CHIRIQUÍ. Seguridad alimentaria.

El sabroso ´argentino´

Productores compararon las semillas de los porotos I-R2, rosado criollo y el ´argentino´. En bondades, ganó el gaucho.

Nadie sabe cómo llegó. Algunos campesinos en la región de San Andrés, Salitral, Río Sereno y sus alrededores, en la provincia de Chiriquí, aseguran que el poroto “argentino” quizás llegó a estas tierras en algún embarque para abastecer la demanda de granos en el país.

Es el preferido de agricultores y consumidores. Es más cremoso y su color, olor y sabor despiertan el apetito al primer bocado. “Aquí es el preferido de todos porque se ablanda con la primera agua, sabe muy bien y en rendimiento es el campeón”, comenta Herminio Cortez, un agricultor que lleva más de 30 años de trabajar la tierra.

“Siempre me he dedicado a la siembra de poroto, en un principio para el consumo familiar, ahora como negocio”, relata Herminio mientras limpia la maleza que impide el crecimiento de sus parcelas de poroto.

Herminio es miembro de la Asociación de Productores de Salitral y Bonita (Aprosab). Él, junto con sus 27 compañeros, integra el programa de Semillas para el Desarrollo que impulsa la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés).

Este programa, que trabaja con 11 mil agricultores en la región, busca disminuir en Centroamérica la escasez de semilla destinada a la siembra de los principales granos básicos (arroz, frijol poroto, maíz y sorgo).

En Panamá, unos 270 pequeños agricultores ubicados en Chiriquí, la comarca Ngäbe Buglé, Herrera, Colón y Darién se han sumado a este proyecto que los ayudará al establecimiento de sus propias empresas dedicadas a la producción y venta de semillas de granos básicos de buena calidad.

La disminución de la cantidad de terreno dedicado a la producción agrícola exige semillas más fuertes para abastecer la demanda de alimentos, que crece cada año. Según la FAO, en los próximos 40 años la población crecerá 50%, mientras que los espacios para producir alimentos solo aumentarán 30%.

“Yo soy un vivo ejemplo”, comenta Herminio, mientras se seca el sudor que le corre por la frente. De siete hectáreas que dedicaba a la siembra de poroto en Salitral, provincia de Chiriquí, ahora solo cultivo tres. Los altos costos de producción, los bajos precios pagados por el grano al agricultor y la escasez de buenas semillas han mermado la actividad”.

“En un nuevo intento por reactivarla, los agricultores nos hemos sumado al proyecto de la FAO en el que, a través de parcelas experimentales, validaremos semillas nacionales de buena calidad”, dice.

“El hecho de que las semillas sean certificadas no garantiza que tendrán buenos rendimientos”, agrega Omar Víquez, dirigente de Aprosab.

En Panamá solo se comercializan como semillas certificadas de poroto las variedades I-R2 e I-R3, granos que no suplen la demanda del mercado local. Sin embargo, hay semillas de buena calidad, como las variedades chilena, rosada criolla, mantequilla, calima y el argentino, que están dando buenos resultados a los pequeños productores.

A través del programa de Semillas para el Desarrollo se han establecido parcelas experimentales para validar estas variedades. Por ejemplo, los miembros de Aprosab establecieron en cuatro fincas de distintas comunidades del distrito de Río Sereno, en Chiriquí, tres parcelas contiguas en una extensión de 400 metros cuadrados con las variedades de poroto I-R2, rosado criollo y el “argentino”.

Fueron tres meses en que los productores evaluaron el desarrollo de estas las plantaciones.

Los agricultores de Río Sereno bautizaron al “argentino” con ese nombre, porque algunos creen que esa variedad de grano pudo provenir del país suramericano.

Su rendimiento por quintales cosechado es un 20% mayor si se compara con el del I-R2 y el del rosado criollo. Produce veinte vainas por árbol y cada una contiene entre siete y ocho granos.

Además, tolera el ataque del hongo Mustia y da buenos resultados en un tiempo más corto (68 días). Su sabor hace la diferencia, insiste Herminio, que seguirá cultivando el grano para la generación de semillas y garantizar así el abastecimiento del “argentino” en el país.

Semillas para el desarrollo

Veintinueve empresas de pequeños agricultores produjeron en 2011 suficientes semillas de frijol para sembrar una superficie aproximada de 53 mil hectáreas, lo que permitirá la disponibilidad de este alimento para 264 mil familias de Centroamérica, Belice y Panamá.

A través del proyecto Semillas para el Desarrollo de la FAO se invierten en la región $11 millones, de los cuales a Panamá le corresponden $696 mil 735, hasta diciembre de 2013, para la producción de semillas de granos básicos, como poroto, maíz, arroz y sorgo, lo que garantizaría la seguridad alimentaria.

Con este proyecto se busca capacitar al pequeño productor en la elaboración de planes de trabajo con miras al negocio de semillas de buena calidad para garantizar la producción de alimentos en la región, manifestó Luis Álvarez, asesor técnico de la FAO.

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