matrimonio igualitario

‘Se derrumbó el muro de silencio’

El recurso presentado ante la CSJ busca el reconocimiento de la dignidad humana a través de la equiparación de los derechos maritales.

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Enrique Jelenszky ha interpuesto, a través de la firma de abogados Morgan & Morgan, una advertencia de inconstitucionalidad, en contra del artículo 26 del ‘Código de la Familia’. Enrique Jelenszky ha interpuesto, a través de la firma de abogados Morgan & Morgan, una advertencia de inconstitucionalidad, en contra del artículo 26 del ‘Código de la Familia’.
Enrique Jelenszky ha interpuesto, a través de la firma de abogados Morgan & Morgan, una advertencia de inconstitucionalidad, en contra del artículo 26 del ‘Código de la Familia’. Eric Batista

A través de sus representantes legales, el abogado Enrique Jelenszky y su pareja por 17 años, el ejecutivo John Winstanley, presentaron el 12 de octubre de 2016 una advertencia de inconstitucionalidad contra el artículo 26 del Código de la Familia que limita el matrimonio a un acto “entre un hombre y una mujer”.

Jelenszky, panameño, y Winstanley, británico, celebraron una unión civil en mayo de 2008 en la Embajada del Reino Unido en Panamá, la cual después de ocho años se convirtió en matrimonio de acuerdo con las leyes de ese país.

En 2016, solicitaron al Registro Civil de Panamá que se inscribiera su situación civil de la misma manera que se hace con los demás matrimonios contraídos en el extranjero, pero la institución rechazó esta petición.

El recurso de inconstitucionalidad fue admitido por la Corte Suprema de Justicia (CSJ) en noviembre de 2016 y recientemente el procurador de la Administración, Rigoberto González, emitió su opinión con respecto a este recurso.

Jelenszky conversó con La Prensa, y explicó cómo sus intenciones persiguen el reconocimiento de la dignidad para todos los seres humanos por igual, tal como sucede en otros países donde este concepto ha avanzado. “Muchos constitucionalistas convergen en que se trata de la autonomía en el proyecto de vida de una persona, de lo que se derivan muchos derechos de primer rango y fundamentales como es la posibilidad de formar pareja, lo cual no puede deslindarse de la capacidad humana”.

Añadió que el nacimiento, el matrimonio y la muerte son tres actos personalísimos del ser humano que lo persiguen en cualquier país que se mueva.

Esta es una de las razones que lo impulsó a interponer el recurso de inconstitucionalidad ante la CSJ. “Paso mucho tiempo en Sudáfrica y cuando vengo a Panamá, como no hay vuelo directo tengo que hacer varias escalas, y en todos estos países John y yo somos vistos como cónyuges, pero llego a Panamá y mi estatus desaparece. El país en donde se inscribió mi nacimiento y se va a inscribir mi muerte, independientemente de dónde fallezca, así como no puede desconocer mi muerte, tampoco puede desconocer que soy cónyuge en otros países. Por el contrario, me pide que me despoje de mi estatus personal que sí reconocen en el extranjero”. En este sentido es sorprendente cómo Panamá se porta como una “isla”, cuando regionalmente muchos países ya han dado este paso. “Panamá fue el último país de América Latina que discriminalizó la homosexualidad, y parece que hay gente que quiere que también seamos los últimos en reconocer la paridad marital”, dijo.

¿Qué sucedió que lo motivó a proceder con una acción legal ante la CSJ?

He visto cómo en los últimos 15 años ha habido una necesidad de blindar la legislación de manera obsesiva, de hecho han llegado a tal punto que en 2015, mediante la Ley 61, que modificó el Código Internacional Privado, que es una norma que tiene leyes procesales y de reenvío, de forma ruin y deshonesta se incluyó el artículo 35, que expresamente prohíbe el matrimonio entre personas de un mismo sexo.

Queda claro que la vía para lograr el reconocimiento de nuestros derechos es a través de la vía judicial. ¿Cómo es posible que en la Asamblea Nacional ningún diputado dijo: ‘este artículo no tiene nada que ver con lo que estamos aprobando, esto no está en la versión original del código francés que fue el que sirvió de base para nuestra legislación’?

En ese momento dije ¡es suficiente, hay que hacer algo! Esto me hastió, porque además esta norma fue dos veces al Legislativo y esta nunca fue objetada.

¿Cuál es la importancia para cualquier persona de tener la opción de formalizar su estatus en una vida de pareja?

Este es un derecho de primer rango del proyecto de vida de cualquier persona. Pero la importancia radica en la protección de ese proyecto de vida, pues de lo contrario queda vulnerable. No hablemos de los derechos patrimoniales y de pensiones sociales que se ventilan en estos momentos, pienso que el respeto como pareja hará que también se respete al individuo.

¿Qué le hace falta a la legislación panameña más allá del reconocimiento legal de la pareja?

Panamá no tiene que modificar nada, lo que hace falta es que acate lo que dicen las convenciones internacionales que forman parte del bloque constitucional. Las directrices de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos forman parte de esto.

Ya varias veces han dicho que la discriminación por razón de sexo incluye la orientación sexual, y Panamá está en mora en este sentido.

