[SOCIEDAD]

La cuota de la equidad

A menos que se establezcan cuotas para apoyar el avance de las mujeres, tendremos que esperar 81 años para que exista paridad de género en el lugar de trabajo.
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Shoshana Roberts sabía de antemano que durante su caminata de 10 horas por las calles de Nueva York sería hostigada verbalmente con insinuaciones sexuales y procacidades pero se prestó a ser filmada precisamente para exponer el acoso sexual callejero al que ella, al igual que millones de mujeres, sufre a diario. Lo que Roberts no sabía es que el video en el que lo documentaba sería visto por millones de personas y que llegaría al extremo de acarrearle amenazas de actos violentos en su contra.

La experiencia de esta joven evidencia que hoy el acoso verbal a la mujer en las calles no es más el piropo retrechero que Agustín Lara celebrara al decirnos cómo un madrileño se valía del artificio verbal para expresar con mucha gracia y cierto disimulo, su admiración por la mujer.

La banalidad de la conducta de estos donjuanes callejeros no justificaría este escrito si no fuera porque hoy el agobio a las mujeres en la calle es apenas una muestra del trato desigual e irrespetuoso que siguen recibiendo en casi todos los órdenes de la vida.

Según estudios del Foro Económico Mundial tendremos que esperar 81 años para que exista paridad de género en el lugar de trabajo. Aunque bien podría ser que la predicción no se cumpla dado que los avances mundiales en equidad de género en ciertos países se contrarrestan con los reveses en otros.

Para medir la disparidad entre hombres y mujeres, el FEM formuló un índice global de la brecha de género que mide el avance de las mujeres en 136 países en cuatro áreas clave. En lo referente a salud y supervivencia es evidente que va cerrándose la brecha. En educación también ha habido progreso aunque habría que señalar que el avance educativo de la mujer depende mucho de la región donde habita. Donde sigue habiendo enormes disparidades de género es en la participación política. En igualdad económica, si bien la brecha se ha cerrado un poco, la disparidad sigue siendo demasiado alta.

Los países más igualitarios son los europeos nórdicos: Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia y Alemania. En América Latina, Nicaragua, Cuba, Ecuador, Bolivia, Barbados y Costa Rica ocupan posiciones aventajadas en el índice de igualdad de género, sobre todo en cuestiones de salud y supervivencia. Pero persiste la desigualdad de género en la política y en los negocios, y para reducirla un puñado de países europeos han establecido un sistema de cuotas que aumenta la participación de las mujeres tanto en la política como en las corporaciones.

Noruega abrió la brecha exigiendo que las mujeres ocuparan un 40% de los puestos políticos a nivel municipal y posteriormente haciendo que las corporaciones adoptaran la misma cuota. El éxito del sistema llevó a España, Francia, Islandia y Alemania a adoptar políticas semejantes.

La idea de establecer una cuota para asegurar el avance de un grupo de las mujeres le resulta controversial a mucha gente que piensa que así se niega el principio de igualdad de oportunidad. Otros las objetan porque creen que la cuota permite que la persona beneficiada acceda al puesto no por méritos propios sino por favoritismo.

Si viviéramos en un mundo ideal yo estaría de acuerdo con estas objeciones a las cuotas, pero no lo estoy porque sé que tal y como están estructuradas las instituciones no hay igualdad de oportunidades para las mujeres. El monopolio que ejercen los hombres en la dirección de las empresas y en los altos puestos del gobierno muestran que romper el techo para lograr paridad es virtualmente imposible para las mujeres.

Respecto al tema de la capacitación para el cargo, la experiencia demuestra que en igualdad de circunstancias la mujer produce iguales, sino es que mejores resultados que el hombre. Y la ética debería obligarnos a reconocerle a la mujer su doble condición de trabajadora y madre en vez de utilizar la maternidad en su contra. Así las cosas, yo no creo que podremos avanzar muy lejos si no damos los pasos apropiados hacia la equidad y por el momento, la salida más rápida es con cuotas que establezcan la paridad.

Y aunque no creo que el progreso de la mujer detenga el acoso de los cretinos callejeros que suelen ser hombres mal informados, sí sé con certeza que una vez que la competencia entre hombres y mujeres sea leal, viviremos en una sociedad más democrática, más representativa de la realidad y quizá más eficiente.

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