ENTREVISTA

´No se puede comprar a toda la ciudadanía´

Guido Spadafora dice que si gana el oficialismo en 2014, se tendría una Presidencia bicéfala: por un lado Martinelli y por el otro a José Domingo Arias.

Un día de agosto de 2007 en una entrevista con La Prensa, a Guido Spadafora le hicieron la siguiente pregunta: ¿Cuál cree usted que es el peor mal que nos aqueja en estos momentos?

Respondió con dos palabras: “La justicia”.

¿Cómo se puede mejorar?, le volvió a consultar la periodista. Él manifestó: “Te voy a contestar con mucho dolor... se debe cambiar la forma de nombrar a los magistrados; ahí está muy metida la política y eso le está haciendo demasiado daño a la administración de justicia”.

Seis años después. Agosto de 2013. Panamá con rascacielos, crecimiento económico, con obras por doquier y en año preelectoral. Spadafora sigue pensando que la justicia es uno de los grandes problemas de la nación, pero ahora agrega varios males a la lista: institucionalidad en riesgo, clientelismo, transfuguismo masivo, concentración de poderes... una Asamblea Nacional a merced del Ejecutivo.

No se aprendieron las lecciones que dejaron los años de la dictadura, principalmente en el período de Manuel Antonio Noriega, asegura este médico dermatólogo, que a ocho meses de las elecciones de 2014 tomó una decisión que le cambiará el rumbo de su vida: buscará alcanzar una curul en la Asamblea Nacional por el circuito 6-1, Chitré.

Es una decisión bastante inesperada, ¿por qué decidió incursionar en la política?

Deseo ofrecerme como una alternativa diferente. Los chitreanos deben decidir si votar por alguien que va a luchar por resolver los problemas de su circuito, siendo lo más apremiante la falta de trabajos estables, o por el contrario votar por los millonarios para que se hagan más millonarios.

Una alternativa diferente que piensa que la política del Santa Claus de mis adversarios no resuelve nada. Solo engañan a la gente con regalos que son comprados con dinero que sale del bolsillo de todos los panameños. Pienso que esa no es la manera de hacer la política.

¿Por qué partido será postulado?

Por la alianza El Pueblo Primero, conformada por el Partido Panameñista y el Partido Popular.

¿De dónde nació la idea de que usted fuera candidato?

En nuestra familia comentábamos el hecho de que Chitré necesita otra opción. En mi familia hay historia. Mi padre [Carmelo Spadafora] luchó mucho por la comunidad... por Chitré. Barajamos sobre quién podría ser una opción.

Yo le propuse a mi hermana Alida, la directora de Ancon (Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza), pero eso quedó así... sin una decisión formal.

Entonces tuve la fortuna de que tanto del Partido Popular como del Partido Panameñista se me acercaron.

¿Qué pensó en ese momento?

Fue una sorpresa para mí. Yo en los últimos años me he dedicado mucho a mi trabajo como médico, si bien estoy enterado de todo lo que sucede, honestamente tengo que confesar que no he tenido una vida política activa; indirectamente sí, pero directamente no.

Me di cuenta de que puedo ser un candidato natural, porque tengo a mi haber antepasados que han sacrificado hasta la vida por este país. Nos corre en la sangre nuestro deseo de que Panamá vaya por el camino correcto, de que se respeten los diferentes órganos del Estado, sobre todo de que haya independencia.

¿Tiene en mente algún proyecto político para la Asamblea?

Una de las funciones del diputado en la Asamblea es la de vigilar que los diferentes estamentos se manejan de manera correcta. Que haya independencia, que se llame a los funcionarios, no solo cuando cometen irregularidades, sino para que rindan cuentas a la ciudadanía de su gestión.

Claro que la función de un legislador es mucho más amplia, pero la principal es procurar que haya independencia, apoyar aquellas leyes que beneficien a la nación y si es posible para el circuito donde uno vive. Pero, también hay que oponerse a aquellas normas impuestas y que no favorezcan el desarrollo de un país.

¿Cómo evalúa el papel de los diputados en la actualidad?

Hay muy buenos diputados, pero desafortunadamente el Legislativo está siendo manejado de manera muy presidencialista.

El Ejecutivo es quien dicta lo que el Legislativo tiene que hacer, incluso hay manipulaciones, transfuguismo, torcedera de brazos. Se está haciendo una política intolerable, y eso es vergonzoso para una nación que se dice que es democrática.

