Las decisiones de un presidente electo

Cuatro horas con Varela

Estima que en la campaña en general se gastaron $400 millones, sin contar con los fondos que usó el Programa de Ayuda Nacional.
El presidente electo, Juan Carlos Varela, estuvo en las instalaciones de ‘La Prensa’ en la 12 de Octubre el martes 20 de mayo. LA PRENSA/ Archivo. El presidente electo, Juan Carlos Varela, estuvo en las instalaciones de ‘La Prensa’ en la 12 de Octubre el martes 20 de mayo. LA PRENSA/ Archivo.
El presidente electo, Juan Carlos Varela, estuvo en las instalaciones de ‘La Prensa’ en la 12 de Octubre el martes 20 de mayo. LA PRENSA/ Archivo.

Llegó sobre las 10:00 de la mañana del martes 20 de mayo, unos 30 minutos después de lo acordado. Relajado y acompañado únicamente por un miembro de su equipo, nada raro para un hombre acostumbrado a moverse en círculos reducidos; el presidente electo, Juan Carlos Varela, pidió disculpas por la demora y rápidamente se acomodó en la cabecera de la mesa de reuniones para dar inicio a un conversatorio con este medio.

De traje negro, camisa blanca y corbata color lavanda, el Varela poselecciones se percibe distinto al que se vio durante gran parte de la campaña. Su voz se escucha con la seguridad del Presidente de un país, aunque aún debe esperar varias semanas para acomodarse en el Palacio de las Garzas, lugar que frecuentó a diario cuando gobernó el país por 26 meses junto a su hoy rival político el presidente (saliente) Ricardo Martinelli.

Ese golpe surrealista que a veces toca a la política cuando uno menos lo espera, lo ponen por estos días en una posición poco convencional, la de vicepresidente- presidente, quizá por eso se siente y se le nota poderoso. Lo dicen sus gestos, su tono de voz y manera de hablar, su lenguaje corporal, su determinación para abordar ciertos temas que él sabe que le pueden provocar terremotos políticos.

Está tranquilo, contento. Ríe, habla mucho, expone planes, pide que le pregunten. Informa con sus silencios. Es un Varela que disfruta hablar de cómo las encuestas, que lo ponían en tercer lugar, incluida Quantix, la que contrató La Prensa, se equivocaron. Lo que iba a ser un encuentro de dos horas terminó expandiéndose hasta cuatro.

Le pidió a Jonathan Del Rosario, su asistente, que postergara una reunión para no interrumpir la charla. Cruzaba las piernas, se recostaba sobre la silla reclinable, se incorporaba en su asiento cuando el tema en cuestión ganaba intensidad.

MILLONES DEL GOBIERNO PARA POLÍTICA

Inició con un asunto de moda en la política criolla: dinero oficial para proselitismo y su opinión de las impugnaciones a personajes del oficialismo que según dijo, ganaron curules en la Asamblea Nacional con la ayuda de incalculables recursos del Estado. Partidas millonarias quedaron en manos de juntas comunales de poblaciones del interior, indicó, estrategia que impulsó los votos hacia novatos del oficialismo y de experimentados tránsfugas para garantizarse una silla en el palacio Justo Arosemena.

Mencionó el caso de un candidato en el circuito 2-1 (Penonomé-Coclé), que en su paso por el gobierno de Martinelli llegó a tener injerencia en el presupuesto general del Estado [$17 mil 700 millones en 2014].

No se quedó por fuera el caso del circuito 4-6 en el oriente de Chiriquí, en donde argumentó también se trasladaron millones a juntas comunales para favorecer a la candidata de Cambio Democrático y el Movimiento Liberal Republicano Nacionalista. Y habló de Las Tablas, de Chitré, de San Miguelito, de distintos puntos del país.

