De vuelos y revuelos

TURBULENCIA. Desde su adquisición en 1995, hasta su venta a precio de remate en 2011, y aún después de eso, el avión presidencial Gulfstream Il HP-1A ha sido objeto de controversias diversas. LA PRENSA/Archivo TURBULENCIA. Desde su adquisición en 1995, hasta su venta a precio de remate en 2011, y aún después de eso, el avión presidencial Gulfstream Il HP-1A ha sido objeto de controversias diversas. LA PRENSA/Archivo
TURBULENCIA. Desde su adquisición en 1995, hasta su venta a precio de remate en 2011, y aún después de eso, el avión presidencial Gulfstream Il HP-1A ha sido objeto de controversias diversas. LA PRENSA/Archivo

El Grumman Gulfstream II es un avión de fabricación estadounidense, de doble turbina, de tamaño mediano, puesto en el mercado a mediados de la década de 1960.

Diseñado para gente de negocios, varios gobiernos del mundo lo adoptaron como nave oficial, a despecho de los grandes, pesados y costosos (sobre todo en consumo de combustible) Boeing 727 o similares.

En 1995, la administración de Ernesto Pérez Balladares, en Panamá, adquirió una de estas aeronaves por la suma de 7.3 millones de dólares (en realidad fue un canje por un avión de transporte de fabricación española, un CASA CN-235 que estaba adscrito al Servicio Aéreo Nacional). El Gulfstream era una nave usada, por lo que requería de reparaciones y acondicionamiento.

Una vez que asumió el gobierno de Mireya Moscoso, en 1999, los nuevos funcionarios señalaron que la nave tenía “graves” desperfectos (corrosión, problemas de mantenimiento en los motores, en las turbinas y en el tren de aterrizaje) y que debía ser reparada.

Dos años después de ser enviado a Estados Unidos para reparaciones en los talleres de la Gulfstream Aerospace Corp, en Savannah, Georgia, regresó al país.

Se dijo que entre adecuaciones y reparaciones se habían gastado hasta entonces en dicho avión cerca de 2 millones de dólares.

En 2004, el gobierno de Martín Torrijos heredó la aeronave. Y sus problemas.

Los rumores de cambio de la veterana aeronave ya corrían. Incluso, en 2007, Torrijos probó un avión Global 500 Bombardier.

Para 2009, y con la llegada del gobierno de Ricardo Martinelli, el mantenimiento del avión fue motivo de críticas a la anterior administración.

Una hora de vuelo del Gulfstream II costaba $11 mil 363, pues consumía 530 galones de combustible cada 60 minutos. Y el salario de los cuatro pilotos de la tripulación ascendía a 130 mil dólares anuales.

A finales de ese año, el Gulfstream se puso a la venta. Sobre cómo se movilizaría, el presidente Martinelli fue enfático al asegurar que “no se compraría” un nuevo avión y que viajaría en aerolíneas comerciales.

Pero ya se hablaba de adquirir otra aeronave, por ejemplo, un Cessna Caravan. Un año más tarde, el Gulfstream seguía esperando comprador.

Entre tanto, como “caído del cielo” el Gobierno se hizo con un avión Legacy 600, gracias a una donación de 22 millones de dólares de Taiwan. Se dijo que sería para misiones de rescate, pero luego fue utilizado también como avión presidencial.

En febrero de 2011, y tras otras tres subastas fallidas, el Ministerio de Economía y Finanzas anunció por fin la venta a mejor postor por 227 mil dólares del Gulfstream a la empresa Aviones y Partes.Com Panamá, S.A. El precio base era de al menos 450 mil dólares. Así que la nave terminó prácticamente rematada.

Pero la historia del Gulfstream no terminó ahí.

En 2012 salió a relucir que la empresa BizJet había logrado contratos de mantenimiento de la aeronave entre 2004 y 2009 de manera fraudulenta.

Una investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló que miembros de esa empresa estadounidense pagaron sobornos a funcionarios panameños para hacerse con los contratos de mantenimiento de la aeronave.

La empresa habría cobrado unos 2.8 millones de dólares durante cinco años. Algunos ejecutivos habían sido condenados a penas de privación de libertad o libertad condicional. Aparte de una multa de 11 millones de dólares por haber hecho lo mismo en Brasil y México

En Panamá, la Fiscalía contra la Delincuencia Organizada es la que lleva la investigación del caso. La Dirección de Aeronáutica Civil ha confirmado que los señalados panameños siguen en la institución, hasta tanto se defina su situación jurídica.

Un fabricante y una corriente de cambios

El Gulfstream es una aeronave emparentada con una de las líneas maestras en materia del diseño de aviones de Estados Unidos. Fue la empresa Grumman Aircraft Engineering Corporation, uno de los más destacados constructores de aviones durante la Segunda Guerra Mundial, la que diseñó el primer Gulfstream, un avión civil de hélice que también tuvo una versión militar. Esto ocurrió a finales de la década de 1950. Y debido al éxito obtenido con esta aeronave, Grumman diseñó después una versión turbohélice para un avión ejecutivo: el Gulfstream II, a mediados de la década de 1960. En 1967, Gruman separó sus divisiones civil y militar, y Gulfstream se mudó a Savannah, Georgia. Más tarde, en 1978, la división fue adquirida por American Jet Industries que pasó a llamarse Gulfstream America.

En 1982 hubo un nuevo cambio, y se llamó Gulfstream Aerospace Corp.

En 1999 fue comprada por General Dynamics.

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