Mañana: Café con La Prensa sobre la reestructuración de la ciudad de Panamá

[NEFASTAS CONSECUENCIAS]

El ´Barco de Pandora´

Además de exigir a la ONU y a la OEA que investiguen el tráfico de armas por el Canal de Panamá, habría que emplazar a los fabricantes a que paguen los costos que supone el monitoreo.
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Realizada la primera revisión del carguero norcoreano Chong Chon Gang, un buque procedente de Cuba que fue detenido en el Canal de Panamá para ser inspeccionado, las autoridades panameñas encontraron que además de transportar toneladas de azúcar el buque cargaba materiales bélicos no declarados.

A regañadientes, el Gobierno cubano declaró que las armas eran suyas y demandó que se le devolvieran. También declaró que se trataba de armamento obsoleto, partes de aviones, plataformas lanza misiles, radares, generadores eléctricos que iban en el buque para ser reparados en Corea del Norte y devueltos a Cuba. Sin embargo, conforme avanza la inspección de los compartimentos ocultos del carguero, la explicación de los dirigentes cubanos se debilita. La semana pasada, las autoridades panameñas encontraron contenedores repletos de explosivos y “munición viva” en el mismo buque y todavía queda mucho por inspeccionar en este “Barco de Pandora”.

Fiel a su costumbre de negar la realidad, en una carta publicada en el panfleto Juventud Rebelde, Fidel Castro escribió que: “En días recientes se intentó calumniar a nuestra Revolución, tratando de presentar al jefe de Estado (Raúl Castro) y Gobierno de Cuba, engañando a la Organización de Naciones Unidas y a otros jefes de Estado, imputándole una doble conducta”. Me imagino que instalado en la senilidad el “caudillo” no recordó que al siguiente día de la incautación del buque en Panamá ya el propio Gobierno cubano había admitido que las armas le pertenecían.

Y lo importante todavía está por venir. ¿Qué nuevas sorpresas encontrarán las autoridades panameñas y los investigadores de Naciones Unidas en el “Barco de Pandora”? ¿Cuál era el país destinatario de las armas, los explosivos y la munición viva encontradas en el buque? Por lo pronto, según publica el diario El Tiempo, el expresidente colombiano Álvaro Uribe ha dicho que le han informado que el barco norcoreano se dirigía a Ecuador y que parte de esas armas iba a Colombia. Uribe debería presentar pruebas que confirmen sus afirmaciones.

Por otro lado, como bien señala uno de los boletines del Diálogo Interamericano, el Think Tank de mayor prestigio en Washington en asuntos latinoamericanos, lo imprescindible es responder a la serie de interrogantes sobre el tráfico de armas en el hemisferio americano. ¿Qué tan grave es el contrabando de armas a través del Canal de Panamá? ¿Quién debe asumir los costos del monitoreo del tráfico ilícito de armas en el hemisferio americano? ¿Cuáles son las consecuencias del ilícito negocio?

De las tres preguntas planteadas, yo creo que la primera no tiene respuesta. Nadie ha investigado ese tema a fondo porque sería excesivamente costoso. Más aún, yo creo que dada la naturaleza global del comercio a través del Canal de Panamá, nadie, ningún individuo o nación, tendría la autoridad moral para exigirle a un país del tamaño de Panamá que destine parte de sus limitados recursos para emprender una investigación integral de un comercio ilícito de esas dimensiones. A mi juicio, la responsabilidad del monitoreo debería recaer en organizaciones internacionales como la ONU y la OEA, y dentro de ellas, la principal carga del costo debería recaer en Estados Unidos, el país que más armas, pequeñas o ligeras, vende, lícita e ilícitamente, en el hemisferio.

Para darse una idea de las nefastas consecuencias del negocio de las armas, lo primero que habría que hacer es visitar a los padres de los 20 niños masacrados en un kindergarten de Newtown Connecticut para constatar cómo las armas de fuego les cambiaron su vida. Otra opción sería viajar a Honduras, El Salvador, Venezuela, Guatemala, Colombia, México o Brasil (el mayor fabricante de armas en el hemisferio después de Estados Unidos y donde el número de homicidios por arma de fuego es cuatro o cinco veces mayor que en EU) para atestiguar la devastación que crea el comercio de las armas. Países donde, en este orden, más homicidios se cometen por cada cien mil habitantes y donde la debilidad de las instituciones, las imperfecciones de sus sistemas judiciales, la red de complicidades y corrupción entre criminales y autoridades facilitan y propician la impunidad y, en muchos casos el asesinato.

A Panamá habría que agradecerle por sacar a la luz el tema. @munozbata

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