LO QUE GASTÓ

¿Cuánto le costó la campaña? Fue una de las preguntas que salió a relucir esa mañana. La respuesta fue rápida: alrededor de $15 millones. Lo explicó de esta manera: unos $3.5 millones salieron del recurso del financiamiento público que da el Tribunal Electoral (subsidio electoral), y los millones restantes los logró de donaciones privadas. No lo niega, el empresario Stanley Motta, que por estos días encabeza la lista de los hombres más ricos de Centroamérica según la revista Forbes, fue uno de sus mayores contribuyentes. No en vano Motta estaba sentado entre las primeras filas el miércoles 7 de mayo pasado cuando el Tribunal Electoral, en una noche de discursos históricos, le entregó la credencial que le da su paso expedito a la Presidencia de la República.

Aprovecha para recordar lo difícil que fue conseguir donantes para su campaña. Lo dice el hombre que en las elecciones de 2009 había gastado millones en un proyecto político que se vio obligado a abandonar para unirse a Martinelli.

Calcula que la campaña, en general, incluida la presidencial, de diputados, de alcaldes y de representantes de corregimiento, costó unos $400 millones. Eso sin contar los millones que el gobierno invirtió en sus candidatos a través del Programa de Ayuda Nacional y de las partidas circuitales, entre otros.

Entonces sacó a relucir uno de sus temas recurrentes en la pasada campaña electoral: el bombardeo publicitario, costoso, intenso y desigual. “Hay que regular el tema”, prometió.

Adelantó que reducirá el gasto de publicidad oficial considerablemente. “Cuando salgan las cifras de lo que este gobierno gastó en publicidad... fueron millones, y millones”, advierte. “El primer anuncio del gobierno será para un censo en Bocas del Toro”, adelantó. En su gestión, prometió, la pauta de gobierno se distribuirá con base a circulación y alcance del medio.

Llegó el turno de la constituyente, asunto recurrente ahora y en la campaña. Fecha: 1 de julio de 2015. El Tribunal Electoral se encargará de la organización. Y reiteró su intención de hacer auditorías a todas las obras de infraestructura, y de impulsar un proyecto de ley para tumbar las autoridades que Martinelli creó y cuyos administradores y directores podrán dirigir hasta 2019 o más. Justicia para todos, transparencia y participación ciudadana están en su lista de prioridades, adelantó.

EN SU SANTO REINO

A lo largo de los 21 días que han transcurrido después de las elecciones del 4 de mayo, Varela poco a poco ha ido soltando los nombres de las personas que están en su Gabinete, el pequeño reino del Palacio de las Garzas. Gente de su entorno, que le acompañó en la campaña, de la sociedad civil o de esos que le dieron su apoyo en las buenas y las malas. Dulcidio de la Guardia, para el Ministerio de Economía y Finanzas; Álvaro Alemán será titular de la Presidencia; Julio Santamaría estará encargado de la cartera de Salud; Luis Ernesto Carles, de Trabajo. Falta más de la mitad aún. ¿Quiénes son? ¿Cuándo los dará a conocer? Entonces se toma unos segundos para pensar, o quizá para reflexionar y recuerda que es ingeniero, y como buen ingeniero todas sus decisiones pasan por un proceso estricto de matrices, razonamientos y cálculos.

¿Quién va para Seguridad? Dos perfiles, dice el Presidente electo, alguien de carrera, que conozca del tema, con experiencia, o “alguien de mi entera confianza”. ¿[Ramón] Fonseca Mora?, pregunta un periodista. “No se ha tomado una decisión”, pregona.

Para Educación, cartera que hoy está en manos de Lucy Molinar, pondrá a alguien de la sociedad civil, de la academia, del lado de las universidades. “No ponga a otro periodista por favor”, dijo uno de los presentes en la reunión a manera de broma.

Varela en la Presidencia y con dos retos que han generado sobredosis de expectativa en los panameños: control de precios, y la constituyente. Y entonces, ¿qué hará con el Partido Panameñista? Primera noticia: dejará la presidencia del partido. ¿A quién va a dejar a cargo?, le interroga un periodista. ¿A [Alberto] Vallarino?, le repregunta. Silencio. No se nota muy convencido con el nombre. Segunda noticia: la dice rápidamente... “Vallarino o Fonseca Mora”.

