URBANISMO. respuestas oficiales, en maraña burocrática.

Cuando la ciudad dice basta

Cada vez surgen más movimientos ciudadanos que exigen la paralización de nuevos proyectos que, consideran, afectarán su calidad de vida.
En mayo del año pasado, residentes de Las Mercedes, en Betania, se movilizaron contra los cambios de zonificación previstos en su barrio. LA PRENSA/Archivo. En mayo del año pasado, residentes de Las Mercedes, en Betania, se movilizaron contra los cambios de zonificación previstos en su barrio. LA PRENSA/Archivo.
En mayo del año pasado, residentes de Las Mercedes, en Betania, se movilizaron contra los cambios de zonificación previstos en su barrio. LA PRENSA/Archivo.

Si hay una víctima del desarrollo desordenado en Panamá, es el ciudadano. Los espacios públicos desaparecen, las escasas aceras (en número y en tamaño) están dañadas y caminar se ha convertido en una aventura.

Cables aéreos y carteles publicitarios, ahora con aderezo electoral, elevan la contaminación visual de una escena capitalina que tiene por banda sonora el ruido del tranque. Mientras crece la población y el tamaño de los edificios, las infraestructuras son las mismas que hace años.

Por mucho tiempo, la indiferencia ciudadana jugó en beneficio de desarrolladores, públicos y privados, mientras las autoridades responsables del urbanismo miraban para otro lado.

Pero todo tiene un límite. Cada vez hay más denuncias ciudadanas ante lo que se considera un menoscabo de su calidad de vida.

Un ejemplo reciente es la queja de vecinos de Coco del Mar por la construcción de un edificio de 55 apartamentos y 39 pisos de altura en una zona residencial.

Según los residentes, la zonificación del lote (RM1) no permite la construcción de un edificio de tal magnitud. Además, denuncian que Urbe, la promotora del proyecto, nunca les contactó para informarles, y que en el estudio de impacto ambiental aparece que el terreno es RM3 (calificación que permite mayor densidad).

La promotora asegura que ha cumplido los requisitos para proyectos de este tipo. Rafael Sabonge, director de la empresa, señaló que el uso de suelo de la zona sí permite la construcción de la torre y que en el EIA aparece que el terreno es RM3 es por un error tipográfico.

La respuesta oficial

Una muestra de la aquiescencia y falta de coordinación de las autoridades en estos casos es la respuesta que recibieron estos vecinos del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial: “son temas que recaen sobre instancias tales como el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales, Autoridad Nacional del Tránsito y Transporte Terrestre, la Autoridad Nacional del Ambiente y la Dirección de Obras y Construcciones Municipales de Panamá...”.

La movilización ciudadana de Coco del Mar no es un hecho aislado. Es una réplica de situaciones que se vivieron, en 2012 y 2013, en El Carmen y en Betania, por cambios de zonificación que permitirían la construcción de edificios de mayor densidad.

En Llanos de Curundú, los residentes rechazan la edificación de la ciudad de las artes por su impacto en el ambiente y en el tráfico, y en Clayton está surgiendo un movimiento contra la extensión de la avenida de La Foresta, que conectará la futura ciudad hospitalaria y el nuevo mercado de abastos con un área por ahora residencial y por la que no pasa, normalmente, tráfico pesado.

Uno de los cuestionamientos comunes es la falta de suficiente consulta.

“Tenemos poca información de este proyecto”, decía en noviembre pasado Gerónimo Espítia, vecino de Curundú y coordinador de la comisión de urbanismo de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos, sobre la ciudad de las artes.

Más recientemente, los vecinos de Punta Paitilla se opusieron al cambio de zonificación para construir dos torres de 40 pisos.

A estos movimientos vecinales los inspiran algunos triunfos ciudadanos de años recientes: la paralización de un edificio de estacionamientos de la Corte Suprema de Justicia, proyectado para construirse en una zona de amortiguamiento ambiental en las faldas del cerro Ancón, y que implicaba la tala de 120 árboles; o la frustrada torre Financiera en los antiguos predios de la Embajada de Estados Unidos en la avenida Balboa, obra que, tras la presión popular, no pasó de unos costosos planos y cedió su lugar para la construcción del nuevo Hospital del Niño.

Convocan a cabildo ciudadano

La Red Ciudadana Urbana de Panamá, organización cívica integrada por más de 20 comunidades de los corregimientos de Betania, Bella Vista, Ancón, San Francisco, Pueblo Nuevo, Parque Lefevre, Rufina Alfaro y San Carlos, celebrará el 8 de febrero un cabildo ciudadano de urbanismo participativo, al que están invitados los candidatos a elección popular el próximo 4 de mayo, desde los que aspiran a la Presidencia, como a los futuros representantes de corregimiento. La Red pedirá a la clase política que firme el pacto por el urbanismo participativo, que promueve el respeto a la calidad de vida de los ciudadanos. Este grupo espera conseguir cambios en materia de ordenamiento territorial, seguridad ciudadana, protección del ambiente y la salud, educación y deporte, así como la planificación de los servicios públicos, entre otros.

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