Nicolás maduro asume la presidencia en venezuela

Una investidura con monólogo

La instalación del nuevo mandatario sucedió ante las instancias política y militar de Venezuela, con decenas de invitados como testigos.
Asunción. Con la asistencia de 61 delegaciones internacionales, Nicolás Maduro asumió ayer la presidencia de Venezuela para el período constitucional 2013-2019. Durante la ceremonia efectuada en la Asamblea Nacional, Maduro juró seguir el socialismo y la revolución chavista. LA PRENSA/David Mesa Asunción. Con la asistencia de 61 delegaciones internacionales, Nicolás Maduro asumió ayer la presidencia de Venezuela para el período constitucional 2013-2019. Durante la ceremonia efectuada en la Asamblea Nacional, Maduro juró seguir el socialismo y la revolución chavista. LA PRENSA/David Mesa
Asunción. Con la asistencia de 61 delegaciones internacionales, Nicolás Maduro asumió ayer la presidencia de Venezuela para el período constitucional 2013-2019. Durante la ceremonia efectuada en la Asamblea Nacional, Maduro juró seguir el socialismo y la revolución chavista. LA PRENSA/David Mesa

Sobre las 9:00 de la mañana, el centro de Caracas mostraba las señales de los grandes días de la era chavista. Esos en los que la llamada “Revolución Bolivariana” se mira en el espejo y descubre que sigue siendo la más bella: gente –muchísima– vestida de rojo, fuerza pública a diestra y siniestra y, sobre todo, las eternas canciones revolucionarias.

La verdad es que era un gran día: el 203 aniversario del primer grito de independencia coincidía con la juramentación del nuevo Presidente, elegido solo cinco días antes.

El entrante mandatario asumiría el poder –primero el político, en la Asamblea Nacional, y luego el militar, en un desfile en el paseo Los Próceres– frente a su pueblo y el mundo entero. Y todos se irían a casa felices.

A esa hora, además, ya se rumoraba que el acto de juramentación –programado para las 11:00– tendría lugar sobre la 1:00.

Cualquier persona recién llegada jamás se imaginaría que, menos de 12 horas antes, el poder electoral había aceptado auditar los resultados de los comicios, porque menos del 2% de los votos separaban a uno y otro bando. Mucho menos que el desacuerdo entre ganadores y perdedores había dejado casi una decena de muertos.

Nada de eso parecía posible esta mañana, y sin embargo era real. Esa es la Venezuela de hoy: un desierto lleno de espejismos que van y vienen, sin que nadie acierte a establecer el límite entre buenos, malos, verdades y mentiras.

El enésimo ´déja vu´

La juramentación tendría lugar en el hemiciclo legislativo. Pero antes, invitados y anfitriones pasarían por el precioso patio interior de la Asamblea Nacional.

Entrarían por el lado este, bajando la escalinata que conduce al patio en sí, donde una imponente fuente comparte protagonismo con una treintena de altísimas palmeras. Atravesando el patio accederían al hemiciclo, no sin antes ser infinitamente fotografiados y filmados por el enjambre de periodistas que se amontanaba en el balcón del lado oeste.

El patio interior estaba flanqueado por decenas de soldados en distintos uniformes de gala. Además, había un gran número de estudiantes militares –sin sofisticados uniformes– y de la Escuela de Formación Campesina “Tierra y hombres libres”. De vez en cuando, desde los altavoces se gritaban órdenes a los soldados, a manera de ensayo. Los disparos de cañones, a lo lejos, rompían la monotonía de la voz de Hugo Chávez cantando Patria querida, un sonido que parecía flotar permanentemente en el aire.

Poco a poco, el patio se empezó a llenar de gente vestida con los colores del país. En una pantalla gigante –con la omnipresente señal del canal estatal (VTV)–, venezolanos y venezolanas felicitaban a Maduro, recordaban a Chávez y denigraban a la oposición, repitiendo el enésimo aquelarre de autofelicitación oficialista. Muchos venezolanos –que no aparecerán en VTV– se preguntan a diario cuándo cesará el pan y el circo, y cuándo empezarán estos revolucionarios a trabajar.