Fonseca Mora, abogado, escritor y conocido tuitero fue uno de los que cabildeó en las redes sociales los resultados de los simulacros, esa técnica que ponía a Varela a ganar con el 40% de los votos. Vallarino, millonario, empresario y exministro de Economía de Martinelli, hizo poco ruido en campaña pero eso sí, Varela siempre reconoció que fue uno de sus donantes.

¿Vallarino para el Canal?, dice alguien. Aquí Varela habla de los retos que enfrentará la vía interoceánica, de los trabajos de expansión. “Se necesita una persona que conozca bien el tema”, explica. Lo dijo como quien considera al perfil de Vallarino para el cargo aunque no lo dio por hecho.

¿Lo llamó o no [Mireya] Moscoso”, le preguntan. Lanza una respuesta rápida: “Mi celular estaba ocupado en el momento en que me llamó” y cambia de tema. Conclusión: tema Moscoso fuera de agenda, tema cerrado.

Otro aspecto político que no se quedó por fuera de la agenda del panameñista que recibió 724 mil 440 votos (39.7%) en las elecciones del 4 de mayo, fue el torbellino que por estos días se ha desatado entre su colectivo y el Partido Revolucionario Democrático, con Cambio Democrático intentado ser el tercero en discordia, para lograr la gobernabilidad en el Legislativo. “Se está negociando sin condiciones, sin dinero de por medio”, dice.

¿Es cierto que Juan Carlos Navarro le ha pedido ministerios? “Falso, totalmente falso”, dice rápidamente. Dio detalles de cómo será la toma de posesión. Nada de pompas, cócteles ni trajes de noche. Contó que el acto principal se desarrollará en el estadio Rommel Fernández, en Juan Díaz, y que después habrá una fiesta “para el pueblo”, y aquí hizo hincapié en su frase favorita “El Pueblo Primero”, en la cinta costera. Allí su Gabinete y su entorno compartirán con la gente.

Demetrio Jimmy Papadimitriu, el hombre que cuando estaba en el Ministerio de la Presidencia jugó a ser todopoderoso, fue tema obligado. “Cuántas veces lo voy a explicar...”, aseguró el mandatario electo y reiteró que su excolega en el Gabinete deRicardo Martinelli llegó a la campaña de la mano de su incondicional Adolfo Baby Valderrama y que después porque su papá estaba enfermo. 

Dice que solo se reincorporó en los últimos dos meses y que trajo a Raúl Velasco, de México, y a Tony Ochoa, del Ministerio de Desarrollo Social, para la producción de comerciales. Mencionó al estadounidense Cristian Ferry como una de las figuras clave de su maniobra política y sacó a relucir otro nombre que hasta el momento había pasado desapercibido. El de Jaime Bermúdez, abogado, politólogo, consejero presidencial del expresidente César Gaviria y canciller del también exmandatario Álvaro Uribe. Bermúdez, según Varela, afinó la estrategia de “El Pueblo Primero”, y redujo de cinco a tres los principales ejes de campaña: alimentos a precios accesibles, sanidad básica para todos y barrios más seguros.

Dice que antes de su toma de posesión contempla viajar, como es tradición, a los países vecinos, principalmente a Colombia y Costa Rica y que hará su primer consejo de Gabinete en San Miguelito. Las horas pasaron, se despidió de los periodistas, de los directivos, entró al estudio de prensa.com para una entrevista y se volvió a despedir. En el trayecto recibió abrazos, besos, foto aquí y foto allá. Es el personaje del momento.

Afuera el país seguía su marcha con las calles inundadas por los aguaceros de mayo, la huelga de docentes (aún se mantenía) y las candentes reuniones legislativas, tres temas distintos con un punto en común: a partir del 1 de julio estarán en la agenda de Varela.

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