BRASIL. investigadores ESTUDIARÁn RESTOS DE PEDRO ii

Los huesos del emperador

Científicos de la Universidad de Sao Paulo quieren saber qué secretos pueden revelar los restos del último monarca de Sudamérica.
La catedral de San Pedro de Alcántara en Petrópolis, estado Río de Janeiro (Brasil), donde reposan los restos de Pedro II de Brasil. EFE. La catedral de San Pedro de Alcántara en Petrópolis, estado Río de Janeiro (Brasil), donde reposan los restos de Pedro II de Brasil. EFE.
La catedral de San Pedro de Alcántara en Petrópolis, estado Río de Janeiro (Brasil), donde reposan los restos de Pedro II de Brasil. EFE.

Pedro de Alcántara João Carlos Leopoldo Salvador Bibiano Francisco Xavier de Paula Leocádio Miguel Gabriel Rafael Gonzaga contaba con 15 años y no tenía padres cuando un imperio le cayó en las manos.

El que sería el último emperador de Brasil, Pedro II “el magnánimo”, tuvo que navegar a través de una maraña de cortesanos manipuladores y su extremada timidez para gobernar el vasto país que Portugal había inventado al otro lado del mar.

Sin embargo, los historiadores lo describen como un monarca justo, equilibrado, que le dio estabilidad a un imperio que se desmoronaba, que fue respetado por sus súbditos y por los partidos políticos rivales y que logró capear con éxito graves crisis, como las disputas con sus vecinos del sur.

Hoy, en el país que es una democracia que él ayudó a cimentar, un grupo de científicos quiere desenterrar sus huesos para indagar si hay secretos que el reservado y querido emperador no reveló en vida.

La semana pasada se informó de que un equipo de investigadores de la Universidad de Sao Paulo (USP) está tratando de obtener los permisos necesarios para exhumar los restos de Pedro II (1825-1891), así como los de su esposa, su hija y su yerno, informa un despacho de la agencia noticiosa EFE.

“Es un proyecto de la Facultad de Medicina de la USP, tenemos la intención de exhumar los restos pero el trabajo está aún sobre el papel, vamos paso a paso”, declaró a EFE la investigadora Valdirene do Carmo, responsable de la exhumación de Pedro I el año pasado.

Pedro I era el padre de Pedro II, de la dinastía de los Braganza y que rigió a ambos lados del océano (Brasil y Portugal), antes de abdicar en favor de su hijo, que era un niño entonces. Ello ocurrió en 1831. Pedro I, quien impulsó la independencia de Brasil, moriría en 1834, en el palacio de Queluz, Portugal, cerca de Lisboa.

PRIMERA EXHUMACIÓN

En 1973, los restos de Pedro I fueron trasladados a Brasil, a la cripta del Monumento de Ipiranga.

De la exhumación de los restos de Pedro I, se pudo averiguar que era de una estatura más baja de lo que se creía, mientras que de la de su esposa, la emperatriz Leopoldina, se concluyó que, al contrario a lo que afirmaba la leyenda, no cayó, empujada por el emperador, por las escaleras de palacio, señala la nota de EFE.

El estudio también reveló otros detalles sobre la historia del país en los años previos al derrocamiento de Pedro II y la abolición de la monarquía, que él mismo apoyó, desilusionado por ese tipo de gobierno.

Los científicos buscan, con esta segunda exhumación, ampliar el conocimiento de aquellos años.

Pero la misión no es fácil, pues tendrán que obtener el permiso de la familia imperial, de la iglesia Católica, pues están en la catedral de Petrópolis, y del estado de Río de Janeiro, donde se encuentra el templo, para poder trasladarlos a Sao Paulo.

Por el momento, el proyecto tan solo está en papel, pero la expectativa ha empezado a crecer, en un país que no olvida que sus particularísimos monarcas configuraron las bases de una nación muy diferente a la de sus vecinos.

Por ello, en Brasil, a diferencia del resto del continente, no es tan incongruente encontrarse aún con monarquistas convencidos que seguro tendrán algo que decir ante esta prometedora y controvertida investigación.

Unas vidas de leyenda

La historia de los monarcas brasileños podría enmarcarse en el más exótico realismo mágico, y sin embargo fue una parte importante y decisiva del devenir de este hemisferio. Mientras que el resto de los países americanos en el siglo XIX buscaba instaurar regímenes republicanos, a través de democracias o dictaduras tras deshacerse del yugo de las potencias coloniales como España, Francia o Inglaterra, Brasil ensayó otro camino: el de la monarquía parlamentaria. Pedro I era un monarca liberal, que creía en la reforma y en el vigor de los partidos políticos, pero fue un hombre disipado e impulsivo. Su hijo, al que vio poco, no quiso imitarlo. La madre de Pedro II, Leopoldina, provenía de la casa de Austria y era hija de Francisco I, último monarca del Sacro Imperio Romano Germánico. Pedro II También estaba emparentado con los Bonaparte.

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