Autoridades solicitan ayuda internacional

En el misterio, muerte de bebés

Un medicamento sin registro sanitario, pero con permiso del Minsa, fue suministrado a los bebés que fallecieron en la Caja de Seguro Social.

Luego de 21 días de que el primero de ocho recién nacidos falleciera en circunstancias aún no precisadas en la sala de Neonatología del Complejo Hospitalario Arnulfo Arias Madrid de la Caja de Seguro Social (CSS), las autoridades de Salud siguen sin conocer oficialmente la causa de estos decesos.

Así lo dieron a conocer ayer en una rueda de prensa en la que anunciaron que pidieron ayuda a organismos internacionales para encontrar las causas de la muerte de los bebés.

En el encuentro con los medios de comunicación comparecieron el ministro de Salud, Javier Díaz; el director de la CSS, Guillermo Sáez-Llorens; Eric Conte, director nacional de Farmacia y Drogas del Ministerio de Salud (Minsa), y Lizka Richards, directora ejecutiva nacional de los Servicios y Prestaciones en Salud de la CSS.

Lo primero que precisaron las autoridades, tanto del Minsa como de la CSS, es que el deceso de los niños ocurrió entre el 12 y 17 de junio de este año.

Además, que otros cinco menores presentaron hemorragias, pero se encuentran estables en este momento.

En esta materia, ninguno de los funcionarios de Salud presentes señaló si alguno de los menores sufrirá o no secuelas.

Al tomar la palabra, Sáez- Llorens indicó que al detectar que los bebés fallecían en las mismas circunstancias (por hemorragias), el director médico del centro hospitalario, Ahmed Vielgo, ordenó la suspensión de los medicamentos que se les suministraban.

“(Vielgo) informó al Minsa lo que ocurría y pidió apoyo al Ministerio Público. La unidad de Neonatología es y ha sido una de las áreas de mayor excelencia de esta institución, en atención, personal y equipo, con resultados comparables a los mejores centros del mundo”, aseguró.

Sáez-Llorens precisó que todos los medicamentos que se suministran en esta sala tienen registro sanitario, a excepción de uno, el cloruro de sodio concentrado, cuyo permiso de importación fue expedido directamente por la dirección de Farmacia y Drogas del Minsa.

sin actualizar

Este aspecto fue ampliado por el director de Farmacia y Drogas del Minsa, Eric Conte, quien desmintió las declaraciones de Vasco Duke, jefe del Instituto Especializado de Análisis (IEA) de la Universidad de Panamá dadas el pasado domingo a este diario.

En el reportaje, Duke señalaba que siete de los medicamentos suministrados a los menores fallecidos no habían sido analizados previamente por el IEA, requisito indispensable para poder otorgar registros sanitarios en el país.

Al respecto, Conte señaló que el pasado lunes tuvo una conversación con el propio Duke, quien le habría manifestado que al momento de brindar las declaraciones a La Prensa no tenía actualizada la base de datos de los medicamentos que analiza el IEA. Esta versión intentó ser comprobada ayer por este diario, pero Duke prefirió no dar declaraciones.

SIN REGISTRO SANITARIO

Conte dijo que aunque el cloruro de sodio concentrado no tiene el registro sanitario, sí cuenta con un permiso de importación aprobado por la dirección que él lidera.

Al respecto, el funcionario señaló que la CSS le solicitó este permiso.

“El complejo me solicita a mí ese permiso especial de importación. Eso no es porque alguien lo trae en una maleta o no. Todo cumple una norma. Nosotros tenemos una base de datos que alimentamos con referencia a la procedencia de los medicamentos. A pesar de que este no tiene registro, los resultados (de los análisis) son satisfactorios”, indicó.

“El sodio que se le administró a los bebés mantiene la calidad que exige la farmacopea norteamericana y que exigen nuestras normas sanitarias”, añadió sin precisar la identidad de la empresa que lo vendió a la CSS.

Además del sodio concentrado, utilizado para compensar la pérdida de electrólitos en la sangre de los infantes, el funcionario dio a conocer otros siete medicamentos que se les suministraron a los niños. Estos son: gluconato de calcio, sulfato de magnesio, cloruro de potasio, heparina sódica (de dos laboratorios distintos), IMB pediátrico y nerpid (ver cuadro).

Pero no reveló el nombre de otros cuatro, ya que en total a los neonatos se les suministraron 12 fármacos.

