Un habitante del limbo

El 19 de mayo de 2006, la agencia antidrogas estadounidense (DEA) anunció uno de sus mayores golpes contra las organizaciones de narcotraficantes colombianos más importantes después de la caída de los grandes carteles de droga de Medellín y Cali.

Ese día, en simultáneo, policías de Estados Unidos, Colombia, Panamá y Brasil, como parte de la operación Océanos Gemelos, cumplieron con arrestos, decomisos y cautelaciones de bienes de la organización de Pablo Joaquín Rayo Montaño, señalado de ser la cabeza visible de un grupo que desde finales de la década de 1990 traficaba un promedio de 70 toneladas mensuales de cocaína a Estados Unidos.

Rayo Montaño había sido detenido en Sao Paulo, Brasil, por la policía de ese país, al mismo tiempo que su exesposa Sandra Orozco Gil.

Panamá era un punto clave de la organización del presunto capo. Aquí, Rayo Montaño, apodado “El señor de los Océanos”, había trasladado toda su operación, en la que manejó cerca de 78 millones de dólares antes de huir a Brasil.

Rayo Montaño se había establecido en el país en 1999, y pese a tener un amplio prontuario policial, logró conseguir una cédula panameña en 2002.

Casas, locales comerciales, restaurantes, vehículos y navíos fueron algunas de las propiedades cauteladas en Panamá a su organización.

La Fiscalía de Drogas, a cargo en ese entonces de José Ayú Prado, había enviado a Brasil un pedido de asistencia judicial para poder interrogar a Rayo Montaño o lograr su extradición a Panamá. El detenido era igualmente reclamado por Estados Unidos y Colombia. Pero, Rayo se había amparado en la Constitución brasileña, que le permitía negarse a declarar.

En enero de 2007 ya había unos 47 arrestados en relación con la organización en Panamá.

Rayo Montaño, parte de un clan familiar oriundo de Buenaventura, Colombia, había terminado involucrando en su red a una de las más grandes figuras del fútbol colombiano: Freddy Rincón, también oriundo de aquella ciudad portuaria, quien aparecía como socio o testaferro en algunas de las sociedades de la organización.

Por lo mismo, la justicia panameña lo requería también y para tal efecto había enviado una asistencia judicial a Brasil. En marzo de 2007, la Fiscalía General de Colombia (el equivalente al Ministerio Público de Panamá) había ordenado la cautelación de propiedades del futbolista.

A finales de ese año, el fiscal de drogas de entonces, José Abel Almengor, anunció que viajaría a Brasil para indagar a Rincón.

El futbolista, que se desmarcó de las actividades de Rayo Montaño, estuvo detenido poco más de cuatro meses en Brasil, pero la justicia de ese país se negó a extraditarlo a Panamá.

Ese mismo mes, Almengor pudo interrogar a Rayo Montaño en Brasil.

En diciembre, el MP ordenó el procesamiento de 140 personas en relación con este caso.

Entre tanto en Panamá, el proceso no mostraba avances.

Ello provocó que en febrero de 2010, 22 detenidos relacionados con este caso se abocaran a una huelga de hambre en la cárcel El Renacer tras haber estado más de 80 meses recluidos sin que se les definiera su situación.

En abril de 2011, el Juzgado Noveno Penal finalmente resolvió enjuiciar a 76 de los imputados por delitos relacionados con drogas, casi año y medio después de la audiencia preliminar. La dilación le valió a la jueza María Lourdes Ortiz una multa. Eventualmente, renunciaría a su cargo.

En abril de 2012, Rayo Montaño se negó a ser notificado de su llamamiento a juicio en Panamá. La justicia panameña también insistió en la comparecencia de Freddy Rincón y en la captura de 33 imputados en este caso que se mantenían prófugos.

En junio se había definido una nueva fecha de juicio: 12 de noviembre. Y en caso de no realizarse, por suspensión, se realizaría el 8 de abril de 2013.

Entre tanto en Colombia, las cosas tampoco avanzaron. Un fallo del Tribunal Superior de Bogotá, proferido en agosto pero solo conocido hasta hace poco, según el diario El Espectador, anuló todo lo actuado por la justicia colombiana que había declarado la “extinción de dominio” sobre los bienes del grupo familiar de Rayo Montaño. Es decir, que, legalmente, según este fallo, no está “plenamente demostrado” el origen ilícito de los bienes de Rayo Montaño, pese a las abrumadoras pruebas que dice tener la justicia colombiana sobre el particular. Rayo Montaño sigue detenido en Brasil.

El apellido hecho prontuario

Pablo Joaquín Rayo Montaño es uno de los miembros de un clan familiar originario de una de las ciudades más pobres y violentas de Colombia: el puerto de Buenaventura. Según una nota del diario El Espectador, de Colombia, desde 1984, en pleno auge del Cartel de Medellín, dirigido por Pablo Escobar Gaviria, los Rayo Montaño aparecen en las investigaciones policiales.

Ese año, Pedro Pablo Rayo Montaño, hermano mayor de Pablo Joaquín, estuvo involucrado en el envío de un cargamento de cocaína a España en una valija diplomática de la Embajada de Colombia en aquel país. Pedro Pablo estuvo preso en Estados Unidos.

Otro hermano, Jaime Humberto, muerto en Barranquilla en 1998, fue cercano a los hermanos Rodríguez Orejuela, del Cartel de Cali, y ambos habían estado en el mundo criminal al menos desde 1976.

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