La bandera ‘original’ que no es

Durante los actos cívicos por las fiestas patrias panameñas se suele usar una veterana bandera que se exhibe en el Museo de Historia de Panamá, indicando que se trata de uno de los dos pabellones originales confeccionados por María Ossa de Amador en 1903.

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En el Museo de Historia de Panamá reposan varias banderas de los primeros tiempos de la república. En el Museo de Historia de Panamá reposan varias banderas de los primeros tiempos de la república.
En el Museo de Historia de Panamá reposan varias banderas de los primeros tiempos de la república. Roberto Cisneros

Durante los actos cívicos por las fiestas patrias panameñas se suele usar una veterana bandera que se exhibe en el Museo de Historia de Panamá, indicando que se trata de uno de los dos pabellones originales confeccionados por María Ossa de Amador en 1903.

En realidad, esta bandera no corresponde a las medidas y diseño original del símbolo, apunta Vladimir Berrío-Lemm, director de la Comisión Nacional de los Símbolos de la Nación. Se desconoce lo sucedido o el paradero exacto de las dos primeras banderas.

Las primeras banderas

La noche del 2 de noviembre de 1903, dos señoras se encargaban a escondidas de una misión: confeccionar la primera bandera de un Panamá con aspiraciones de república. La revolución se venía cociendo. Había que tener un emblema listo.

Manuel Amador Guerrero tenía prisa: “Mary [María Ossa de Amador, su esposa], a hacer la bandera enseguida, podemos necesitarla en cualquier momento”.

Iluminadas con una lámpara de queroseno en la abandonada casa Tangui de San Felipe, María Ossa de Amador y Angélica B. de Ossa tomaron las telas de lanilla, una máquina portátil Singer, tijeras e hilo y siguieron el diseño del símbolo que había ideado un día antes Manuel E. Amador.

Tenían suficiente tela, así que acordaron hacer dos enseñas. Debían medir 2.25 metros de largo por 1.50 metros de ancho. “Trabajamos con empeño y terminamos pronto las banderas (...). No se esperaba que la independencia se realizara el día 3, sino algunos días más tarde”, contó tiempo después Ossa de Amador, según recoge la obra Historia de los símbolos de la patria panameña de Ernesto J. Castillero.

“La multitud entusiasmada recibía de manos de doña María Ossa de Amador la primera bandera de la nueva patria y la paseaba entre vítores y otras aclamaciones de regocijo por la ciudad ”, describe el libro.

La otra bandera la conservó Ossa de Amador.

Es la historia de los dos primeros pabellones nacionales. Tres, si se cuenta uno más pequeño que hizo la hija de Angélica B. de Ossa, María Emilia, que acompañó a las señoras en el proceso y, aburrida, tomó retazos que sobraron y armó una bandera más, comparte el historiador Vladimir Berrío-Lemm, director de la Comisión Nacional de los Símbolos de la Nación.

Aquellos diseños llevaban el cuadrante azul en la parte superior izquierda, pegado al hasta, tal como la ideó Manuel E. Amador. Y así se mandó a hacer el símbolo en las otras provincias desde el 5 de noviembre. Fue la primera generación de banderas.

La nueva camada no tardó en aparecer. El historiador lo relata así: “Antes del 15 de noviembre de 1903 se determinó que no era conveniente que el cantón de honor del símbolo (esquina superior izquierda) lo dedicaran al color de uno de los dos partidos políticos. No era justo ni hacía balance. Por ello se bajó el azul y el cantón de honor se dejó para uno de los cuadrantes blancos”.

Y con el cambio llegaron las nuevas banderas, con el diseño actual.

LA BANDERA QUE NO ES

En el Museo de Historia de Panamá reposa una veterana bandera que fue robada en medio del caos de la invasión de 1989 y devuelta el 7 de enero de 1992, según un informe de la Unesco.

Se ha usado en actos cívicos –entre ellos el desfile de antorchas del pasado 2 de noviembre– como una de las dos banderas originales.

Pero aunque es un emblema que viene de los años de la incipiente nación, no posee los rasgos de los dos pabellones hechos en la víspera de la separación, acota Berrío-Lemm. No tiene las medidas ni el cuadrante azul en la parte superior izquierda.

Consultados sobre la pieza, funcionarios del Museo de Historia prefieren decir que es “una bandera de 1903”. A secas.

PARADERO

La bandera hecha por María Ossa de Amador y Angélica B. de Ossa, que se agitó tras el éxito de la campaña separatista, perdió pronto su esplendor. La tela no eraresistente y quedó en desuso, detalla Berrío-Lemm. No se tiene referencia si se guardó o si se cremó.

La otra que conservó Ossa de Amador terminó en manos del presidente estadounidense Theodore Roosevelt, que la pidió como un obsequio en una visita al istmo, poco después del inicio de la república. Así, la bandera pionera viajó a la Casa Blanca y luego a la residencia de Roosevelt, narra Berrío-Lemm.

Del pabellón más pequeño que se cosió aquella noche de noviembre se sabe que, tiempo después, fue trasladado por la propia María Emilia hasta Nueva York, donde fue exhibida en una tienda y en un museo. Luego se le perdió el rastro.

La Comisión, indica Berrío-Lemm, ha empezado gestiones para tratar de dar con el paradero de las dos enseñas que fueron llevadas a Estados Unidos.

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