De acuerdo con Sáez-Llorens, a pesar de que no se tiene evidencia de que alguno de los medicamentos de las marcas involucradas esté relacionado con la muerte de los menores, estos no continuarán siendo suministrados ni por la CSS ni por el Minsa.

“Todos los medicamentos estaban en sus concentraciones correctas. Lo que indican (en la etiqueta) que debían contener, lo tenían”, añadió Lizka Richards, directora ejecutiva nacional de los Servicios y Prestaciones en Salud de la CSS.

“No hay evidencia química que sustente que la heparina sea la causa de las defunciones”, añadió la funcionaria. Además, expresó que aún se esperan resultados adicionales del Ministerio Público.

Sobre este tema señaló que se hacen necesarias investigaciones profundas que incluyan más “estudios clínicos de tipo farmacológico y epidemiológico para obtener resultados más concluyentes”.

Manifestó que una de las madres de los bebés fallecidos se negó a que le hicieran la autopsia a su hijo.

Al respecto, Humberto Mas, director del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, señaló que esa acción no es ilegal porque en el momento en que se le informó a la madre sobre lo sucedido, aún la Fiscalía Auxiliar no había abierto una investigación por la muerte de los bebés.

La Unidad de Homicidios del Ministerio Público realiza en la actualidad una investigación por estos casos. Hasta la fecha, solo dos de las madres de los infantes fallecidos han acudido a declarar.

la heparina

Durante la rueda de prensa, Richards manifestó que las autoridades no tienen evidencias químicas que demuestren que la heparina sódica suministrada a los neonatos sea la causa de muerte.

Este medicamento es un anticoagulante utilizado en los hospitales y, según archivos históricos, ha sido investigado por las autoridades sanitarias de varios países, incluido Panamá.

En tanto, Conte destacó que en octubre de 2008 la dirección de Farmacia y Drogas del Minsa solicitó pruebas de resonancia magnética nuclear de protones de ese medicamento, luego de que la Agencia Federal de Alimentos y Drogas de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) advirtiera de la posible asociación de heparina con eventos adversos debido a que se reportaron decenas de muertes por su uso.

Sobre el futuro de las investigaciones, las autoridades dieron a conocer que solicitaron la colaboración del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges), la Organización Panamericana de la Salud y al Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

En referencia a esta ayuda, Néstor Sosa, director del Icges, señaló que la experiencia de estas organizaciones internacionales en estudios de brotes de enfermedades alrededor del mundo será útil para esclarecer lo que sucedió.

“Ahora nos toca familiarizarnos con lo que han hecho hasta ahora las autoridades. Tendremos que hablar con las enfermeras, médicos y familiares.

Este proceso de seguro tomará semanas, pero cuanto menos se demore será mejor”, dijo el científico.

Encuentro entre empujones y guardaespaldas

Considerando que la muerte de ocho bebés en la sala de Neonatología del Complejo Hospitalario de la CSS es de interés para la sociedad panameña, el primer encuentro de las autoridades de Salud con los medios de comunicación para abordar este tema fue relativamente corto: solo duró 24 minutos.

En la sala de conferencia varios guardaespaldas custodiaron la entrada y la salida de los funcionarios. Entre empujones y forcejeos se impidió que los periodistas les hicieran preguntas a las autoridades de Salud una vez que se levantaron de sus sillas, a pesar de las múltiples dudas que aún había sobre la muerte de los recién nacidos. Durante su exposición, los cuatro funcionarios que tomaron la palabra dejaron algunas preguntas por responder, tales como: ¿ya fue descartado que estas muertes sean por una sobredosis de medicamentos o que las hemorragias hayan sido causadas por la entrega de dosis para adultos en lugar de pediátricas?, ¿se analizó la cantidad de alcohol bencílico que tenían las heparinas que pueden causar toxicidad en neonatos? En el salón, la veintena de periodistas que cubrió la conferencia, entre ellos del canal de noticias CNN y otras agencias noticiosas internacionales, quedaron con estas y otras dudas.

“Creo que la transparencia y la información en abundancia no daña a nadie en estos casos. Al contrario, lo delicado del tema amerita apertura como exige la ley. No solo los medios son los que están interesados en el asunto, es la sociedad en su conjunto”, señaló ayer Adela Saltiel Coriat, del diario La Estrella, que en medio de los empujones de los guardias de seguridad vio limitado ayer su trabajo para cubrir la “conferencia”.ÁNGEL LÓPEZ GUÍA

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