Hoy: Café con La Prensa sobre la reestructuración de la ciudad de Panamá

LUIS ALFONSO PULEIO

El defensor de la naturaleza

‘Tenemos que volcar miradas a una educación integral y retomar las enseñanzas de la escuela peripatética de Aristóteles y su enseñar caminando’.

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Puleio comparte el punto de vista de los autores que consideran al hombre como un ser dado a la naturaleza. Puleio comparte el punto de vista de los autores que consideran al hombre como un ser dado a la naturaleza.

Puleio comparte el punto de vista de los autores que consideran al hombre como un ser dado a la naturaleza. Foto por: Gabriel Rodríguez

Sobrevivir en la selva implica aprender a mirar, a convivir y sumarnos al entorno, dice. Sobrevivir en la selva implica aprender a mirar, a convivir y sumarnos al entorno, dice.

Sobrevivir en la selva implica aprender a mirar, a convivir y sumarnos al entorno, dice. Foto por: Gabriel Rodríguez

Para el pequeño Luis, de siete años de edad, había sido un día largo, lleno de actividades y enseñanzas hasta ese momento desconocidas por él. Cuenta que era la primera vez que participaba en el campamento que los Scouts de su escuela, el Colegio Javier, habían desplegado en un área de los llanos de La Chorrera, y aunque ya era de noche y los otros niños dormían, agotados tras las numerosas actividades que realizaron durante el día, él permanecía despierto contemplando aquel cielo nocturno “semejante a una inmensa bóveda celeste, iluminada por millones de estrellas”, y muy atento al sonido de los búhos y otros animales nocturnos.

Ese primer acercamiento con la naturaleza marcaría el destino de Luis Alfonso Puleio, hoy militar retirado, explorador, conservacionista y defensor de los parques nacionales, especialmente del Camino de Cruces.

Ha ejercido un activismo ambiental de denuncia, mediante diversos artículos publicados en los diarios locales y entrevistas en las que deja ver su preocupación ante la desidia de los gobiernos frente a los temas de preservación y conservación de nuestros sitios históricos y ecosistemas.

Desde la experiencia vivida en aquel campamento Scout, Puleio supo que dedicaría su vida a estar en contacto con el ambiente, a conocer los diversos hábitats de Panamá y a enseñarle a otros la forma adecuada de relacionarse con la naturaleza sin alterar el ambiente que nos rodea.

PREPARACIÓN

A los 18 años de edad, ante la coyuntura de elegir qué carrera seguir para cumplir sus metas, se enteró de que no había muchas opciones de estudios formales que le permitieran ganarse la vida y, al mismo tiempo, desarrollar su vocación. De forma que, tras investigar, optó por la carrera militar, pues esta le permitiría servir a la comunidad, recibir un salario y estar en contacto con la selva.

Fue así que Puleio, quien hasta ese momento se había forjado en un colegio regido por jesuitas, viajó y se inscribió en El Heroico Colegio Militar de México, donde estudió entre los años 1968 y 1972.

Dice que su madre hubiese querido que él fuese un abogado o un médico prominente, y se lamentaba cuando le veía llegar sucio y enlodado luego de las giras al campo. No obstante, su padre lo apoyaba en cierta forma, pues trabajaba en la antigua Zona del Canal y le conseguía muchos de los implementos y uniformes que requería para las giras de trabajo.

La formación de Puleio le permitió desempeñarse como oficial indigenista en la Guardia Nacional, que entonces estaba al mando del general Omar Torrijos.

Para él fue satisfactorio trabajar con Torrijos, porque su estilo de servir a la comunidad se ajustaba, en gran medida, a lo que él aspiraba a realizar. Fue una época de conocimiento y aprendizaje, pues mientras Torrijos hacía los “patrullajes domésticos” en helicóptero, él y sus compañeros efectuaban ese recorrido a pie; buscaban los mecanismos para integrarse a los grupos indígenas, mediante el Programa de Acción Cívica, e incorporarlos a la vida ciudadana.

Posteriormente, Puleio se desempeñó como jefe de la Zona de Policía de Veraguas. “De Veraguas pasé al área A, del área A pasé a Asuntos Comunitarios, luego trabajé en Darién, en dos ocasiones, como jefe de zona”.

En 1973, participó en el Batallón Paz, en el Medio Oriente, como jefe de pelotón, con 45 hombres bajo su mando. “Nuestra misión era brindar paz y seguridad, junto a un inmenso contingente de muchos países de Latinoamérica y Europa, como parte de las Fuerzas de Paz de las Naciones Unidas”. En esa ocasión se les instruyó en aspectos relacionados con la defensa del Canal de Suez.

