DEPORTE. LA SENSACIÓN DEL MOMENTO.

El chino supersónico

La parábola de un economista de sangre oriental que lidera la recuperación de los Knicks de Nueva York.

Jeremy Lin todavía duerme en un sofá en la sala del apartamento de su hermano en Nueva York. Su salario es el más bajo del equipo de baloncesto New York Knicks. Había aparecido 10 minutos en un total de 40 partidos. Y salvo la vestimenta y la actitud de guerrero que exhibe en los partidos de la liga, su cara parece la de un científico solitario, o un adicto a las bibliotecas.

Todo cambió para él la noche del 10 de febrero en el juego de los Knicks frente a los Lakers de Los Ángeles. Desde esa noche es el nuevo dios de la NBA.

Jeremy Lin es la sensación del baloncesto de Estados Unidos, sin duda el más competitivo desde hace años aunque sin el brillo estelar de Michael Jordan.

La retirada de Jordan significó la “desmasificación” de un torneo en ese entonces tan universal como la actual liga de fútbol de España, la de Messi, Ronaldo y Mourinho.

El sucesor de Jordan ha sido Kobe Bryant, jugador multicampeón de Los Lakers, aunque carente de esa gracia que lleva a los fanáticos contrarios a decir para sus adentros: “Que mi equipo gane, pero que él anote 35 puntos”.

“No sé quién es y tendría que ver algún video suyo”, contestó Bryant sobre Lin a la prensa, horas antes del juego entre los Knicks y Los Lakers. Vino a saber quién era en vivo y en directo, a procesarlo, a asumir la existencia de otro astro capaz de opacarlo y a retractarse de sus palabras al concluir el partido.

Ganaron los Knicks 92 – 85, y Jeremy Lin marcó 38 puntos con un repertorio de jugadas de parque, asistencias a sus compañeros, anotaciones de tres puntos, celebraciones de barrio.

“Creo que es una gran historia. Y creo que se trata de un testamento a la perseverancia y al trabajo duro. Un buen ejemplo para los chicos en todas partes”, reconoció Bryant en una conferencia.

LA FUERZA ORIENTAL

El testamento a la perseverancia y al trabajo duro se refiere a la parábola trazada por Jeremy Lin. Estadounidense de padres taiwaneses, con 1.91 de estatura, 23 años de edad, nacido en Paloalto (California) y economista graduado de la Universidad de Harvard, Lin se había entrenado en las pruebas de práctica de ocho equipos de la NBA.

Solo el Golden State de Oakland lo tuvo en su nómina, pero en la banca. Su promedio de puntos por partido fue de 2.6.

Su traspaso a Los Lakers se hizo bajo un contrato no garantizado de 500 mil dólares anuales. Es decir que el equipo se arroga la decisión de darle o no continuidad al jugador al terminar la temporada. Hasta la segunda semana de enero, Lin había jugado 10 minutos en toda la liga. Al parecer el futuro estaba en la economía.

Su primera aparición supersónica ocurrió ante los Nets de New Jersey. Siguieron los Jazz de Utah y después los Wizzard de Washington, y así hasta sumar siete partidos invictos. Y entonces fue llamado a jugar el partido de las estrellas que se realizará este fin de semana.

Flexible como un resorte y rápido como un colibrí, el juego de Lin se basa en ese don natural de los chinos para las manualidades, para elaborar artesanías. Con él, el balón se mueve a su antojo y con precisión aeronáutica. Sus manos son perfectas para calzar el guante de un pianista. Y por fuera, siempre una sonrisa, nunca un reproche a un compañero, y jamás un desafío a los árbitros.

Jeremy Lin se diferencia de los otros jugadores por su fuerza interior, de estirpe oriental. Una vez concluyó la temporada de 2011, cuando todavía pertenecía a los Golden State, junto con sus padres pasó vacaciones en la provincia china de Guangdong, sede de los Dongguan Leopards. Allá se entrenó dos meses.

Un compañero de entrenamiento asegura que en las primeras prácticas, Lin era incapaz de lanzar un segundo tiro al tablero si fallaba el primero. Y también afirma que llegó a lanzar más de mil tiros por día.

La aparición de Lin estimula las ventas por merchandising de la NBA. En preventa, los precios de los boletos de los partidos de los Nicks pasaron de 92 dólares a 317. El portal Forbes.com valora la marca Lin en 14 millones de dólares, e incluso pronostica un ascenso a 150 millones de dólares en los próximos meses.

Por derechos de televisión y pauta publicitaria, el equipo obtuvo ingresos adicionales por 20 millones de dólares, según la revista The Economist.

Solo falta por ver en cuánto se renegociará su contrato, y si se trata de la luz de una luciérnaga o del resplandor de una estrella solar.

El otro asiático de la NBA

Yao Ming fue el representante chino en la NBA. Se retiró en 2011. Pese a llegar a ganar 54.7 millones de dólares al año, según la revista Forbes, fue un jugador mesurado en sus actuaciones, y con humor siempre supo afrontar los comentarios afilados de Shaquille O´Neal, Charles Barkley y otras estrellas en retiro.

Su buen proceder, sumado a sus triunfos deportivos, le hicieron merecedor del honor de llevar la antorcha olímpica en algunos apartes de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

Se retiró en 2011 a causa de las lesiones. Ahora se dedica a estudiar y a participar en actividades políticas en su país.

Jeremy Lin nació a miles de kilómetros de distancia de China, pero sigue estuvo apegado a las costumbres del país de sus padres.

Habla mandarín y por lo visto le gusta trabajar en silencio.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código