Hay quienes opinan que este tema debe ser discutido en la Asamblea Nacional, ¿cree que el derecho de las minorías debe estar supeditado a la voluntad de las mayorías?

Para nada. No estamos hablando de un derecho que sea otorgado por nadie, se trata de un derecho que es reconocido. Es un derecho innato, inherente a la persona como ser humano. En mi condición humana tengo derecho a formar pareja y a construir un proyecto de vida de forma autónoma.

Por un caso similar, la CSJ pidió, en esta ocasión a la procuradora general de la Nación, Kenia Porcell, emitir una opinión, la cual es contraria a la del procurador González, ¿cuál es su opinión?

La vista de la procuradora trasluce pereza intelectual del tema, más páginas tomó la transcripción de las pretensiones del querellante que el análisis de ella a doble espacio. En comparación con la opinión del procurador González, que más que una vista es un texto universitario de 110 páginas, es una cantera de información para toda persona que quiera defender la dignidad y los derechos humanos en Panamá.

Lo que las personas deben entender es que con esto ganamos todos, inclusive los heterosexuales, quienes tienen más probabilidad de tener hijos y nietos, si todo esto es aprobado, si sus hijos o nietos nacen o se crían con una pulsión homosexual sufrirán menos discriminación.

Hay quienes hablan del reconocimiento de la unión civil o de sociedades de convivencia y no de la equiparación de los derechos maritales, ¿cuál es su opinión?

Todos estamos de acuerdo que la semántica es lo de menos, lo importante es alcanzar la igualdad. El recurso es peticionando el matrimonio igualitario, porque sabemos que como parte de las acciones de “blindaje” la Constitución Política establece que la unión de hecho debe darse entre personas de distinto sexo; sin embargo, esto no es explícito cuando se refiere al matrimonio. Esta figura habla de la igualdad de los derechos de los cónyuges, por esto es que lo que buscamos analizar es el matrimonio, ya que la Constitución no nos da cabida por la vía de la unión de hecho.

¿Cuáles son las implicaciones si se adopta otra figura distinta a la del matrimonio?

Aquí lo importante es cómo se logra la igualdad, no es solamente para derechos patrimoniales, ni de pensiones, esto tiene que ver con migración, con las obligaciones penales, por ejemplo, en este caso las personas no están obligadas a declarar en contra de su cónyuge, el derecho a las visitas médicas y a la toma de decisiones médicas con respecto a la vida de la pareja. Esta equiparación va a requerir mucha carpintería.

Lo importante es que estamos logrando cosas, independientemente de en qué momento estamos, aquí se derrumbó el muro de silencio, no sabemos cómo va a acabar todo, pero esto ya es un tema de debate, lo que debió haberse dado en la Asamblea cuando se incluyó el artículo 35 en el Código Internacional Privado, y cuando se limitó la unión de hecho a personas de distintos sexos.

Al principio nos comparaban con toda clase de cosas, y decían que debíamos ir a un notario y organizar nuestra situación, pero hoy, ocho meses después, ya se está poniendo la unión civil en la mesa.

¿Cuál es su opinión sobre el comunicado emitido por la Conferencia Episcopal?

El comunicado usó términos innecesariamente ofensivos y humillantes; sin embargo, en el meollo del comunicado transpiró que la Iglesia afirmó su identidad católica al propulsar la unión civil, porque demostró que nada de lo que es humano le es ajeno. En ese sentido afirmó su catolicismo. En esa dirección veo algo positivo.

Como católico practicante, ¿cómo se supera esto?

Toda persona que me conoce sabe que me siento más pleno, más feliz desde que conozco a John. Esto no se trata de un tema religioso. De hecho me siento más espiritual y más cristiano que nunca.

Independientemente del resultado que su petición ante la CSJ tenga, hay un mensaje para la sociedad, ¿Cuál es?

Por un lado siento empatía por los miedos, si existiera la ideología de género también estaría en contra de ella, pero no existe, aquí no hay conspiraciones.

En caso de que la CSJ falle en contra de nuestra petición, nos quedaría recurrir ante el sistema interamericano de derechos humanos, vía la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Al detractor en abstracto de nuestra postura lo invito a que viva con nosotros una semana y se dé cuenta de que nuestra vida es muy similar a la de ellos, que no hay cucos ni fantasmas, tenemos las mismas alegrías, desilusiones y esperanzas que tiene todo ser humano que vive en pareja.

Finalmente, si se exilia a todos los homosexuales en Panamá, igual va a venir otra camada. Esto no se puede prevenir, pero lo que sí se puede evitar es la discriminación que conlleva a los estereotipos con los que a veces se asocian al homosexual.

Durante la presidencia de Mireya Moscoso, la visité para solicitarle apoyo para un grupo que estaba organizándose, y le dije: ‘así como su esposo tuvo la visión de promover el voto de la mujer, hoy usted debe tener la visión de apoyar estos temas’. No se puede prevenir si hoy nace un homosexual en San Felipe y otro en Costa del Este, el último tal vez pueda hacer su vida afuera de Panamá para no tener que vivir con la discriminación, pero sí podría prevenir la discriminación que conduce a la drogadicción, el desempleo, el hedonismo y la promiscuidad, esto es consecuencia de la discriminación.

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