EL PAÍS VISTO DESDE afuera

La otra cara del milagro Panamá

Informes internacionales dibujan al país como un modelo de crecimiento contradictorio, con una democracia autoritaria y desigual.

El mensaje a la nación con el que el presidente, Ricardo Martinelli, empezó el 1 de julio su último año de mandato, menciona cifras que contrastan con los últimos informes de reconocidos organismos internacionales, que ponen en evidencia graves fallos institucionales en temas de respeto a los derechos humanos y a la calidad de la democracia.

Mientras Martinelli resaltó aspectos en los que Panamá fue bien evaluado por el Foro Económico Mundial, calificándolos como números de un Panamá renovado, este ente internacional con sede en Ginebra, Suiza, ubica al país en los últimos lugares a nivel mundial en temas de confianza pública, tráfico de influencias e independencia judicial.

Con respecto a este último aspecto, el Índice Global de Competitividad 2012-2013 del Foro Económico Mundial, enfatiza que actualmente en Panamá, “la independencia judicial es considerada una de las más bajas de la región”. Advierte de que será crucial para esta nación el reforzamiento del funcionamiento de las instituciones y la persistencia en las mejoras a sus sistemas de educación, investigación e innovación para continuar elevando su desempeño competitivo (ver tabla).

RIESGO PAÍS

Según el economista Arturo Morales, autor del libro Economía y toma de decisiones financieras de inversión, “la estabilidad gubernamental, el índice de corrupción, el militarismo en la política, la ley y el orden en el estado de derecho” son indicadores de riesgo político que toman en cuenta los inversionistas antes de iniciar operaciones en un país.

Por su lado, el politólogo Nehemías Jaén, investigador del Centro Internacional de Políticas de Energía y Estudios Estratégicos de la Universidad de China, opina que “el desarrollo económico sostenible no se puede limitar a evaluaciones basadas en estadísticas de crecimiento, sino en la manera como un país desarrolla su equilibrio institucional”.

A juicio de Jaén, en Panamá “la democracia ha sido polarizada, los diversos sectores productivos alienados, los medios de comunicación estigmatizados, la opinión pública ignorada, los partidos políticos prostituidos, y las verdaderas necesidades y carencias de los panameños, olvidadas”.

Argumenta, desde la república de China, que la imagen del país en el exterior está caracterizada por la creciente contradicción entre el crecimiento económico y el debilitamiento de la gobernanza. Esto, dijo Jaén, profundiza “los riesgos y miedos existentes sobre la seguridad jurídica”.

Inversión y corrupción

Richard Morales, economista político de la escuela de gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, considera que el marco legal de la nación es actualmente endeble. “Prosperan ciertas inversiones no sostenibles, que no tienen cabida en democracias confiables y transparentes”, dijo.

Morales destaca que los altos niveles de impunidad, sumados a la inseguridad jurídica y el irrespeto a los derechos individuales y colectivos, afectan la calificación de riesgo país, indispensable para la sostenibilidad de la inversión a mediano y largo plazo. Lo explica así: “una débil institucionalidad de ganancias rápidas, turbias y especulativas, no es positiva para la imagen de Panamá”.

La organización internacional alemana Transparencia Internacional (TI), en el índice de percepción de corrupción a nivel mundial de 2012, ubicó a Panamá como uno de los países más corruptos de América Latina. La posición ocupada fue la 38, en una escala que va del 1, que corresponde a un país muy corrupto, a 100, equivalente a un país muy transparente.

Inversión social y desigualdad

Eloy Fisher, investigador de The New School y Ronn Pineo, analista del Consejo de Asuntos Hemisféricos y jefe del Departamento de Historia de la Universidad de Towson, en Maryland, Estados Unidos, señala en su artículo La montaña rusa político panameña que el futuro podría deparar dificultades si la situación económica cambiara. “El flujo de recursos del gobierno no se extiende a los servicios públicos, excluyendo a los sectores rurales y a las clases pobres”, destaca.

Estos indicadores internacionales, según Jaén, hacen evidente, “la falta de coherencia en la administración pública en la formulación de políticas de Estado”.

Con respecto a la calificación de Panamá en el último Informe Mundial sobre Desarrollo Humano 2011, emitido por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), titulado Sostenibilidad y equidad: un mejor futuro para todos, el consultor de este organismo y profesor de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, Flavio Comin, señaló que la inequidad en la distribución del ingreso lastra el avance en la calidad de vida de la población.

