NARCOTRÁFICO. SENTENCIAN A MUERTE A DOS COLOMBIANOS EN CHINA.

En la ruta hacia el paredón

Según Amnistía Internacional, en China ocurre el 65% de las ejecuciones del mundo. Solo en 2006 hubo más de mil ejecutados.
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Colombia no sale de su asombro. Dos de sus ciudadanos fueron sentenciados a muerte en China, tras ser detenidos por narcotráfico.

La noticia comenzó a difundirse desde la semana pasada, y desde entonces son cada vez más las voces que desde el vecino país claman a Beijing para que conmute la pena capital.

“Colombia está contra la pena de muerte y por eso debemos solicitarle a cualquier Estado que no aplique dicha pena contra los colombianos”, escribió en Twitter el vicepresidente Angelino Garzón, citado por AP.

Por su lado, la canciller María Ángela Holguín exhortó a las autoridades chinas a “repensar la pena (...), porque para nosotros, en la Constitución, no existe la pena de muerte”.

Sin embargo, hasta ahora no ha habido una respuesta oficial de parte de China y por tanto Guillermo Álvarez y Harold Carrillo Sánchez siguen detenidos en cárceles de la provincia de Guandong (Cantón) y del municipio de Beijing (Pekín).

Según ha trascendido en medios colombianos, ambos deberán estar presos unos dos años, y si en ese tiempo demuestran arrepentimiento y buen comportamiento, las autoridades chinas podrían suspender sus ejecuciones y condenarlos a prisión de por vida.

Viaje de negocios

Las agencias de noticias, los diarios y las páginas web colombianas que han abordado el tema solo se han referido al caso de Carrillo Sánchez, un taxista caleño de 45 años, quien fue detenido en marzo de 2010 en Beijing con 2.9 kilos de cocaína y condenado a muerte en abril de este año.

Tras enterarse de la noticia por un correo electrónico que le envió la cancillería china, su esposa, Luz Farid Celis, declaró a los periodistas que no sabía de él desde hacía más de un año, luego de que le dijera que viajaría por negocios.

Supuestamente, Carrillo Sánchez y su familia tenían serios problemas económicos y el taxista aceptó trabajar como “mula” para algún cartel del narcotráfico. Y en la acción fue apresado. Llevaba la droga escondida entre su ropa.

Como muchas otras personas que caen presas después de transportar drogas, Carrillo Sánchez, padre de dos hijos (de 17 y 20 años), no tenía antecedentes penales previos.

Un reportaje publicado por El Tiempo detalló que Carrillo Sánchez “anunció en su casa del barrio Alfonso Bonilla, en el oriente caleño, que se iría hasta ese país (China) en un vuelo con escalas en Panamá, Sao Paulo y Emiratos Árabes. El viaje fue el 18 de marzo de 2010”.

“No supimos nada de él por mucho tiempo, hasta que nos llegó una comunicación de la Cancillería (de China), en la que se nos informaba que estaba condenado a muerte por narcotráfico”, dijo Farid Celis, quien trabaja en una microempresa de calzado, en declaraciones a Terra.com

Poco después, Juan Pablo Carrillo, hermano del taxista, dijo a la emisora radial La W que si su “hermano cometió un error pues debe pagarlo, pero no que se le mate ni se le condene a cadena perpetua”.

Pidió, además, “tener la posibilidad de saber algo de él. Que se respete su vida es lo que estamos pidiendo”.

Pero sigue sin haber respuesta oficial.

Otros presos

Y mientras el tiempo avanza, otros 10 ciudadanos colombianos permanecen detenidos en diferentes cárceles del gigante asiático, todos por casos relacionados con tráfico de drogas.

De acuerdo con un comunicado difundido el viernes 15 de julio pasado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, cuatro de esos colombianos ya fueron condenados a cadena perpetua, otros dos cumplen sentencias a 15 años de prisión y el resto espera por una condena.

Junto con ellos, decenas de extranjeros y nacionales colman las cárceles de la república comunista. Como un ruso de 33 años, sentenciado a la pena capital por un tribunal de Urumchi, en la región de Sinkiang, después de ser detenido en el aeropuerto de esa ciudad con dos kilos de heroína.

En este caso, empero, el tribunal suspendió la ejecución de la pena por dos años y, al igual que en el caso de los colombianos, el ruso deberá mantener buena conducta para seguir con vida.

Los 68 delitos de la muerte

Más de mil personas fueron ejecutadas en China en 2006, según cifras de Amnistía Internacional, las cuales indican, además, que en ese país ocurre el 65% de las ejecuciones del mundo. Pese a ello, las autoridades chinas afirman que el número de ejecuciones ha bajado desde que fue restablecido un mecanismo de revisión de las sentencias a la pena capital por el Tribunal Supremo Popular.

En China, la pena de muerte se aplica como consecuencia de la comisión de 68 delitos tipificados en el Código Penal, entre estos el robo a mano armada, la violación, el asesinato, el fraude fiscal, la malversación y el narcotráfico.

Por lo general, los sentenciados son llevados a un paredón y ultimados de un disparo en la nuca. Sin embargo, desde 1996 también se aplica la inyección letal, para lo cual han sido construidas camionetas itinerantes de ejecución.

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