CASO FINANCIAL PACIFIC

Cuñado de Martinelli, firmante de ‘High Spirit’

Aaron ‘Ronny’ Mizrachi era una de las firmas autorizadas de la cuenta en la casa de valores, de la que el expresidente Martinelli trató de desvincularse.

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Empresarios cercanos a la administración de Ricardo Martinelli (2009-2014) movieron importantes sumas de dinero a través de la casa de valores Financial Pacific y de su cuenta “High Spirit”.

Esta es la cuenta que, según declaró en 2012 Mayte Pellegrini, exempleada de la empresa, pertenecía al expresidente Martinelli y fue abierta “para manipular el mercado de valores con las acciones de Petaquilla”.

Aunque Martinelli negó tener cualquier tipo de relación con esa cuenta, entre los firmantes y beneficiarios de la misma figura su cuñado Aaron Ronny Mizrachi.

Una sociedad vinculada al empresario, Caribbean Holding Services, hizo varios depósitos a la cuenta que, a juicio de la Superintendencia del Mercado de Valores, son irregulares.

Caribbean Holding Services es la misma sociedad que fue utilizada para pagar a la empresa NSO Group por el sistema de escuchas Pegasus, adquirido durante la pasada administración.

En el entramado de transferencias irregulares detectadas por la Superintendencia del Mercado de Valores –que incluye movimientos entre cuentas de Financial Pacific– también figuran algunas procedentes de Felipe Pipo Virzi, empresario y exvicepresidente (1994-1999), que cumple arresto domiciliario por su supuesta vinculación en el escándalo de corrupción del fallido proyecto de riego de Tonosí, y de la sociedad Langton International Holdings, vinculada a Cristóbal Salerno, la cara visible de Cobranzas del Istmo.

Según la ley que regula el mercado de valores, una cuenta solamente puede dedicarse a la actividad propia de inversión del titular de la misma, estando prohibido recibir y enviar dinero a terceras partes no identificadas previamente.

Los fondos que recibía “High Spirit”, algunos de procedencia desconocida, se utilizaron para comprar acciones de empresas como Petaquilla Minerals e Inmet Mining.

Algunas de esas operaciones generaron ganancias de hasta 104% por la revaloración de las acciones. En otras ocasiones el beneficio era menor, pero el regulador cree que la inversión en acciones era “una manera de justificar una entrada ilícita de dinero (...) para luego ser retirada en fondos lícitos, sin importar si ganas o pierdes (...) ya que su procedencia es ilegal”.

Todos estos movimientos constan en una denuncia por la posible comisión de delitos financieros y blanqueo de capitales contra Financial Pacific y la cuenta “High Spirit” presentada por la Superintendencia del Mercado de Valores ante la Procuraduría General de la Nación el pasado mes de junio, a la que ha tenido acceso este diario.

La cuenta negada por Martinelli

Investigaciones de la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) revelan un esquema de transferencias irregulares a través de varias cuentas de la casa de valores Financial Pacific, cuyos artífices son personas cercanas al expresidente Ricardo Martinelli.

La primera persona que mencionó la relación entre Martinelli y Financial Pacific fue Mayte Pellegrini, exempleada de confianza de la casa de valores, que actualmente cumple arresto domiciliario acusada por el desfalco de $12 millones en esa empresa.

Al rendir declaración indagatoria ante la Fiscalía Decimotercera de Circuito el 22 de noviembre de 2012, Pellegrini contó que los exdirectivos de Financial Pacific Iván Clare y West Valdés dijeron públicamente que la cuenta secreta “High Spirit” pertenecía al “presidente, Ricardo Martinelli”, y que “se aperturó para manipular el mercado de valores con las acciones de Petaquilla”.

Martinelli negó la relación y remitió una nota al entonces procurador general de la Nación, José Ayú Prado –hoy presidente de la Corte Suprema de Justicia–, en la que Clare aseguraba que ni el expresidente ni su familia tenían relación con la cuenta “High Spirit”.

No obstante, entre los firmantes y beneficiarios de la cuenta figura Aaron Ronny Mizrachi, cuñado del expresidente, que también está presuntamente vinculado con la compra durante la pasada administración del sistema Pegasus, utilizado para “pinchar” teléfonos celulares.

