RELATOS DEL FIN DEL MUNDO

El día después del 21/12/2012

Según el calendario maya, una era se compone de 13 ciclos y concluye cada 5 mil 25 años, por lo que en 2012 finaliza la actual que comenzó en el año 3118 a.C.

Carlos y su esposa Alessandra, que viven en San Francisco, en Panamá, quedaron extrañados cuando su vecino estadounidense los invitó a una megafiesta en el área social de su edificio el próximo 21 de diciembre, con motivo del Doomsday (fin del calendario maya).

Como ellos, muchas personas no dejarán pasar desapercibida esa fecha marcada en el calendario maya como el último día. Millones en el mundo se preguntan qué va a pasar.

Mensaje de la NASA

“¿Internet te dice que el mundo se termina en 2012? ¡No lo creas! Encuentra los hechos científicos aquí”, dice en las redes sociales la Administración Nacional de Aeronáutica y Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), en una campaña intensa para evitar el pánico ante el supuesto fin del mundo.

La NASA incluyó el enlace “Beyond 2012: Why the World Won´t End [Por qué el mundo no se va acabar] http://www.nasa.gov/ topics/earth/features/ 2012.html con preguntas frecuentes. “El mundo no se acabará en 2012. Nuestro planeta ha estado muy bien por más de 4 millones de años y científicos confiables en todo el mundo saben que no existe ninguna amenaza asociada con 2012”, dice el sitio. Las redes sociales Facebook, Twitter y Google+ de la NASA emitieron contenidos desmintiendo mediante hechos probados y científicos las teorías sobre el final del mundo.

La historia empezó con afirmaciones de que Nibiru, un planeta supuestamente descubierto por los sumerios, se dirige hacia la Tierra. Esta catástrofe fue prevista para mayo de 2003, pero como no pasó nada se atrasó a este día, vinculado a uno de los ciclos del antiguo calendario maya.

El calendario

El doctor en antropología Tomás Mendizábal indica que el calendario era la forma en que los mayas, y otros pueblos de Mesoamérica, llevaban la cuenta de los días y años, “igual que nosotros”. “Es un sistema complejo, con varias formas de agrupar el tiempo dependiendo de distintos fenómenos cosmológicos o creencias religiosas”. El arqueólogo sostiene que “el calendario no tiene fin”, pues uno de los calendarios mesoamericanos era el que se conoce como la “cuenta larga” que comienza el 11 de agosto de 3114 a.C. (según nuestro calendario). “El 20 de diciembre va a terminar un período de 144 mil días o 394 años (aproximadamente), conocido como un baktún. Contando desde el inicio de la “cuenta larga”, el 20 de diciembre culmina el baktún número 13 y el 21 comienza el baktún número 14, eso es todo”.

La doctora en antropología Julia Mayo señala que igual que todas las sociedades humanas, los mayas necesitaron establecer un punto fijo desde el cual empezar a contar el tiempo. “Esta fecha suele coincidir en todos los casos con un hecho histórico importante para la sociedad que diseña el calendario”, así como para los católicos y cristianos es el nacimiento de Cristo.

“Ese momento es nuestro año 0, cuando empezamos a contar los días, semanas, meses y años que pasaron desde entonces. El año 0 de los mayas empezó hace aproximadamente 5 mil años, siendo el cuarto y último “ciclo de cuenta larga” relacionado con el mito de la creación del mundo, según sus creencias.

En el primer ciclo los dioses mayas crearon la Tierra, plantas y animales. En el segundo y tercero crearon al hombre primero de barro y luego de madera. En la actualidad estaríamos en el cuarto ciclo, en el cual los dioses crearon a los hombres, tal y como somos ahora. El año 0 de este ciclo se encuentra 3 mil 114 años antes del nacimiento de Cristo, y el final del calendario es el 21 de diciembre de 2012.

¿Qué pasará?

Mendizábal dice que no va a pasar absolutamente nada. “Vaticino un tranque apocalíptico en la ciudad, siendo el viernes antes de Navidad. Recomiendo quedarse en casa y evitar pasar un mal rato encerrado en el carro y estacionado en plena calle. No debe haber alarma, tratando el asunto como lo que es, pura charlatanería y superchería digna solo de prensa amarilla”.

La doctora Mayo concuerda: no hay nada de qué preocuparse. Esta fecha marca el final de un calendario que no estaba diseñado para contar los días más allá del 21 de diciembre.

La experta no descarta que se puedan dar fenómenos naturales, como en cualquier época del año. “Por supuesto, podría haber algo científico detrás de todo, dado que varios fenómenos de la naturaleza se producen de forma cíclica, tal es el caso de algunos eventos solares potentes como la eyección de masa coronal y rayos-X, que se producen en el sol cada 11 años y que pueden llegar a afectar los satélites que pululan alrededor de la Tierra, pero que de ninguna manera podrían destruir el planeta”.

Un negocio redondo

México, Guatemala, Belice, El Salvador y Honduras –los llamados “países del mundo maya”– esperan a millones de turistas y han preparado programas con fuegos artificiales, conciertos y rituales en 39 sitios arqueológicos, con la presencia de al menos dos jefes de Estado, y hasta una última cena por uno de los chefs más prestigiosos del planeta, el danés René Redzepi, en el museo de la ciudad mexicana de Mérida.

