La ciudad interior

CARRETAS. La escena de las carretas en reposo, un par de días antes de los festejos de hoy 10 de noviembre, parece sacada de una estampa interiorana. Pero estaban en pleno San Miguelito, en la escuela Estado de Israel. LA PRENSA/ Maydée Romero Sprang CARRETAS. La escena de las carretas en reposo, un par de días antes de los festejos de hoy 10 de noviembre, parece sacada de una estampa interiorana. Pero estaban en pleno San Miguelito, en la escuela Estado de Israel. LA PRENSA/ Maydée Romero Sprang
CARRETAS. La escena de las carretas en reposo, un par de días antes de los festejos de hoy 10 de noviembre, parece sacada de una estampa interiorana. Pero estaban en pleno San Miguelito, en la escuela Estado de Israel. LA PRENSA/ Maydée Romero Sprang

La fiesta empezó desde ayer. Una anunciada cantadera entre Ernesto Ojo y José Luis Guerrero, acompañados por la guitarra de Manuelito Contreras, tendría lugar a partir de las 3:00 de la tarde. En la noche, una actividad bailable en el jardín El Guayacán de la vía Tocumen cerraría la jornada, pero marcaría la ruta de otra celebración de 10 de noviembre en San Miguelito.

Estas actividades son impulsadas por la Asociación Cívica de Santeños Residentes en San Miguelito, fundada el 26 de julio de 1985.

Con más folclor que marchas, más atuendos típicos y vistosidad costumbrista, y con las tradicionales carretas que no pueden faltar, en San Miguelito cualquier observador desprevenido se sentirá en un ambiente interiorano durante las celebraciones patrias, aunque está en plena capital.

El distrito de San Miguelito, el segundo más poblado del país, es una ciudad dentro de la ciudad, en donde predomina la identidad santeña, que, entre otras cosas, le da su impronta a su celebración del primer grito de independencia de La Villa de Los Santos.

San Miguelito es producto de un largo proceso de poblamiento que empezó en los inicios de la República.

Y fue justamente su numerosa y creciente colonia de interioranos, en su mayoría provenientes de la región de Azuero, la que trasplantó hasta aquí sus costumbres, que por eso mismo tiene características, culturales y urbanas, distintas al resto de la capital.

ORIGEN

Historiadores y autores diversos disputan el verdadero origen de San Miguelito, aunque casi todos tienden a ubicarlo en los primeros años de la República. Alfonso Montoya en su libro Historia verdadera de San Miguelito, cuenta, por ejemplo, que los primeros asentamientos humanos de esta comunidad se dieron en Las Trancas, Santa Pera, Ciudad Jardín San Antonio y Cerro Viento.

Hacia aquella zona empezó a emigrar mucha gente debido a la crisis inquilinaria de 1925, cuando los alquileres en el centro de la ciudad subieron 50%. Para entonces había numerosas viviendas condenadas en los barrios de El Marañón y El Chorrillo, que databan de mucho antes de la construcción del Canal. Las casas nuevas eran caras y la situación de muchos, difícil.

En 1945 surgió una agrupación llamada Sociedad Cívica de Moradores de San Miguelito, que era dirigida por Belisario Frías, un poblador que luchó con el apoyo de otras agrupaciones comunitarias por la tenencia de sus tierras.

El periodista Herasto Reyes, de origen santeño y quien recorrió durante muchos año las lomas y las barriadas de este distrito, relata en su libro Historia de San Miguelito que en 1947 había un caserío conocido como San Miguel Adentro, habitado por un pequeño número de moradores. Era entonces una comisaría del corregimiento de Río Abajo, aquejada por necesidades y condiciones precarias de vida. Justamente estas condiciones llevaron a sus pobladores a organizarse y a luchar por mejoras.

Las versiones en torno al nombre también varían. Reyes, por ejemplo, menciona dos: la primera es que a causa de las confusiones que se presentaban, debido a que en Calidonia había un barrio con el mismo nombre, en enero de 1952 Florentino Castro había propuesto llamarlo San Miguelito.

Pero también se decía que muchas familias que habitaban la comunidad provenían del archipiélago de las Perlas, y por eso habían forzado el nombre “San Miguelito”.

El 23 de junio de 1960 San Miguelito se convirtió en corregimiento.

El 18 de octubre de 1968, con la llamada Marcha del silencio, la comunidad exigió una respuesta a sus inquietudes y necesidades por parte de los protagonistas del golpe militar del 11 de octubre de ese año. A raíz de esto, se convocó, el 25 de enero de 1970, la primera asamblea cívica de la comunidad, el 25 de enero de 1970, que tuvo lugar en la iglesia Cristo Redentor.

El 30 de julio de 1970 se emitió el Decreto de Gabinete No. 258, que finalmente creó el distrito de San Miguelito.

IDENTIDAD

Desde hace 26 años, cada 10 de noviembre, una veintena de carretas tiradas por toros traídos desde el interior recorre la vía circunvalar de San Miguelito. Instrumentos típicos como el tambor, la caja y el acordeón acompañan a mujeres y hombres que improvisan y entonan tamboritos, acompañados por la saloma. Niños, jóvenes y adultos lucen trajes montunos, polleras, tembleques, camisillas y sombreros.

Aparte de esta, que es la fiesta de la identidad santeña en el distrito, otra de sus características es su urbanismo, caracterizado principalmente por casas de baja altura, y muy pocos edificios, como en el resto de la ciudad, a pesar de tener una de las más altas densidades poblacionales del país (6 mil 288 habitantes por kilómetro cuadrado). Según expertos, esto reflejaría situaciones de hacinamiento y problemas de vivienda en algunas áreas.

El censo de 2010 le atribuye al distrito una población de 315 mil 19 habitantes, distribuidos en sus nueve corregimientos, que cubren una superficie de 50 kilómetros cuadrados, prácticamente “engullido” por el distrito de Panamá que lo circunda completamente.

Comunidades, identidad y tradición

Si bien los desfiles del 10 de noviembre en San Miguelito hacen visible a la comunidad de origen santeño en la capital, esta no es la única comunidad de este origen regional que aprovecha las festividades del 10 de noviembre para expresar, no solo fervor patriótico, sino el orgullo y el arraigo a la tierra de sus ancestros.

En la ciudad de Panamá también se hace notar esta celebración en el corregimiento de Juan Díaz, uno de los más antiguos del Municipio de Panamá.

De hecho, este poblado lleva el nombre de uno de los más destacados soldados al servicio de la corona española, que se afincó por esas tierras en tiempos de la colonia, entonces aisladas de la ciudad. Al igual que muchos otros poblados que después se integrarían a la ciudad de Panamá, Juan Díaz albergó a muchos de los habitantes de asentamientos que quedaban a lo largo de lo que después sería el Canal de Panamá, desalojados después de 1903. A ellos se le sumarían luego, del mismo modo que en San Miguelito, gente del interior de la República que emigró a la capital a lo largo del siglo XX.

El 14 de agosto de 1913, Juan Díaz se convirtió en corregimiento a través del Acuerdo Municipal No. 24 de esa fecha. Se atribuye a Belisario Porras haber impulsado la industrialización de esta zona, donde se afincaron algunas actividades de procesamiento de madera, lecherías, y otras actividades productivas. Al igual que en San Miguelito, en este corregimiento hay una agrupación, la Unión de Santeños de Juan Díaz, que se encarga de los festejos de esta fecha, que también incluyen desfile de carretas, y de personas en vistosos trajes típicos.

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