Las estrellas políticas

Aparte de ver al nuevo líder bolivariano, la gran atracción eran las delegaciones extranjeras, especialmente aquellas encabezadas por presidentes y otros jefes de Estado, ya que se presupone una relación directamente proporcional entre la legitimidad de un líder y la cantidad de “colegas” que acuden a su juramentación.

Durante toda la mañana fueron entrando dignatarios de distintos orígenes y aspectos, pero sin la importancia suficiente como para merecer un flash.

Pasada la 1:00 de la tarde empezaron a desfilar las estrellas políticas por la alfombra roja. En ese momento, el patio era un festival, con música más propia de un Carnaval que de una “solemne” juramentación.

Los presidentes empezaron a aparecer, cada uno con un significado distinto. En primera línea estaban los incondicionales: Cristina Fernández, de Argentina; Evo Morales, de Bolivia, y Pepe Mujica, de Uruguay. Estaba también Daniel Ortega, que visitaba uno de los pocos países donde aún se le tiene cierto respeto. Y, por supuesto, estaba Raúl Castro, cuya presencia en cualquier acto de naturaleza democrática causa una cierta dentera.

Luego estaban los interesados: los semianónimos líderes de Haití, Guyana, Dominica y demás territorios que no suelen aparecer en las noticias.

Hicieron su aparición también los “ni fu ni fa”: gente como Ollanta Humala, de Perú, y Porfirio Lobo, de Honduras. Y en una liga completamente distinta estaban los ases de la baraja, esos cuya presencia le daba a Maduro varios centímetros de altura: la brasileña Dilma Rousseff y el colombiano Juan Manuel Santos.

En total eran unas 61 delegaciones.

Y como siempre en Venezuela, gran parte de la atención la atraían las comitivas “extrañas”: estaba el canciller de Palestina, un príncipe de Qatar, y hasta un alto dignatario del pueblo saharaui.

Menos extrañas, pero muy importantes, eran las delegaciones de las grandes potencias no occidentales, China y Rusia.

Pero el crack de los presidentes en Venezuela no es latino ni árabe, ni chino ni ruso. Es persa, y se llama Mahmud Ahmadinejad.

Lo de Ahmadinejad en este país merece un párrafo aparte. No solo por la obvia razón de que, salvo la hostilidad a la política exterior estadounidense, Irán y Venezuela no tienen absolutamente nada en común, sino por la particular situación del Presidente iraní en su propio país: hoy por hoy, Ahmadinejad es poco menos que un cadáver político, al haber perdido una dura lucha por el poder con el establishment clerical de la República Islámica, y a solo tres meses de que los iraníes escojan a su reemplazo.

El Presidente iraní debe alucinar al llegar a Caracas, y es imposible saber si es capaz de entender la locura colectiva que provoca su presencia en la tierra de Bolívar.

La juramentación

Naturalmente, el único hombre que despertó más entusiasmo que Ahmadinejad fue Maduro. Entró de la mano de su esposa, Cilia Flores, y flanqueado por una comitiva de unas 30 personas. Con la mano derecha saludaba, lanzaba besos y alzaba el brazo con el puño al aire. Era su gran día, y su expresión revelaba que era perfectamente consciente de ello.

El último presidente en entrar fue Juan Manuel Santos, y poco después de su aparición comenzó la ceremonia. Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, abrió el acto recordando lo simbólico de la fecha. Terminó su intervención agradeciendo a todos por “aguantar los ataques de la derecha venezolana”.

Había llegado el momento. Ahí estaban, Diosdado y Nicolás, dos “hermanos” y supuestos rivales, con el librito azul en la mano izquierda, frente a frente, consumando la primera transición de poder tras la muerte de quien monopolizó el universo político venezolano por casi 15 años.

Maduro juró seguir el socialismo y la revolución. Lo juró por Dios, por “Cristo Redentor”, por Bolívar y por Chávez, y por muchos otros, y cuando terminó de jurar se oyeron los aplausos, los vítores, las cornetas y los cohetes por todo el centro de Caracas.

El “hijo de Chávez” recibió el collar del Libertador y la banda presidencial –con la ayuda de María Gabriela Chávez, hija del comandante– y los gritos de “Chávez vive, la lucha sigue” dieron paso a las notas del himno nacional, y a un obligado homenaje al difunto presidente.

