ENFOQUE. LOS OPONENTES DEL PRESIDENTE

Los retadores de Correa

La dividida oposición ecuatoriana presentará hasta siete propuestas distintas al electorado. Sin embargo, ninguna parece tener opciones de éxito.

“Ningún gobierno”, solía decir Benjamin Disraeli, “puede estar seguro por mucho tiempo sin una oposición formidable”. Las palabras del célebre ex primer ministro inglés hacen alusión a una de las piedras angulares de cualquier sociedad democrática, pero suenan a mal chiste en el Ecuador de hoy. Con siete candidatos de oposición aspirando en las papeletas este domingo, en la política local hay una cosa muy clara: al día de hoy, el único formidable es el Presidente.

Ese Presidente, afirma Alberto Acosta (1948), ha sufrido una “liposucción ideológica” en los últimos años. Su innegable transición al centrismo ha abierto un espacio de izquierdistas desencantados que le reprochan sus dejes autoritarios y represivos y otras supuestas traiciones a la Constitución. Acosta, exministro y expresidente de la Asamblea Constituyente de 2008, se presenta a la cabeza de la Unidad Plurinacional de las Izquierdas, y confía en que el voto oculto termine dándole al menos un boleto para la segunda vuelta.

los jóvenes

A la izquierda del Presidente se encuentra también Norman Wray (43 años). El exasambleísta y concejal de Quito también formó parte del aparato correísta. Una serie de “diferencias de principios” lo llevó a ser parte de los fundadores de la Ruptura de los 25, que se autodenomina un movimiento “de izquierda moderna y contemporánea”.

Para algunos analistas, Wray es “el actor más visible del poscorreísmo”, pero su juventud, falta de experiencia y de base popular hacen que esta elección sea para él poco más que una oportunidad de debutar en las Grandes Ligas de la política ecuatoriana.

En una posición similar –pero ideológicamente más hacia el centro– se encuentra Mauricio Rodas, de tan solo 37 años. Definido por un importante periodista como un “burócrata internacional”, Rodas tiene por carta de presentación su trabajo en la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y en la Fundación Ethos, un think tank que él mismo fundó y que tiene su sede en México.

Los 10 años que pasó fuera del país lo hacen –a él y a su movimiento Suma (Sociedad Más Acción)– una figura casi desconocida entre el electorado. Gestiones como las de Lula, Óscar Arias, Bachelet o Mujica son sus modelos a seguir. Advierte que jamás incluiría a ningún familiar en su presidencia por cuestiones de ética.

de bananas y bancos

Quien no parece entender de éticas es el magnate bananero Álvaro Noboa (1950). En una estrategia reminiscente de la Edad Media, el candidato del movimiento PRIAN (Partido Renovador Institucional Acción Nacional) ha decidido rodearse de sus familiares y amigos más cercanos, porque no quiere “saber nada de dimisiones ni traiciones”. Su mujer es su “vice” y entre sus asambleístas están su cuñada, sus sobrinos, su primo y la hija del cofundador del partido.

Noboa, que controla más de 100 empresas e intenta por quinta vez llegar a Carondelet (Palacio de Gobierno), carece de una propuesta articulada y coherente. Lo que sí tiene es una mastodóntica deuda con el SRI (la Hacienda ecuatoriana), lo que ha hecho surgir rumores de que su campaña –y la consiguiente división del electorado opositor– pueda ser parte de un acuerdo con el Presidente para eliminar sus deudas.

Mientras que la etiqueta de “bananero” ha sido uno de los peyorativos usados contra Noboa, a Guillermo Lasso (1955) no le ha ido mucho mejor con la de “banquero”. Lasso ha sufrido por algunas de sus vinculaciones a gobiernos anteriores, pero irónicamente, su gestión como presidente del Banco de Guayaquil –además de su gran presencia en internet– podría convertirse en su as secreto. Lasso impulsó un exitoso programa de microbanca en zonas rurales del Ecuador, y su tendencia a visitar personalmente estas comunidades le ha dado una penetración nacional de la cual carecen los demás candidatos.

Hoy por hoy, Lasso es el único candidato en condiciones de forzar una segunda vuelta. Las encuestas le dan a su movimiento Creo (Creando Oportunidades) entre el 8% y el 15% de los votos. Insuficientes, sí, pero mejor que el 2% con el que cuentan los demás. Si bien Lasso ha intentando atraer a los jóvenes a su campaña, su fuerte opinión antimatrimonio homosexual le resta algunos puntos.

la ´biblia´ y el pasado

Las opiniones antigay, también han marcado negativamente la campaña del pastor Nelson Zavala (1960). Quizá el más pintoresco de los siete, Zavala propone para el Ecuador un modelo de “gobierno con la Biblia en la mano”. Apoyado por el Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), el pastor dejó su ministerio cuando el candidato original del PRE, Abdalá Bucaram, no fue aceptado por el Consejo Nacional Electoral. Pero además, Zavala afirma que no saltó a la política a lo loco: antes de aceptar al PRE, el expresidente Lucio Gutiérrez lo había llamado para ser su binomio (vicepresidente).

Gutiérrez (1957) terminó emparejándose políticamente con la exreina de belleza Pearl Ann Boyes. El exmandatario, protagonista de años negros de la política ecuatoriana, apuesta por el recuerdo de lo que él considera “una sólida gestión económica” para volver a Carondelet. Por contra, es un hombre que parece apostar muy fuerte por la fragilidad de la memoria de sus compatriotas. Solo así puede entenderse su convencimiento de ganar las elecciones. Y hay más: afirma que Correa –al que las encuestas dan entre el 45% y 62% de votos– podría no pasar ni a la segunda vuelta.

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