El pasado 29 de julio, justo después de estallar el escándalo, Mizrachi tomó un vuelo privado desde el aeropuerto de Albrook con destino a Miami, Estados Unidos. El empresario viajó en el avión N799RM, propiedad de Ricardo Martinelli, quien permanece fuera del país desde enero de este año.

Martinelli y el exadministrador de la Autoridad de Turismo de Panamá Salomón Shamah también fueron vinculados a Financial Pacific por el exdirector de Supervisión de la SMV Ignacio Fábrega, detenido la pasada semana tras confesar que dio información confidencial a la casa de valores.

Fábrega declaró ante el Juzgado Primero Penal que Martinelli y Shamah se habían convertido en accionistas de la casa de valores, que se reunió con ellos en la Presidencia y que le pidieron que intentara evitar la intervención de la empresa.

LA DENUNCIA

La Superintendencia del Mercado de Valores identificó una serie de movimientos irregulares en la cuenta “High Spirit”, que podrían ser constitutivos de delitos contra el orden económico (delitos financieros y blanqueo de capitales), como consta en una denuncia presentada por el regulador financiero ante la Procuraduría General de la Nación el pasado mes de junio y a la que tuvo acceso este diario.

De acuerdo con la ley que rige la actividad de las casas de valores, una cuenta se debe utilizar para hacer inversiones en el mercado y recibir los rendimientos generados por las operaciones. No se permite que reciba ni transfiera fondos a terceras personas que no son las titulares de la cuenta de inversión. Este precepto se incumplió con “High Spirit”.

El documento presenta con detalle los movimientos que se consideran irregulares. En tres depósitos distintos, entre octubre de 2010 y julio de 2011, la sociedad Caribbean Holding Services ingresó $583 mil 743 a “High Spirit”, pero la compañía no había sido identificada al momento de la apertura de la cuenta para recibir o transferir fondos.

Caribbean Holding Services es la sociedad vinculada a Mizrachi que, según las investigaciones de las autoridades judiciales, habría pagado a la empresa NSO Group por el equipo de escuchas ilegales Pegasus, operación que se habría originado con la emisión de un cheque por $1 millón que salió de una cuenta cuyo firmante es el empresario y exvicepresidente Felipe Pipo Virzi, quien cumple arresto domiciliario por su supuesta vinculación en el caso del proyecto de riego de Tonosí.

La cuenta “High Spirit” se abrió en marzo de 2010 con varios depósitos procedentes del Bank Audi de Suiza, pero no se identificó qué persona o sociedad enviaba los fondos. La denuncia recoge que “el 26 de marzo de 2010 la cuenta mantenía un saldo de efectivo por $975,979, sin la información de la procedencia de estos fondos, lo cual es una grave deficiencia que viola los acuerdos No. 5-2003 y No. 5-2006 sobre prevención del delito de blanqueo de capitales y financiamiento del terrorismo”.

Entre las transferencias sospechosas a “High Spirit” figura una procedente de la sociedad Jal Offshore, que también tenía una cuenta en Financial Pacific. Como en el caso de Caribbean Holding Services, esta compañía tampoco fue identificada como parte vinculada para recibir o transferir fondos.

A su vez, en el registro de entradas y salidas de Jal Offshore, que tenía cuenta en Banco Universal, también figuran movimientos que llamaron la atención de las autoridades, entre los que destaca un depósito de $1.5 millón procedente de Virzi el 13 de enero de 2010, varias transferencias sin identificar y un ingreso de $125 mil efectuado por Langton International Holdings.

Esta última sociedad, creada en las Islas Vírgenes Británicas, es la misma que recibió entre junio de 2012 y junio de 2014 $25.2 millones procedentes de Cobranzas del Istmo, empresa que manejó durante la pasada administración, en exclusiva, el cobro de cuentas morosas de impuestos y que es objeto de otra investigación judicial que de momento se ha saldado con la detención preventiva del ex director general de Ingresos Luis Cucalón y el arresto domiciliario de Cristóbal Salerno, principal cara visible de la compañía.