Yendri y el monólogo

El nuevo mandatario venezolano tomó la palabra, dispuesto a impresionar a su pueblo y a sus colegas.

Llevaba pocos minutos en el estrado, y hablaba del papa Francisco, cuando un muchacho –de nombre Yendri Sánchez– corrió hacia él y le arrebató el micrófono. “Nicolás, mi nombre es Yendri, ayúdame...”, alcanzó a decir antes de que se cortara la señal televisiva. Por una fracción de segundo, el pánico invadió el edificio.

Pero no fue nada. Afortunadamente, Yendri es un espontáneo “profesional” que el 10 de abril interrumpió también un acto de Henrique Capriles. Aún así, fue detenido y será procesado.

Maduro no corrió peligro, pero la sensación es que algo pudo haber pasado. “Van a pelar a los de seguridad”, le escuché decir a una oficial de protocolo cercana.

Maduro continuó, y su discurso fue rápidamente convirtiéndose en una monótona retahíla de cosas sabidas.

Cada discurso del nuevo Presidente es una clase parcializadísima de historia, aderezada con frases vacías e ingenuas para describir el presente e imaginar el futuro.

La SIP pide que se respete la libertad de prensa

Respeto a la libertad de prensa y garantías pare el ejercicio del periodismo pidió la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) al gobierno de Nicolás Maduro y la oposición venezolana.

La SIP se manifiesta así luego de conocer las agresiones contra periodistas y atentados a medios de comunicación, tras las elecciones presidenciales del pasado 14 de abril.

Según un recuento del Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela, en el estado de Miranda fueron lanzadas bombas molotov contra los periódicos Avance y La Región, así como contra la corresponsalía del diario Últimas Noticias, en la zona de Los Altos Mirandinos.

En La Región, el excandidato presidencial opositor y actual gobernador de Miranda, Henrique Capriles, publica una columna dominical.

En un boletín fechado ayer, el presidente de la SIP, Jaime Mantilla, destacó la importancia de que la población “tenga acceso a información desde diferentes puntos de vista”.

Adicional, el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información del gremio, Claudio Paolillo, consideró como “absurda” la petición de Maduro de exigir un “compromiso ideológico” a los medios de comunicación.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Rescatistas panameños se encuentran en México, con el objetivo de reforzar las labores de rescate y asistencia humanitaria.
Cortesía/Sinaproc

TRAS SISMO DE 7.1 GRADOS Panamá lidera uno de los equipos de rescate en México

Panamá lidera este jueves 21 de septiembre de 2017 uno de los grupos que –con el uso de equipo liviano– se encuentra apoyando las labores de búsqueda y rescate bajo los escombros de los edificios que colapsaron en la ciudad de México, tras el potente sismo de 7.1 grados ocurrido esta semana.

Así lo dio a conocer el director general del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), José Donderis, quien detalló el apoyo que está brindando el grupo de socorristas panameños, conformado por 35 especialistas.

El equipo de rescatistas panameños participó este miércoles 20 de septiembre en tareas de rescate en estructura colapsadas en el área de Linda Vista, en la ciudad de México. Allí se localizaron tres cuerpos y este jueves acaban de ser reasignados a dos sectores más, contó Donderis.

 


"Esperamos localizar a personas con vida en las próximas 48 horas, ya las tareas de rescate en superficie terminaron", agregó el funcionario.

Donderis dijo también que se prepara a un segundo equipo USAR (Urban Search And Rescue) Panamá, que fue asignado al área entre las calles de Quéretaro y Medellín. Este equipo va a trabajar en conjunto con los bomberos del estado de Tijuana, detalló el jefe del Sinaproc.

Más de 50 sobrevivientes han sido rescatados de varios sitios de desastre en ciudad de México, desde que el sismo de magnitud 7.1 sacudió la tarde del martes el centro del país, dejando hasta ahora al menos 245 muertos y mil 900 heridos.



Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

20 Sep 2017

Primer premio

7 6 3 4

BAAB

Serie: 14 Folio: 4

2o premio

8739

3er premio

8290

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código