Las ceremonias para los turistas se harán junto a las pirámides de Chichén Itzá en México; en Copán, Honduras; Tikal en Guatemala o La Joya de Cerén en El Salvador. Los presidentes Otto Pérez, de Guatemala, y Porfirio Lobo, de Honduras, tienen previsto encabezar las celebraciones en sus países.

Platillos mexicanos, como mango enchilado, macerado en mezcal son el ingrediente base de la trufa “del fin del mundo”, del chef José Ramón Castillo, de México, país cuya cultura prehispánica, como la maya, legaron al mundo el cacao para hacer chocolate.

La Lotería Nacional de México organizó un sorteo profecía maya con billetes de representaciones mayas.

En el suroeste de China, los residentes se preparan para vivir “tres días en la oscuridad” y las estanterías de velas de las tiendas quedaron vacías en Shuangliu, 10 kilómetros al sur de Chengdú, desde el 4 de diciembre.

Hay quienes se oponen a esta comercialización, como la indígena guatemalteca y premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, que critica la explotación comercial. “Hay dos celebraciones aquí, la celebración auténtica de los mayas, que no la va a ver el mundo y que es parte de nuestra vida privada de los mayas. Nosotros vamos a despedir al abuelo sol de distintas y de miles de formas”, dijo Menchú a AFP.

Cuestión de fe

El pastor Jorge Zelaya, del Ministerio Cristiano Creciendo Fuertes, Iglesia Evangélica, explica que las culturas celebran el solsticio de invierno del 21 al 25 de diciembre, siendo este el día más alto. “Se supone que en este tiempo las culturas adoran a los dioses de la naturaleza y les piden por sus cosechas”.

El pastor se refiere al texto de Mateo 24:5-11: “Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo ´Yo soy el Cristo´; y engañarán a muchos”; esto se refiere casualmente al mercadeo y las comunicaciones que se le dan a estas fechas del supuesto fin del mundo. “Y oiréis de guerras y rumores de guerras´. Son los titulares de las noticias que escuchamos a diario, pero el fin está todavía por venir”, añade.

El pastor advierte que según Mateo 24, 14 “Cuando se comunique el Evangelio a todas las naciones, entonces va a ser el fin”. De los 7 billones de personas que hay en el mundo, un octavo no ha escuchado del Evangelio; y 230 etnias nunca han tenido una Biblia en la mano. Zelaya dice que puede que el 21 de diciembre ocurran cambios en las alineaciones planetarias o aumenten las cosechas, pero la respuesta de todo está en la Biblia y cierra con el mensaje de Mateo 24, 26: “Pero de aquel día y hora nadie sabe; ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre”.

Para el sacerdote de la Iglesia católica Carlos Villanova, todo es cuestión de fe. Como cristianos católicos siguen lo que dice Jesús en el Evangelio: tenemos que tomar el fin del mundo con la mayor tranquilidad y naturalidad posible, “pues nadie sabe cuándo será este hecho; hoy estamos vivos, mañana no lo sabemos”.

“Dios actúa de forma que a los cristianos no nos preocupa, para quienes de verdad siguen la religión”, indica. “Todos los días hay que hacer las cosas bien. La llegada de Jesús a la Tierra se vincula con un acto de fe y para nosotros los creyentes del cristianismo existe el día del juicio final, cuando Jesucristo volverá a la Tierra”.

El cura dijo que lo más importante es el amor que se tiene a Jesús. “Los cristianos siempre hemos tenido la necesidad de buscar símbolos, como el agua bendita, la vela, la cruz para unirnos con Dios, porque lo más importante es creer”.

“Nadie conoce la fecha de su segunda venida”, dice Isidro Iván Vergara, director de Asuntos Públicos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de Panamá. Explica que la segunda venida de Jesucristo fue profetizada por Él mismo durante su primera visita (Lucas, 21). “La doctrina de los Santos de los Últimos Días enseña que después de la resurrección todos serán juzgados y recompensados por lo que hayan hecho en esta vida. Los que sean hallados dignos de regresar a la presencia de Dios, llegan a ser los “herederos de Dios, y coherederos con Cristo (Romanos 8:17) de todo lo que el Padre tiene, y volverán a vivir con su familia y con nuestro Padre Celestial”.

De acuerdo con el representante de los mormones, la Biblia indica las señales antes de su venida; Jesús dejó claro “que no nos dejáramos engañar, ya que el tiempo de su segunda visita no lo conocía nadie, excepto nuestro Padre celestial, Dios”. Vergara también cita Mateo, 24, igual que los representantes de la iglesias católica y evangélica.

Gustavo Kraselnik, rabino de la Congregación Kol Shearith Israel, sostiene que “desde hace siglos el ser humano tiene una cierta fascinación por sentir que el fin del mundo es inminente y diversas culturas han generado una literatura profusa sobre el tema. Se han lanzado innumerables profecías y anuncios, muchos de ellos con fechas exactas, y todavía estamos aquí”.

El rabino dice que es una buena oportunidad para la reflexión sobre nuestras acciones como seres humanos. “Si hay una amenaza real del fin del mundo no es consecuencia de ciertos oráculos o predicciones, sino del comportamiento irresponsable en la administración de los recursos naturales y la falta de una política de desarrollo ambiental que permita el progreso humano sin destruir el planeta”.

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