CIENCIA Y RELIGIÓN. SEMANA SANTA.

El misterio de la sábana santa

Científicos alrededor del mundo que han estudiado el manto de Turín, hallaron que este presenta una descripción gráfica de la Pasión de Jesús.

Así como se hizo hace tres años, la sábana santa, que cubrió el cadáver de Jesús en el sepulcro, será expuesta este Sábado Santo, en Italia, a un grupo selecto.

La sábana, conocida como el sudario santo o el manto de Turín –por hallarse en la capilla real de la Catedral de San Juan Bautista, en Turín, Italia– ha sido objeto de estudios científicos como evidencia de la existencia de Jesús.

La ola de investigaciones sobre este manto comenzó el 25 de mayo de 1898, cuando el fotógrafo Secondo Pía le hizo las primeras imágenes. Al revelarlas, quedó helado al percatarse de que las placas tenían impreso el rostro de Jesús.

El fotógrafo se dio cuenta de que la imagen impresa sobre la lámina no era un negativo, sino que se comportaba como una imagen positiva, se explica en la exhibición “Descubre el misterio de la sábana santa”, traída a Panamá por primera vez por el médico Petrus Soons y su esposa Dalis Jurado de Soons, y mostrada en la capilla Juan Pablo II de Albrook Mall.

Ese negativo, explica el catequista Marcos Tapia, era la auténtica foto de un cuerpo muerto con una infinidad de precisos y armónicos detalles que no se descubrían en la observación directa del lienzo, sino en el negativo.

A raíz de ese revelado, la sábana santa, que tiene la figura de un hombre por delante y por detrás, ha sido analizada por científicos que han corroborado que “los suplicios del hombre de la sábana son una descripción gráfica de la Pasión de Jesús”, al hallar en ella sudor, sangre, así como signos de flagelación, carga de la cruz, sus caídas, la corona de espinas, los clavos de manos y pies, la herida del costado y la sangre post-mortem, explica Tapia.

DATOS DE LA EXHIBICIÓN

Para verificar que la sábana santa había envuelto un cuerpo humano crucificado, y que no se trataba de una representación artística, el médico y profesor de anatomía Yves Delage presentó en 1902 un informe en el que afirmaba que la imagen era anatómicamente correcta, tras estudiar las fotos de Pía.

Como si esto no hubiese sido suficiente, el fotógrafo Barrie Schwortz le tomó una foto al manto de Turín en 1978, pero colocando detrás de este una luz transparente. Ello trajo como resultado que no se apreciara el cuerpo en el lienzo, pero sí las manchas de sangre. Este ejercicio confirmó que la imagen de Jesús no fue pintada; con la luz se hubiese visto la silueta.

La sangre en el manto también fue estudiada. El cirujano Pierre Barbet observó las heridas en la sábana santa, lo cual lo motivó a hacer experimentos de crucifixión con cadáveres, publicando en 1950 las investigaciones A doctor at calvary y Les cinq plaies du Christ.

En la década de 1980 los médicos Alan Adler y John Heller confirmaron en su publicación Blood on the Shroud of Turin que se trataba de sangre humana, y que era del tipo AB. Que Jesús perteneció a este grupo sanguíneo fue confirmado por el profesor de medicina forense Luigi Baima, al usar una técnica de fluorescencia de anticuerpos.

Por otro lado, un grupo de científicos denominado Proyecto de Investigadores de la Sábana de Turín (STURP, por sus siglas en inglés), realizaron en el Palacio Real de Turín investigaciones de la misma sábana santa durante cinco días completos. En 1981, el equipo publicó en revistas científicas sus conclusiones. Hallaron que en el manto no hay presencia de pintura, que se trata de una imagen con información tridimensional, que se aprecia un hombre flagelado y crucificado, entre otros.

Sin embargo, STURP señaló que no existe una razón científica de por qué se proyecta esta imagen en el lienzo, lo que sigue siendo un misterio.

Según Marcos Tapia, algunos científicos creen que “una radiación termo-luminosa, de un par de milésimas de segundo de duración, a la salida del cadáver y que incidiese perpendicularmente en el lienzo que lo envolvía, explicaría perfectamente todas las características singulares que presenta la imagen”.

Ya más recientemente, Petrus Soons junto con un equipo produjo, con información tridimensional de la sábana santa, el primer holograma del rostro de Jesús en 2005, mientras que en 2006 hizo el del cuerpo entero en su tamaño original.

Estos hologramas y lenticulares y una escultura de madera de macano del cuerpo de Jesús, hecha por Soons, así como una réplica del manto traído del museo de Turín, se exponen en la muestra que está ahora en Panamá.

Muestra de religión y ciencia

La exhibición “Descubre el misterio de la sábana santa”, que trae el doctor Petrus Soons y su esposa Dalis Jurado de Soons a Panamá, busca ofrecer “conocimientos acerca de la reliquia más importante del cristianismo, que es la sábana santa, pero en sí es la imagen de un hombre flagelado, crucificado y resucitado, que para los creyentes es Jesucristo”, menciona Jurado de Soons.

La muestra está abierta de martes a domingo, de 9:00 a.m. a 5:00 p.m., a un precio de $3 (adulto), $2 (adulto mayor), $1 (estudiante) y menores gratis.

El doctor Soons, de nacionalidad holandesa y que vive en Panamá, lleva ocho años haciendo investigaciones, especialmente sobre los datos 3D que hay de la imagen de la sábana santa, y quien, en conjunto con científicos, extrajo la información 3D que hay en el manto y lo plasmó en hologramas y lenticulares.

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