Una urbe bulliciosa

Aquí el ruido se ve. No es difícil. Al menos no en una encrucijada como el cruce de San Miguelito.

La planta eléctrica del hospital San Miguel Arcángel es enorme. Ronca como una bestia descomunal, temible, detrás de su jaula de bloques. Al lado está el puente por donde suben y bajan personas que van y vienen al y del hospital.

Le pregunto algo a una muchacha. “¿Qué?”, pregunta ella en voz alta. Insisto. “¿Qué?”. No me entiende y sigue su camino. Siento un ligero temblor en el tímpano y percibo un zumbido que no me abandona. Abajo rugen los camiones, los buses, todos los carros, todos los motores.

“¡Transístmica!, ¡Transístmica!, ¡Transístmica!”, grita el pavo del “diablo rojo” al límite de lo que dan sus cuerdas vocales. Otro, más adelante, lo imita, con más potencia. “¡Agua, agua!”, anuncia un hombre moreno, sudoroso, de camisa celeste que vende botellas de agua a la entrada de El Machetazo, en la hora en que el sol castiga con todo su rigor.

Las enormes grúas que instalan los pilotes del Metro amenazan unos metros más adelante.

Engranajes, motores gigantes, poleas, cables, sinfonía de sonidos, pitidos se ensamblan en un todo que en ciertos momentos se convierte en un rumor de fondo, continuo. Los frenos de aire chillan. Sobre el puente peatonal, la gente grita para entenderse. Ahí mismo venden pastillas para la garganta.

Este es uno de los puntos más ruidosos de la ciudad de Panamá, según coinciden distintos estudios de la Universidad de Panamá, la Universidad Tecnológica, el Ministerio de Salud, entre otras entidades e instituciones.

Y la ciudad de Panamá es una de las más ruidosas de la región.

Sí, aquí el ruido se ve.

DECIBELES

En la ciudad de Panamá, el 75% de los registros máximos de ruido, producidos principalmente por vehículos, está por encima de 100 decibeles (dBA).

Es un nivel alto, incluso si se lo compara con lo que sucede en otras ciudades latinoamericanas.

En Curitiba, Brasil, el 93.3% de los sitios evaluados exhibe niveles mayores a 65 dBA durante el día, 80.6% a 70 dBA y 40.3% a 75 dBA;

En la ciudad de La Plata, Argentina, algunos vehículos producen ruidos entre 60 y 80 dBA, y constituyen el 80% del ruido de la ciudad, según consigna una investigación de la Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia.

EFECTOS

Se estima que el 10% de la población mundial presenta algún problema auditivo. Si bien Panamá no es ajena a esta realidad, no hay cifras establecidas sobre la incidencia de pérdida auditiva en nuestro país, dice la fonoaudióloga Isamar Sánchez, de la Fundación Oír es Vivir, de Panamá.

“El ruido ambiental se ha ido posicionando como uno de los factores de riesgo de pérdida auditiva más significativos de los últimos tiempos, a causa del gran desarrollo del país, como es el caso de las obras del Metro, que son construcciones industriales a grandes escalas y por ende producen exceso de contaminación acústica. Es cierto que no se puede erradicar, pero sí disminuir”, explica Sánchez.

Aparte de la afección a los oídos, los ruidos urbanos producen otros efectos indeseables.

Mitzury Marciaga y Edilma Solano investigaron, como parte de su trabajo de grado de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Tecnológica, en 2010, sobre los efectos de vibraciones en la parte céntrica de la ciudad de Panamá.

Concluyeron que la utilización de maquinarias, como montacargas, “transmite ondas que alteran el sistema nervioso del ser humano”.

“El ruido ocupacional y ambiental afecta tanto a las personas como al entorno ambiental y laboral, ya que a altas exposiciones el ser humano presenta efectos negativos a su salud”, señalan las investigadoras.

La ley, la salud y los umbrales del sonido

En Panamá, el mayor nivel de ruido permitido en horas diurnas es de 80 decibeles.

“La relación ruido y pérdida auditiva depende del tiempo, la intensidad y el tipo de ruido al que nos exponemos.

Las leyes panameñas permiten ocho horas laborables a 85 decibeles como tiempo de duración máxima en una jornada de trabajo”, explica la fonoaudióloga Isamar Sánchez.

Una mayor exposición, señala la especialista, aumenta el riesgo de causar pérdida auditiva, teniendo en cuenta que no solamente “estamos expuestos a ruidos en el área de trabajo, sino también en los hogares, y en el tráfico”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que el límite del ruido urbano sea de 65 decibeles (dB).

Sin embargo, es difícil cumplir esta norma. El ruido nocturno, producido en zonas de bares y discotecas también se ha convertido en un problema.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

Ediciones anteriores

Loteria nacional

21 Dic 2014

Primer premio

1 5 0 9

DDBC

Serie: 18 Folio: 10

2o premio

8354

3er premio

8458