como “escandalosa” la cifra de casos en estas zonas.

Argumentó que antes de 2000 no se había reportado un caso en la comarca Ngäbe Buglé, sin embargo, en los últimos 10 años aumentaron de forma drástica, lo que debe inquietar al país.

“Ya hay más ngäbes con diagnóstico de sida que los gunas. Lo lamentable es que los más afectados son la población joven”, informó.

Para Quintero, uno de los principales factores que incide en el problema es que estas personas se encuentran aisladas de los centros de atención hospitalaria y de los medicamentos para enfrentar el virus.

Además, mencionó aspectos culturales y sociales, como la pobreza en la que viven. De hecho, la comarca Ngäbe Buglé se caracteriza por su terreno montañoso, pendientes pronunciadas y suelos pobres en nutrientes, generalmente con roca alta, lo que hace difícil la agricultura.

Por su parte, César Núñez, director regional de Onusida, manifestó que nadie debe quedarse atrás en materia de atención contra el VIH/sida. “La población indígena es una de las más afectadas”, sostuvo.

Según Núñez, una de las principales deficiencias, no solo en Panamá, sino en muchos países de América Latina, es la falta de información sobre la enfermedad, ya que muchas veces no es ofrecida a los indígenas en su lengua nativa. “Eso facilitaría muchas cosas”, dijo.

También se refirió a la ausencia de centros de atención cerca a estas poblaciones, lo cual está ligado al aislamiento geográfico en el que viven.

Afirmó que a las madres indígenas, durante su etapa de embarazo, se les debe prestar la misma atención que al resto de las mujeres, de manera que se pueda detectar a tiempo si alguna es portadora del virus.

“Eso es beneficio para ellas y para el bebé que está por nacer. Para todos los grupos de la población realizamos estas recomendaciones. No obstante, entendemos que existen desafíos para llegar a ellos en Panamá”, planteó el experto de Onusida.

Sobre el aspecto legal, resaltó que existen suficientes elementos para proteger a los niños que podrían ser víctimas del VIH/sida.

Recomendó aprovechar mecanismos como el Sistema de Integración Centroamericana para que, como países vecinos, se pongan en marcha acciones que garanticen la atención de estos grupos que migran constantemente.

Para los especialistas en el tema, Panamá se ha caracterizado por tener una epidemia concentrada en grupos específicos de trabajadores o trabajadoras sexuales, hombres que tienen sexo con hombres y población transgénero.

No obstante, en los últimos años se han planteado estrategias de intervención en materia de prevención hacia otros grupos prioritarios, como la población indígena, las personas privadas de libertad, jóvenes en riesgo social, personal uniformado y pacientes con tuberculosis.

Las autoridades del Minsa reconocen que existe un subregistro en las regiones de salud, de manera particular en las zonas indígenas. Inclusive, todavía se dificulta el seguimiento de nuevos casos.

Aunque en noviembre pasado el Gobierno acogió la estrategia mundial de Onusida 90-90-90, que busca para el año 2030 tener diagnosticado al 90% de la población con VIH, ofrecer tratamiento al 90% de los afectados y mantener la carga viral al 90% de los detectables.

Cifras del Minsa revelan que en Panamá el primer caso fue reportado en septiembre de 1984 y hasta octubre de 2015 se tienen 14 mil 631 casos de sida, de los cuales, 9 mil 621 personas han fallecido.

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