[EXTRACTO]

Crítica a los anuncios de Santos

En su discurso ante parlamentarios británicos, el presidente no olvidó sus odios contra gran parte de sus connacionales y lanzó, de nuevo, un manto de duda sobre el resultado del plebiscito.

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Crítica a los anuncios de Santos

El presidente Juan Manuel Santos fue recibido por la reina Isabel II el 1 de noviembre de 2016 y, durante esa visita de Estado habló ante la Cámara de los Comunes y la de los Lores. Sin embargo, a pesar de sus frases elogiosas sobre el Reino Unido como “aliado estratégico de Colombia para avanzar hacia la paz y el libre comercio”, el presidente no estuvo, lamentablemente, a la altura de un evento que lo honraba tanto a él como a la República de Colombia.

En su discurso ante los parlamentarios británicos, el presidente no olvidó sus odios contra gran parte de sus connacionales y lanzó, de nuevo, un manto de duda sobre el voto que ellos habían depositado durante el plebiscito del pasado 2 de octubre, uno de los acontecimientos democráticos más importante de la historia colombiana.

Al declarar que él no había ganado gracias a “una estrategia de desinformación y mentiras” por parte de la oposición parlamentaria y diversos sectores de la opinión pública, Santos cometió una grave falta. Mentirle así a los parlamentarios británicos no optimiza las relaciones exteriores de Colombia en el viejo continente. Muy pronto los parlamentarios, las autoridades británicas y la prensa europea sabrán que el texto de 297 páginas, redactado en secreto en Cuba por las FARC y los agentes de Santos, constituía una amenaza contra el sistema democrático de Colombia y un intento de substituir la Constitución vigente sin respetar las reglas de derecho. Ellos sabrán que por esa razón los colombianos rechazaron de pleno derecho el pretendido “acuerdo de paz” con la organización narcoterrorista o se abstuvieron de aprobarlo. Tal actitud involucró al 81.3% del electorado colombiano (más de 28 millones de personas).

Durante ese primer día de visita, Santos no encontró eco a su intento de desconocer la legalidad y legitimidad del plebiscito. Nadie le dijo que votar de nuevo el plan rechazado, o una pseudo reforma del mismo, tendría el apoyo de la Gran Bretaña. “No se le puede preguntar al electorado para luego ir en contra de su voto”, le había dicho unos días antes, a través de la prensa, David Trimble, ex primer ministro norirlandés y premio Nobel de paz en 1998. Empero, con su actuación en Londres, Santos no parece querer seguir ese sabio consejo.

Por el contrario, el presidente omitió decirles a los parlamentarios británicos que el gerente de la campaña del Centro Democrático, quien no tuvo nada que ver con la conducción política de ese combate electoral, había retirado sus imaginarias críticas. Santos calló otro hecho importante a su auditorio: que los dirigentes de las corrientes que ganaron el plebiscito entraron en contacto con Santos, desde el primer momento, para abrir un nuevo proceso destinado a obtener una revisión profunda de los acuerdos cubanos “de paz” afín de impedir que la organización armada aprovechara el triunfo del “no” para atacar de nuevo al Estado y a la sociedad.

La visita de Estado fue aprovechada por Santos para realzar su figura y dejar a los colombianos como unos tontos. El presidente les reprochó haber votado como lo hicieron: “Sé que es difícil comprender que la mitad de los votantes en mi país no haya apoyado un acuerdo para detener una guerra que nos ha dejado más de 250 mil muertos y cerca de 8 millones de víctimas y desplazados”.

Pero votar por la guerra o la paz no era lo que estaba en juego: lo que preocupaba al país eran las concesiones exorbitantes que Santos hizo a las FARC, mediante las cuales minarían la política y la economía colombianas. Santos se presentó, además, como el único jefe político que trata de unir al país y el único dispuesto a llegar a un nuevo acuerdo de paz.

¿Los Lores y diputados de la reina Isabel II apreciaron tal parcialidad?

Los dirigentes del Centro Democrático contestaron tal presentación. “Ese señalamiento deslegitima el voto de la mayoría de los colombianos y estigmatiza ante el mundo a las organizaciones y ciudadanos que respaldaron el no”, expresaron en un comunicado el expresidente Álvaro Uribe, el exprocurador Alejandro Ordóñez, la exministra Marta Lucía Ramírez y otras personalidades. “Con esa declaración, el presidente de la República desconoce el resultado del plebiscito y el mandato popular, y va en la dirección de poner en duda la democracia”, reiteraron. “El presidente debe retractarse de lo que ha dicho, aquí no hubo engaño, que acepte los resultados del 2 de octubre”, pidió el exprocurador Alejandro Ordóñez.

Ante la actitud obstinada de Santos no le queda otra alternativa al pueblo colombiano que formar rápidamente un frente único de defensa de la Constitución y de los resultados del plebiscito del 2 de octubre. Hay que darle una clara forma organizativa a la inconformidad que despiertan en inmensos sectores –uribistas, conservadores, verdes, abstencionistas y hasta liberales– los reiterados ataques de Santos al resultado del plebiscito del 2 de octubre de 2016.

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