un viejo sueño político

La clase obrera y el partido que no cuaja

Las reglas del ´Código Electoral´, la división y el lenguaje radical de algunos dirigentes impiden sumar simpatizantes, señalan sectores populares.

La cantidad de firmas de adherentes que se exige, la falta de recursos económicos, el clientelismo político y la división ideológica del movimiento obrero son los principales factores que han impedido la formación de un partido político por parte de los trabajadores.

Esta es la conclusión a la que llegan dirigentes sindicales, de movimientos populares y sectores políticos. “El problema principal está en la propia ley electoral. El Código Electoral es de los más antidemocráticos de América Latina y del mundo, porque exige una cantidad exagerada de firmas que representan el 4% (64 mil firmas) del padrón electoral, lo cual es el más alto de América Latina”, sostiene Olmedo Beluche, del Movimiento Popular Unificado.

Además de esto, explica Beluche, existe un sistema clientelista basado en la compra de las firmas y el voto por los partidos políticos tradicionales, creando así una cultura completamente corrupta en torno a los adherentes.

inicios

Los intentos de crear partidos obreros siempre han estado latentes. Desde febrero de 2011, organizaciones sociales y obreras que forman el Frente Nacional por los Derechos Económicos y Sociales (Frenadeso), un movimiento creado al calor de las reformas a la Ley de la Caja de Seguro Social (CSS) en 2005, anunciaron que buscarían convertirse en partido político.

Se denominan Frente Amplio por la Democracia (FAD) y se ubican como un partido de izquierda “que buscará la justicia social y la igualdad”, aseguran. Pero a casi dos años de que dieran a conocer su proyecto, todavía no logran entrar a la arena política.

Según las últimas cifras del Tribunal Electoral (TE), este colectivo en formación había logrado inscribir 18 mil 584 personas hasta noviembre de 2012. Les faltan 45 mil 416 adherentes para ser reconocidos como partido político.

El viejo sueño de armar un partido de trabajadores es de vieja data. En 2005, la dirigente de los funcionarios de la Caja de Seguro Social, Priscila Vásquez, también propuso la idea de comenzar uno, pero no prosperó. Desde la década de 1940 ha habido varios intentos. Entre ellos el Partido del Pueblo, el Partido Socialista de los Trabajadores, el Partido Independiente de la Clase Obrera y el Partido Revolucionario de los Trabajadores. Todos desaparecieron.

¿RADICALES?

Sin embargo, pese a estos precedentes hay quienes persisten en sus intenciones de crear un partido de este tipo. “Las experiencias anteriores no son muy alentadoras, pero hay necesidad de seguir generando participación de otros sectores sociales”, afirmó Fernando Cebamanos, presidente del FAD.

No obstante, el galeno reconoce las dificultades que hay y también afirma que formar un partido se hace más difícil por la cantidad de adherentes o firmas que se exigen. “Eliminaron los libros móviles en los que se podía salir con una hoja membretada a recoger firmas”, se quejó.

Cebamanos apunta que el lenguaje radical que utilizan algunos dirigentes es otro factor que impide sumar adherentes. “Hay que ser inclusivo, por eso nosotros hablamos de una fuerza democrática de diversos sectores”, afirmó.

Mientras que el dirigente del Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (Conato), Rafael Chavarría, sostiene que la división ideológica del movimiento sindical ha afectado la unificación de los obreros para formar un partido.

“Lo ideal es que hay que construir un liderazgo que unifique a las clases populares; mientras eso no ocurra, no habrá una expresión política de las clases populares de este país”, señaló el dirigente sindical.

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