En ese documento se refleja también que las mujeres panameñas están siendo excluidas de los procesos de toma de decisiones, y que es el país que ha perdido más escaños en Latinoamérica en cuanto al empoderamiento femenino, producto de la desigualdad.

Uso de la Fuerza

El informe anual 2013 del estado de los derechos humanos en el mundo, emitido por Amnistía Internacional, denuncia el uso excesivo de la fuerza en Panamá. El estudio destaca que un relator especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), instó al Gobierno panameño a garantizar la rendición de cuentas por los muertos y heridos en las protestas contra las reformas a la ley minera en Bocas del Toro, y por la venta de tierras de la Zona libre de Colón, ocurridas en febrero y octubre de 2012, respectivamente.

Sobre este asunto se destaca que existe una percepción de impunidad, pues “las autoridades no garantizaron investigaciones efectivas”.

Aunado a lo anterior, la Cruz Roja Internacional solicitó a los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), cuya presidencia pro témpore ocupa Panamá desde julio de este año, que se legisle de una manera organizada sobre el abuso de la fuerza.

Libertad de Prensa

En temas de libertad de prensa, el país tampoco es bien visto desde afuera.

La organización francesa Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha denunciado el paulatino descenso en la lista de países que respetan la libertad de información.

De la posición 81 en la que estaba el istmo en 2010, pasó a ocupar la 111, entre 179 países contemplados en su informe anual 2013. Según este índice, disponible en www.rsf-es.org, Panamá es el séptimo país latinoamericano peor evaluado.

La organización concluyó que en Panamá se experimenta “una atmósfera cada vez más tensa entre la prensa y las autoridades”. Destacó como episodios graves el arresto del periodista Carlos Núñez, condenado por difamación e injuria, 12 años después de iniciado su proceso.

RSF también mencionó las amenazas gubernamentales que desembocaron en la expulsión del país de los periodistas españoles Paco Gómez Nadal y Pilar Chato, por su defensa de los grupos indígenas que protestaban contra la minería.

Y alertó, además, de los ataques del presidente, Ricardo Martinelli, contra el periodista de La Prensa Santiago Cumbrera, por una investigación sobre concesiones de proyectos hidroeléctricos.

Esta última actuación presidencial fue calificada por Reporteros Sin Fronteras como un “acto de intimidación, bajo acusaciones insultantes”.

¿Seguiremos de moda?

Para el ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Núñez Fábrega, la percepción desde afuera no es genial, pero en una escala de 10, la evalúa con un 9.

“En el extranjero todos los países tienen una altísima consideración hacia Panamá”, destacó Núñez Fábrega al referirse a las posiciones temporales que ocupara Panamá en organismos regionales.

Consultado sobre este tema durante la inauguración del viaducto de la avenida de los Mártires, el pasado 24 de junio, el presidente, Ricardo Martinelli, opinó que “hay que seguir trabajando para que este país sea el punto norte en el que todas las naciones se fijen”.

Para Eloy Fisher, investigador de The New School, “el descontento popular puede ser manejable siempre y cuando la economía funcione bien, pero la [economía] de ningún país crece para siempre”, acotando que cuando la panameña empiece inevitablemente a disminuir, las fuerzas populares responderán.

El autor pone como ejemplo el caso de Brasil que, con una economía pujante, enfrenta revueltas sociales como consecuencia de un crecimiento no inclusivo, marcado por altos índices de corrupción y zozobra institucional.

MARTINELLI Y EL FUTURO

Una reciente campaña publicitaria muestra al presidente Martinelli exaltando desde la azotea de un edificio del área bancaria los logros de su gestión. El hecho llama la atención del empresario I. Roberto Eisenmann, quien recuerda que todos los anuncios de instituciones en Panamá terminan diciendo: “Martinelli presidente”.

El también líder de opinión advierte que más allá de la ilegalidad de la promoción partidista con fondos estatales, “existe el riesgo de que el Presidente en algún momento patee la mesa institucional con una normativa de reelección”.

Eisenmann teme, además, que como producto de la incertidumbre institucional el país entero salga a la calle y se produzca una crisis social.

El economista político Richard Morales concluye que la consecuencia de una creciente inversión de capitales especulativos, en contubernio con socios locales allegados al poder, “es la creación de una ilusión de crecimiento económico que perjudica el desarrollo sostenible del país”.

Los anteriores ejemplos, evidencian que la comunidad internacional fija su mirada en Panamá, por lo que se pregunta si este crecimiento económico está perjudicando la gobernanza del país o la está fortaleciendo.

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