SOBREVIVENCIA EN LA SELVA

Tras retirarse del servicio policial, él y un grupo de amigos crearon la sociedad Jungle Explorers Panamá, con la idea de hacer recorridos guiados para los amantes de la naturaleza.

“Me dedico a dar adiestramiento básico de vida en la selva, a forjar nuevas mentalidades para la conservación de los recursos naturales. Es decir, hacer docencia en ese aspecto con los muchachos que he atendido, generalmente, Scouts”.

Además, ha trabajado por varios años como miembro del Programa Académico de la Ruta Quetzal a su paso por Panamá.

Dice que cuando se habla de supervivencia en la selva, “la mayoría de la gente piensa que alguien los va a martirizar, que abusará de ellos, que los someterá a pruebas físicas o quién sabe qué otras cosas”. Sin embargo, aclara que para sobrevivir realmente en la selva basta aprender a mirar y a convivir; sobre todo, aprender a sumarse. Es decir, a vivir como lo hacen los indígenas, que aprovechan el entorno y no necesitan muchas cosas para suplir sus necesidades básicas. “Ellos no requieren regodearse de los bienes materiales que nos alienan, sino que saben convivir, disfrutar y pueden mantener a su familia en un entorno natural”.

ECOFILOSOFÍA

Puleio comparte la visión de los autores que consideran al hombre como un ser dado a la naturaleza y que, por eso, debemos aprender a convivir y a defender el equilibrio natural. Entre los que más influyeron en su formación está Robert Baden-Powell, el fundador del escultismo, un militar retirado del ejército inglés que, según explica, ideó poner todo ese andamiaje militar al servicio de la paz y se preocupó de sentar las bases para educar a los chicos y enfrentarlos a la vida como mejores ciudadanos. “Él ayudó a forjar mi mentalidad, además de otros grandes exploradores que se internaron en el Amazonas, o que escalaron la cima del Everest, pero fundamentalmente me gusta la filosofía, porque para amar a la naturaleza hay que filosofar sobre el cómo y el porqué de las cosas, escudriñar e investigar para acercarnos a la verdad del mundo”.

Puleio observa que en Panamá apenas hemos empezado a despertar, a tomar conciencia respecto a la conservación de los recursos naturales, “quizás debido a la participación de organismos internacionales que están muy preocupados por el entorno ambiental del planeta y sus desequilibrios. Esto va condicionando a nuestros gobernantes, pero –y lo digo de manera honesta– hasta ahora ninguno se ha preocupado por la conservación de los recursos naturales; a pesar de que han participado en cumbres específicas, en la práctica no cumplen, porque los gremios preocupados por la expansión económica y mercantil son tan poderosos que inhiben cualquier esfuerzo de los presidentes de turno por mantener ese equilibrio hombre–naturaleza”.

Agrega que, por fortuna, los grupos conservacionistas se han ido diversificando y han aparecido personas con conciencia social que se han convertido en promotores de cambio y le hacen frente a los Gobiernos, lo que da como resultado algunas leyes de protección.

Él aboga por la promoción del contacto con la naturaleza y para ello propone que el Ministerio de Ambiente habilite áreas similares a las del Parque Summit en cada uno de los parques nacionales del país. Confía en que esto iría calando en la formación de los ciudadanos, sobre todo de los niños, en cuanto a la importancia de cuidar a las aves, a los animales y los árboles; a no tirar la basura, a ser más responsables, más disciplinados, en fin, ser mejores ciudadanos.

Por último, está convencido de que “tenemos que volcar miradas a una educación integral y retomar las enseñanzas de la escuela peripatética de Aristóteles y su enseñar caminando”.

PARQUES EN PELIGRO

FALTA DE PERSONAL

A Puleio le preocupa la presión de los inversionistas en el Parque Nacional Camino de Cruces, al que le han segregado extensas porciones de bosques. Otros afectados e intervenidos son: el Parque Nacional Soberanía, el Parque Nacional San Lorenzo, el Parque Nacional Darién, el Parque Internacional La Amistad, al igual que algunas áreas de la provincia de Bocas del Toro, cuyas selvas están siendo arrasadas ante la falta de guardaparques. Dice que una tarea prioritaria es reforzar este cuerpo de vigilancia, que hoy día tiene menos de 300 hombres.

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