CASOS. Strauss-Kahn tiene otra denuncia de violación, pero en Francia.

¿Por qué se cayó la denuncia contra DSK?

El exdirector del FMI fue exonerado de cargos de abuso sexual, porque su denunciante incurrió en contradicciones que la desacreditaron.

Ayer, un juez de Nueva York puso fin a la pesadilla judicial de Dominique Strauss-Kahn, al archivar la acusación por agresión sexual que pesaba contra el exministro parisino de Economía, exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI) y, hasta hace poco, opción favorita de los socialistas para las elecciones presidenciales en Francia.

El lunes, la Fiscalía de Manhattan anunció que solicitaría se retiraran los cargos, alegando que la acusación fue puesta en duda frente a las contradicciones testimoniales y antecedentes de la denunciante, una empleada de hotel de origen guineano llamada Nafissatou Diallo, de 32 años –30 menos que Strauss-Kahn–.

Esos mismos fiscales sí le creían a la mucama cuando, el 14 de mayo de 2011, dijo que DSK –así le llaman en Francia­ intentó violarla en una habitación del hotel Sofitel. Al entonces poderoso director del FMI le fue a buscar la policía al aeropuerto, donde ya estaba sentado en un avión, a punto de despegar hacia París. Su arresto tuvo un efecto internacional y renunció al FMI. Él se declaró “no culpable”. Previo pago de fianza, fue excarcelado con una medida de arresto domiciliario y obligado a llevar un brazalete electrónico.

Un informe médico probó que la víctima tenía lesiones consistentes con una violación.

Hasta ahí, el caso era lo suficientemente sólido.

El primer golpe a los fiscales fue cuando se conoció que Diallo mintió a las autoridades de inmigración al contar, en su solicitud de asilo, una violación colectiva de la que supuestamente fue víctima en Guinea. La oportunidad fue aprovechada por la defensa para hacer de ella un blanco fácil en el momento en que subiera al estrado.

Luego encontraron una conversación telefónica en la que la camarera preguntó a un amigo encarcelado “cómo podía conseguir dinero” acusando a Strauss-Kahn, un día después del incidente en la habitación del Sofitel. El abogado de Diallo señaló que la cita es inexacta. Afirmó que la traducción de la conversación, que se dio en la lengua materna de la guineana, estaba mal hecha.

La mujer también mintió sobre sus ingresos para optar por el alquiler de una vivienda gubernamental destinada a personas de bajos recursos. No pudo aclarar por qué recibió depósitos en efectivo por 60 mil dólares, efectuados por otras personas en cuatro estados diferentes de Estados Unidos.

Los abogados de Diallo montaron una ofensiva, que incluyó entrevistas de su cliente en televisión y una conferencia de prensa en una iglesia afroamericana. Expuesta a la luz pública, incurrió en más contradicciones que erosionaron su credibilidad.

El tiro de gracia llegó la semana pasada, cuando Diallo presentó una demanda civil en los tribunales del Bronx, para exigir una compensación económica. El pasado viernes, el diario The Wall Street Journal reportó que los abogados de la denunciante habían buscado llegar a un acuerdo monetario a cambio de retirar los cargos de abuso sexual.

Aquello terminó de convencer a los fiscales. En un caso de violación se trata de la palabra de uno contra la del otro. Y la supuesta víctima ya no era creíble. Surgió la “duda razonable”, y solicitaron al juez retirar los cargos. La petición fue acogida ayer mismo.

DSK ahora está libre de toda culpa, aunque con el fantasma de otra denuncia por intento de violación, esta vez en Francia, presentada por la escritora Tristane Banon.

DSK tenía que recuperar ayer mismo su pasaporte, pero el sismo que sacudió Nueva York generó el cierre de varias oficinas públicas e impidió que se concretara la diligencia.

Un pasado controversial

Dominique Strauss-Kahn no es ajeno a los escándalos sexuales.

En el año 2008, recién instalado en la dirección del FMI, fue investigado por posible abuso de poder, en relación con un romance que mantenía con una alta economista del organismo. DSK se disculpó públicamente por lo que llamó “un grave error de juicio”.

Otro escándalo en ciernes es la denuncia que la escritora francesa Tristane Banon presentó en París, alegando que, en 2003, el entonces ministro de Finanzas intentó abusar de ella cuando se presentó en un apartamento para una entrevista.

Banon presentó la queja ahora, poco después de conocerse el incidente en el Sofitel. Dijo que no le denunció antes porque su madre –una diputada socialista– se lo impidió.

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