Alberto Alemán Zubieta

La candidatura (independiente) que no fue

De acuerdo con el planteamiento de Alemán Zubieta: ´hay que buscar a los mejores, independientemente del partido que sean, porque los problemas graves que tiene este país son de todos´.
valores. Transparencia, eficacia y honestidad. LA PRENSA/Iván Uribe valores. Transparencia, eficacia y honestidad. LA PRENSA/Iván Uribe
valores. Transparencia, eficacia y honestidad. LA PRENSA/Iván Uribe

Alberto Alemán Zubieta, políticamente hablando, está en proceso de desaceleración, pero no porque hayan mermado en él las ganas de llevar al Palacio de las Garzas el bagaje de experiencias acumuladas en ese otro edificio emblemático, el de la Administración del Canal, sino porque “un análisis sesudo” lo llevó a concluir que “la avenida de la candidatura independiente está cerrada”.

Los argumentos son ya conocidos: “El Tribunal Electoral no oficializa a los candidatos independientes hasta 90 días antes de las elecciones, cuando los de los partidos tienen año y sencillo de estar en campaña y las alianzas están hechas. Además, mientras los partidos reciben, como base, un subsidio en torno a los 5.3 millones de dólares, los independientes obtenemos 50 centavos por firma. Si recoges 100 mil firmas, recibes 50 mil dólares”.

La cifra ciertamente es magra, tomando en cuenta que el costo de la última campaña presidencial se estima en 3 millones de dólares. Por otro lado, la respuesta de las potenciales fuentes de financiamiento privado fue ambigua.

“Algunos manifestaron su intención de apoyar”, confiesa Alemán, “pero otros condicionaron ese apoyo: ´anda, lánzate y cuando marques hablamos...´. Fue una decepción, en el sentido de que están haciendo una apuesta, no respaldando una idea, un principio, un concepto...”.

En todo caso, asegura, “yo no estaba interesado en una campaña basada en un grupo económico, sino en una tipo Obama, en la que participa la gente, porque, de otro modo, estás comprometido”.

Quienes lo acompañaron en su proyecto eleccionista también contemplaron fundar un partido, pero “los tiempos no lo permitían”. Quedaba, pues, la ruta de los partidos establecidos.

“Para llegar y tener gobernabilidad es necesario un acuerdo con los partidos”, admite Alemán, “pero una alianza no se podría estructurar en la repartición del Estado; debe estar basada en lo que queremos hacer”.

“Hay que parar ese concepto malísimo de que el que gana se lo lleva todo”, y añade, “hay que buscar a los mejores, independientemente del partido que sean, porque los problemas graves que tiene este país son de todos”. “Lastimosamente”, concluye “este es un concepto difícil de entender para los partidos”.

Además de discrepancias de criterio, se preveían escollos de orden práctico. Alemán reconoce que es poco probable que un candidato que lleva tiempo “caminando” ceda su puesto. Pero, por otro lado, hace la salvedad de que no comparte la idea de que “haber caminado” implique algún tipo de deuda o compromiso hacia un candidato en particular. Para él, la política no es cuestión de turnos ni de derechos adquiridos, sino de presentar la mejor opción en un momento dado.

No obstante las aprensiones, Alemán conversó con perredistas, gente de Cambio Democrático y panameñistas que le confesaron estar “muy preocupados” (no explica si con la situación del país o la de sus partidos, o con ambas), pero con la única dirigencia con la que se sentó a conversar fue con la del Popular.

“Milton Henríquez me dijo que me inscribiera en el partido y participara en las primarias. Lo que ocurre es que yo no estoy buscando un partido para correr para Presidente. Lo que yo quería era llevar una propuesta con suficiente apoyo popular para que los partidos políticos la apoyaran, que es diferente a meterse en un partido para usarlo como vehículo para llegar”.

Oyéndolo, uno se pregunta si el autoproclamado pragmático no es, en realidad, un soñador. Él dice que no, que es todo lo contrario:

“Peco de ser ingeniero”, afirma, “y no podía arrastrar gente en una misión fallida”.

Sus palabras podrían leerse como una capitulación, como un “me voy a jugar golf, a disfrutar a los nietos o a escribir mis memorias”, pero hay algo en el ímpetu con que aborda los temas de país, en el hecho de que siga dando entrevistas a los medios y participando en almuerzos con figuras como Rubén Blades, que hace pensar que la brasa no se ha extinguido... No aún.