A través de Langton International Holdings, Salerno transfirió $1 millón a una sociedad vinculada a Cucalón. Además, el empresario admitió haber entregado dinero en efectivo y en cheques al expresidente Martinelli en distintas ocasiones, hecho negado por este.

COMPRAVENTA DE ACCIONES

Con los fondos recibidos en “High Spirit” se hicieron distintas operaciones en el mercado bursátil. En los movimientos de la cuenta figuran compras de divisas y de acciones de Petaquilla Minerals e Inmet Mining, dos empresas que tienen concesiones estatales de explotación minera en Panamá. Algunos movimientos generaron ganancias considerables, cercanas a los $800 mil, “ya que las acciones de Petaquilla llegaron a subir 74% y 104%”, según consta en la denuncia.

En otros casos las ganancias no eran tan sustanciosas, pero, según la tesis del regulador, no era trascendente si el movimiento generaba una ganancia o una pérdida, toda vez que se justificaba una entrada ilícita de dinero a través de la inversión en acciones “para luego ser retirada en fondos lícitos”.

Los supuestos beneficios de las operaciones bursátiles fueron remitidos a otras cuentas, en movimientos que también son sospechosos para la Superintendencia. En concreto, el 21 de diciembre de 2010 se realizó una transferencia por $2 millones a una cuenta en Global Bank Overseas, subsidiaria de Global Bank, en la que no se detalla el nombre del titular de la cuenta beneficiaria. Si el movimiento se realizó a un cuenta distinta de “High Spirit”, “es una transferencia ilícita”, advierte el regulador financiero.

Otra salida de fondos irregular se produjo el 20 de marzo de 2012; esta vez, a la empresa Parker Electronics, en cuya directiva figuranNavin Mohan Bhakta (también firmante en “High Spirit”) y Guadalupe Mejía. La compañía tampoco fue identificada al momento de la apertura de la cuenta como beneficiaria para recibir o transferir fondos.

Roberto Brenes, gerente de la Bolsa de Valores de Panamá y una de las primeras personas que alertó sobre el escándalo de Financial Pacific, dijo la semana pasada, luego de la declaración de Ignacio Fábrega que vinculó a Martinelli y Shamah, que todavía hay mucho que investigar sobre cómo se utilizó la casa de valores para el manejo de coimas y el lavado de capitales.

Mientras, Kevin Moncada, abogado de Mayte Pellegrini, declaró: “se observa diáfanamente que la casa de valores Financial Pacific, aparte de estar involucrada en el delito de insider trading, era una gran lavandería de dinero. Se blanqueaba capital de una forma inimaginablemente cínica e inescrupulosa”.

A medida que las autoridades desenmarañan el entramado creado alrededor de la casa de valores, toman más relevancia los intentos de entorpecer la investigación en el pasado.

La Superintendencia se refiere en la denuncia a la suspensión de la reorganización de la casa de valores, luego de que la Corte Suprema de Justicia –en concreto el entonces magistrado Alejandro Moncada Luna, actualmente detenido en la cárcel de El Renacer– admitió un amparo de garantías interpuesto por los representantes de Financial Pacific que permitió a los directivos de la casa de valores recuperar el control. “A consecuencia de esta acción legal, la Superintendencia no tuvo la oportunidad de recabar la información necesaria para proseguir los procedimientos administrativos...”, recoge la denuncia.

También levantó sospechas la venta de la casa de valores en medio del escándalo y con sus operaciones suspendidas.

En 2013, la Superintendencia autorizó el cambio de la titularidad de las acciones, que pasaría de Ori Zbeda Levy, Iván Clare y West Valdés a la sociedad Banvalores, S.A., cuyos propietarios son Joao Bosco Santana de Lima, Ricardo De Souza Leao Sampaio, Rogerio Marcio Pereira y Josué Absalón Chávez. Todos ellos, además de los firmantes y beneficiarios de la cuenta “High Spirit” y de las sociedades Caribbean Holding Services y Jal Offshore, son mencionados en la denuncia como “presuntamente vinculados a los hechos”.

Las irregularidades acompañaron a “High Spirit” hasta su cierre, el 30 de junio de 2014, mismo día que culminó la administración de Ricardo Martinelli. Se ordenó la transferencia de $733 mil 939 a una cuenta, pero sin indicar el beneficiario final.

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