¿Cómo piensa usted enfrentar al candidato del partido oficialista, el actual diputado Manuel Cohen, que tiene un fortín político consolidado?

Es un reto, pero para eso estamos. Queremos presentar una opción diferente, transparente. Dando migajas no se compra un pueblo. En la época del expresidente [Guillermo] Endara, por ejemplo, había pocos recursos, pero como había un férreo control, el país creció.

Imagínese este país con las entradas que tiene hoy día, y con un control adecuado... De nada sirve que entren miles de millones de dólares si se despilfarran. Y eso sucede a nivel nacional, pero también a nivel local.

¿Qué opina de las partidas circuitales que se les entrega a los diputados y que han sido cuestionadas en este gobierno?

Este ha sido una de las características de este presidente [Ricardo Martinelli], que cree que puede comprarlo todo... lastimosamente creo que tenemos un Tribunal Electoral ciego, que no ve estas cosas.

No hay un balance entre los diferentes partidos políticos. El principal, el oficialista, se lo lleva todo, es una batalla desigual. Pero, no se puede comprar a toda la ciudadanía; lo intentó Manuel Antonio Noriega en su tiempo y no pudo. Por eso es que hay que luchar para erradicar estas prácticas.

¿Qué opina del papel de la contralora, una funcionaria que nombra el Legislativo?

No tenemos una Contraloría independiente. El papel de la contralora [Gioconda Torres de Bianchini] es funesto. Hay que recordar que ella era la secretaria del presidente. Ella su trabajo lo está haciendo bien, pero a conveniencia del Presidente de la República.

Pero la contralora tiene que cuidarse, porque si logramos un cambio, ella puede ser investigada. El pueblo panameño quiere una renovación política.

¿Cuál es su opinión de la justicia en Panamá?

Está controlada por el Ejecutivo. Nosotros los panameños no podemos tolerar otro dictador. De continuar el oficialismo en el poder, lo que vamos a tener es un presidente tras bambalinas. Le apuesto a que usted le pregunta a cualquier panameño, ¿quién es el que mandaría, si gana José Domingo Arias? le van a responder enseguida: Martinelli.

Es que la gente ni siquiera sabe bien cuál es el nombre del candidato del partido de gobierno, no lo sabe... le dicen Mimito.

Es más, puede que hasta tengamos una Presidencia bicéfala: por un lado Martinelli, por el otro lado José Domingo Arias. Quién quita que si gana el candidato oficialista, el propio Martinelli lo desautorice en algún momento dado. ¿A quién le van a hacer caso los ministros? ¿A Martinelli...? Yo pienso que va a ser un desbarajuste completo. El pueblo debe elegir otra opción.

¿Qué lecciones dejó la era de Manuel Antonio Noriega para Panamá?

Muchas, pero como que no las aprendimos. No sé si es que nuestros gobernantes a veces pierden la razón. Será que los millones y el poder les hacen perder el rumbo y no pisan tierra, y la historia ha demostrado que van a tropezar otra vez con la misma piedra.

EL FINAL

Aún no está entrenado en repartir besos, abrazos, hablar en plazas públicas y figurar en las redes sociales con los temas candentes de la agenda nacional. De estrategias políticas sabe poco, quizá por su condición de novato en esta ciencia que despierta duras críticas y sonoros aplausos; sin embargo, termina esta entrevista con una historia sencilla y nostálgica que revela un poco la política de antaño.

“Cuando mi padre era representante hace muchos años en Chitré, en [el corregimiento] La Arena, se quiso poner a una calle el nombre de mi bisabuelo [Carmelo Abate], y mi padre le pidió a la comunidad que no lo hiciera. Que cuando él saliera de allí, si querían ponerle ese nombre a esa calle, entonces que se lo pusieran. Esto se está perdiendo”.

GUIDO SPADAFORA

PERFIL.

Nació en Chitré, provincia de Herrera. Es cirujano dermatólogo, especializado de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil. Hijo de Carmelo Spadafora y Rebeca Franco, hermano de Hugo Spadafora, médico torturado y decapitado [el 13 de septiembre de 1985] por órdenes de la cúpula militar del régimen de Manuel A. Noriega. Se considera un demócrata; de hecho, tras la muerte de su hermano participó activamente en la cruzada contra la dictadura. Se estrenará en la política en el torneo electoral de 2014. Considera que el actual sistema tiene muchos vicios.

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