Fueron muchas las personas que lo abordaron para pedirle que corriera para Presidente, pero a Alemán lo mueve algo más. El exadministrador de la ACP se siente y se cree capaz de construir un mejor Panamá. Y tiene credenciales que respaldan esa convicción.

Como administrador de la ACP, trabajó de cerca con cuatro administraciones, la de Pérez Balladares, que lo nombró, Mireya Moscoso, Martín Torrijos y Ricardo Martinelli, a quien además lidió cuando este era ministro del Canal. Por eso se atreve a decir que su peor defecto es la impulsividad, y su mayor virtud, la capacidad de trabajo.

Conoció, además, a líderes internacionales políticos y empresariales, entre los cuales la mayor impronta la dejó Fernando Cardoso, presidente de Brasil (1995- 2002). “Cardoso diseñó un plan de Estado que tanto Lula como Roussef han seguido al pie de la letra”, asegura Alemán, que no oculta su frustración ante la ausencia de planificación en Panamá: “Se cambian zonificaciones antes de cambiar infraestructuras; se hacen carreteras sin pensar en las necesidades a futuro”.

A pesar de que considera que un análisis frío de las cifras macroeconómicas obliga a darle una buena nota a la gestión de Martinelli, es enérgico al señalar que “hay que administrar la escasez, porque las necesidades son muchas. Eso no se está haciendo”.

Además, como experto que es en contrataciones públicas, advierte que el sistema vigente en nuestro país da cabida a malas prácticas. Luego explica que la corrupción y los sobrecostos no solo están en las compras y contrataciones directas, sino en las licitaciones. “Se establecen márgenes arriba y abajo del precio de referencia, y aquellos precios que caen por debajo del margen inferior se descartan por “riesgosos”, en tanto se favorece a quien, conociendo el precio de referencia, cotiza en la raya del margen inferior.

Su currículo, y él es el primero en recordarlo, no se limita a los casi 13 años en la ACP. Durante 25 años (los que formó parte de CUSA), “me dediqué a hacer caminos de penetración y pasé noches durmiendo en carpas. Conozco Panamá mejor que muchos políticos”, dice en tono reivindicativo, y seguidamente describe paisajes rurales que fueron bellos y fecundos y hoy sucumben a la deforestación.

Su discurso se ha ido enriqueciendo con los años, en ideas e ideales:

“Panamá necesita un cambio en la manera de hacer gobierno. Hay que reforzar las instituciones y la transparencia; exigir que se revelen los nombres de los donantes; combatir la politiquería y el transfuguismo; eliminar las partidas circuitales, porque los diputados no tienen por qué asumir las funciones del MOP, ni regalar jamones o hacer rifas con el dinero tuyo y mío...”.

Escucharlo es, hasta cierto punto, un ejercicio de masoquismo, porque al tiempo que desgrana sus fortalezas, Alemán se retira de la contienda.

Así opina Alberto Alemán Zubieta sobre...

El metro

“Yo perdí una batalla en ese tema; no estaba de acuerdo con el Metro subterráneo. Pensaba que debía ser todo elevado, porque sería menos costoso, más fácil de operar, ya que no se necesitan bombas ni acondicionadores de aire. Además, la línea debía ir por la Transístmica hasta la Universidad de Panamá y la Caja del Seguro Social. Yo no sé si es que estaban pensando en la torre financiera o qué. Más allá de eso, creo que el Metro es importante para movilizar cantidades”.

El metro bus

“En la medida en que los buses no tengan una ruta solamente para ellos en los ejes principales, no va a funcionar; y si hay que sacrificar los carros, sacrifiquémoslos, porque hay que analizarlo como sociedad. Por otro lado, tenemos buses, pero no tienes paradas. Tampoco hay una planificación integral. Se le entregó un contrato a una compañía y listo”.

El agua

“Es una de las riquezas más grandes que tiene Panamá, pero no hay un manejo adecuado de las cuencas. No invertimos en la protección y el agua va a ser de los recursos naturales más peleados por el hombre en los próximos años. Es una tristeza que estemos tomando esta pendejada de botellas de plástico, cuando nosotros nos jactábamos de tomar el agua del grifo”.

La cinta costera 3

“Sin tomar en cuenta el tema patrimonial, solo haciendo un análisis costo beneficio, esta no tiene ninguna razón de ser. ¿Darle la vuelta al Casco Antiguo, para qué?”.

La política

“Se ve como una inversión, como un negocio, y no una oportunidad de servir. El costo de una campaña para diputado o representante es tan alto que jamás en la vida, aunque salga elegido, lo podría recuperar. Entonces, te preguntas si hay algún tipo de altruismo en eso...”.

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