Un año después de las inundaciones

La desolación embarga a los moradores de El Llano

Los lugareños hicieron ayer una cadena humana para recordar y dar gracias a Dios porque la tragedia no cobró víctimas humanas.

En un pueblo fantasma se convirtió El Llano, comunidad del distrito de Chepo que el río Bayano inundó el 8 de diciembre de 2010. Sus calles están vacías. Las iglesias están cerradas. No hay gritos ni llantos de niños, y los jardines muestran flores marchitas.

Las viviendas ocupadas no suman 10, las otras permanecen cerradas; algunas están convertidas en escombros, sin ventanas ni techos.

El silencio reina en este lugar en el que los pocos que regresaron (pese a la prohibición de las autoridades) no paran de repetir “eso fue muy feo”.

Otros se consumen por el sentimiento de pérdida en el albergue temporal que el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial les construyó próximo a la comunidad.

“Es difícil habitar en un lugar donde no estamos acostumbrados”, dijo Débora Santamaría, que vive junto con su esposo y sus dos hijas en el albergue.

Su casa de madera, el espacio para que sus hijas jueguen, es lo que más extraña Débora, que parió a su hija Jorgelis Isabel mientras estaba en la escuela Santa Isabel, en Chepo.

Un año después Débora no deja de llorar, aunque hace esfuerzos para que sus hijas no lo noten.

“Eso fue feo, triste”, dice Hilda González, quien regresó al pueblo después de la tragedia. Hilda nunca estuvo en los albergues. Los primeros días los pasó en casa de una de sus nueras en un lugar alto frente al pueblo. Después estuvo en Arraiján. Ahora trata de recuperar su hogar en El Llano.

Otro que regresó y no piensa salir de allí hasta que la empresa AES Panamá lo indemnice es Rosendo Paredes, cuya casa ubicada en plena vía Panamericana exhibe un banner con fotos del desastre, del cual responsabiliza a los administradores de la represa de Bayano.

Una supuesta culpa que está en proceso en el Órgano Judicial, Ministerio Público, y será la magistrada del Segundo Tribunal Superior de Justicia, Geneva Ladrón de Guevara, quien tendrá que resolver las apelaciones presentadas por la Fiscalía Decimocuarta de Circuito Penal, y por los abogados de los afectados y de los ejecutivos de la empresa AES Panamá acusados en el proceso que comenzó a raíz de las inundaciones.

Estas apelaciones interpuestas en noviembre pasado son contra la decisión del Juzgado Decimotercero Penal de remitir, el 6 de octubre, el expediente del caso al Juzgado Municipal de Circuito de Chepo.

Sujai Smith, Francisco Pousa, Erasto Espino y Jaime Tupper, ejecutivos de AES Panamá, están acusados de delitos contra la seguridad colectiva. El otro acusado es el chileno Rodolfo Cabello, quien ya no labora en AES ni vive en el país.

En tanto, los afectados por las inundaciones del río Bayano hicieron ayer una cadena humana en la comunidad para no olvidar y dar gracias a Dios porque el desastre no cobró víctimas humanas.

Las inundaciones de diciembre en Chepo y otras partes del país aumentaron a 3% el déficit fiscal para 2011, que estaba fijado en 2%.

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