[MÉXICO]

El anonimato ya no funciona para proteger a los periodistas

Antes los autores intelectuales de la mayoría de los homicidios de comunicadores eran políticos, caciques y gobernantes, a partir de 1970 la responsabilidad recayó en el crimen organizado.

Ocultar la identidad de los reporteros en los medios de comunicación ya no es un medio efectivo para protegerles de la violencia que el crimen organizado y el poder corrupto ejercen en México, dijo el veterano periodista Carlos Moncada Ochoa. “Ya no funciona el anonimato, eso de no firmar los reportajes, porque si no saben quién es el autor (...) pues atentan contra los periódicos”, dijo el escritor de 78 años, autor del libro Oficio de muerte. Periodistas asesinados en el país de la impunidad (Grijalbo, 2012).

“Los viejitos estamos a salvo”, ironiza Moncada Ochoa, quien acaba de publicar una vasta recopilación de la violencia ejercida contra los periodistas mexicanos desde 1860 a la actualidad. Este abogado de formación y periodista e historiador vocacional documentó la muerte de más de 200 personas en México vinculadas con los medios de comunicación, entre ellos de 163 “profesionales del periodismo”. Desde los que murieron en duelo a fines del siglo XIX y principios del XX hasta los más de 80 que perdieron la vida durante el mandato del presidente Felipe Calderón, la obra repasa nombres, circunstancias y la evolución de la criminalidad contra los comunicadores.

Si bien antaño “los autores intelectuales de la mayoría de los homicidios” de comunicadores “eran políticos, caciques y gobernantes”, a partir de los años 70 del siglo pasado la responsabilidad recayó en el “crimen organizado”. “Lo que está en juego (actualmente), los millones y millones de dólares, vuelven loco a cualquiera”, añadió.

Moncada explicó que la categoría de “criminalidad organizada” que utiliza aglutina tanto a los gatilleros como a “funcionarios y jefes de policía corruptos” que han convertido a México en “uno de los más peligrosos países del mundo para ejercer el periodismo”.

“Nos imaginamos al crimen organizado como a quienes están echando bala. Pero los que están ocultos me parece que son los más interesados en eliminar fuentes informativas. Tal vez por ahí podría explicarse” una mayor violencia contra comunicadores estos últimos años, señaló.

En el capítulo “Carta abierta al crimen organizado”, centrado en lo ocurrido entre 2010 y 2012, el autor refiere que en ese período se detectó un “incremento de los crímenes” y una “creciente brutalidad”, así como más ataques a mujeres periodistas.

La primera desaparición de una de ellas ocurrió en el occidental estado de Michoacán en 2009. Según Moncada, en un contexto de violencia exacerbada en regiones como Tamaulipas y Nuevo León, “no sería humano” pedir a los periodistas que arriesguen su vida por informar cuando “el Estado es incapaz de protegerlos”.

Reconoció avances legislativos como la aprobación en marzo pasado de una reforma al artículo 73 de la Constitución que permite que el Gobierno federal investigue los ataques contra periodistas. También consideró positiva la nueva ley para proteger a defensores derechos humanos y periodistas, que contempla “medidas urgentes” para periodistas amenazados, aunque expresó sus dudas de que tenga “efectos importantes”.

Moncada evitó culpar de la crisis a la estrategia de Calderón, porque considera que el lanzamiento del combate frontal a la delincuencia no fue el único factor tras los crímenes de periodistas. “Diría que formamos parte de los ciudadanos que estamos en peligro”, sentenció.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código